Una de las piezas del opaco engranaje con el que los presos de
ETA est�n saliendo a la calle es
Harrera Elkartea, una asociaci�n de la izquierda abertzale a la que el Gobierno vasco ha abierto las puertas de las tres c�rceles bajo su control.Seg�n las fuentes penitenciarias consultadas por EL MUNDO, el Departamento de Justicia y Derechos Humanos, que dirige la socialista Mar�a Jes�s San Jos�, ha autorizado el acceso a las prisiones de
Zaballa,
Martutene y
Basauri a ocho representantes de esta asociaci�n. Cinco de ellos son antiguos miembros de la banda terrorista, como el etarra que quiso matar al Rey Juan Carlos en 1995. Los otros tres han tenido v�nculos con
Bildu o con sus anteriores marcas.El Gobierno de
Imanol Pradales les concedi� la autorizaci�n en abril, con el objetivo de que realicen tareas de "acompa�amiento social a personas privadas de libertad en su integraci�n social". Sobre el papel, la actividad est� destinada a todo tipo de reclusos, pero la realidad es que Harrera se dedica exclusivamente a los etarras condenados y huidos que regresan al Pa�s Vasco y Navarra, a los que define como "presos pol�ticos" y "exiliados".Con el padrinazgo de
Bildu y present�ndolos como v�ctimas del "conflicto vasco", la asociaci�n les brinda apoyo econ�mico y ayuda para que consigan trabajo y vivienda, as� como asistencia sanitaria y psicol�gica. En concreto, presume de que a "200" de ellos ya les ha encontrado un empleo.El ejemplo reciente del ex jefe de
ETA Garikoitz Aspiazu (Txeroki) sirve para ilustrar la cadena de actores que intervienen en la cascada de excarcelaciones que est� teniendo lugar en el marco de la alianza pol�tica forjada entre el presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, y el l�der de
Bildu y ex miembro de
ETA, Arnaldo Otegi.Como desvel� este peri�dico, en primer lugar el Gobierno vasco les ofrece participar en un "programa de justicia restaurativa" consistente en que los presos se re�nen con mediadores y con un grupo seleccionado de v�ctimas dentro de la c�rcel, e incluso en un caser�o de Alzo (Guip�zcoa). A Txeroki este programa le ha servido para que el Gobierno auton�mico le haya puesto en semilibertad (art�culo 100.2 del Reglamento Penitenciario). El argumento jur�dico esgrimido por la Fiscal�a es que en esas charlas el ex dirigente de
ETA "ha certificado su compromiso serio, riguroso e irrevocable" de "apoyar a las v�ctimas" en sus "procesos de sanaci�n y reparaci�n emocional".De forma paralela, los presos tienen a su disposici�n una engrasada red de asistencia que los ayuda a encontrar empleo o a acreditar un domicilio, claves tambi�n para salir de la c�rcel antes de lo previsto. Aqu� es donde, junto a la Agencia Vasca de Reinserci�n Social (Aukerak), dependiente del Gobierno vasco, intervienen los miembros de Harrera. Uno de ellos es el hombre que recoge a Txeroki en
Martutene y le lleva supuestamente hasta la entidad donde trabaja como voluntario. Se trata de Gorka Garc�a Sertutxa, alias Patas.Garc�a Sertutxa intent� asesinar a Juan Carlos I en agosto de 1995 en Palma de Mallorca. Iba a hacerlo con un fusil con mira telesc�pica, desde un apartamento con vistas al puerto en el que estaba atracado su yate. La Polic�a Nacional frustr� el magnicidio y Patas fue condenado a 37 a�os de c�rcel. Cuando en 2015 cumpli� las dos d�cadas de pena m�xima efectiva, las calles de Guecho, en Vizcaya, le recibieron con carteles en euskera que dec�an: "Tu lucha, ejemplo para los j�venes". Hoy colabora en la "integraci�n social" de sus ex compa�eros de armas.Otro hist�rico de
ETA con acceso a las c�rceles es el navarro Alberto Ilundain Iriarte, alias Mollejas. La Justicia francesa lo conden� en 2006 a 17 a�os de prisi�n por asociaci�n de malhechores (equiparable al delito de integraci�n en organizaci�n terrorista) por robar a mano armada 1.650 kilos de dinamita. Se estim� que el explosivo fue usado en hasta 60 atentados en los que murieron ocho personas, incluido un ni�o de seis a�os, y 195 resultaron heridas. En el juicio, en Par�s, Ilundain se puso en pie y con el pu�o en alto cant� el Euskadi Gudariak y grit� "Gora
ETA". En libertad desde 2019, actualmente figura como vocal de Harrera.'OLGA' Y LA INFORMADORATambi�n ha obtenido acceso a las c�rceles la vizca�na Idoia Mart�nez Garc�a (alias Olga). Detenida en Francia en 1997 y condenada all� por asociaci�n de malhechores, fue extraditada y sentenciada en Espa�a a 32 a�os por robarles las armas a dos polic�as municipales de Madrid en 1994 y por los delitos de dep�sito de armas y tenencia de explosivos. La Audiencia Nacional tambi�n la conden� a 30 a�os como autora del asesinato en 1994 del teniente del Ej�rcito Miguel Peralta Utrera, al que le estall� una bomba lapa en el coche, pero el Tribunal Supremo la absolvi� por falta de pruebas. En 2021, Etxerat, la red de familiares de presos de
ETA, celebr� su libertad y la de otro "preso pol�tico" con este mensaje: "�Dos menos! �Bienvenidos!".Otra autorizada a "acompa�ar" a los presos es Agurtzane Izarza Hern�ndez. Tras ser detenida en 2003, la Audiencia Nacional la conden� a seis a�os de prisi�n por colaboraci�n con
ETA. Seg�n la sentencia, Izarza aprovech� su trabajo como cuidadora de una mujer mayor en Vitoria para obtener informaci�n "acerca de la direcci�n, caracter�sticas f�sicas, actividades y horarios" del hijo de la anciana, que era guardia civil. Despu�s se la transmiti� a su novio, tambi�n etarra, y �ste se la entreg� a la c�pula de la banda en Francia."HE AYUDADO AL RESURGIR DEL PUEBLO VASCO"El quinto visitante con antecedentes es Jokin Aranalde Olaondo (Bot). Miembro de una familia con varios condenados, Aranalde ejemplifica bien el v�nculo que un�a a
ETA con su brazo pol�tico. Nacido en la localidad guipuzcoana de Gaztelu, fue candidato de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Askatasuna entre 1991 y 2001, hasta que en 2002 fue detenido tras la desarticulaci�n del comando Donosti y huy� a Francia. El Ministerio del Interior le ubic� en el �rea de captaci�n de terroristas. Una de las captadas fue su propia hija.En 2013, dos a�os despu�s del "cese definitivo" de
ETA y mientras viv�a oculto en Francia, Aranalde se convirti� en portavoz del colectivo de huidos y apareci� en un acto p�blico en Biarritz. Como ten�a causas pendientes, la Audiencia Nacional emiti� una euroorden contra �l y fue entregado a Espa�a, pero volvi� a escaparse. Lo anunci� en una carta en la que, al repasar sus �ltimos 50 a�os de vida, reivindic� a
ETA sin citarla: "Tengo que decir que, durante estos a�os, he visto revivir a nuestro pueblo, que se encontraba abocado a la desaparici�n, y que yo he participado y ayudado a ese resurgir pol�tico, cultural y social. Sin embargo, nuestro pueblo no ha logrado todav�a ser soberano"."QUIENES M�S HAN SUFRIDO"Aranalde, que est� en libertad desde 2014, concedi� hace dos a�os una entrevista al peri�dico Berria como portavoz de la asociaci�n a la que ahora dedica su tiempo. "Quien sale con m�s de 60 a�os no tiene nada, y necesita a su familia y a Harrera. Lo mismo ocurre con las personas exiliadas: tienen necesidades materiales y sociales", dijo. "La convivencia se convierte en una palabra vac�a si no se hace nada para que quienes m�s han sufrido tengan una vida digna".Los tres restantes miembros de Harrera con permiso gubernamental est�n vinculados a
Bildu o a sus antiguas marcas, pero no han pasado por la c�rcel. Se trata de Aduna Mendizabal, tesorera de la asociaci�n y que estuvo laboralmente ligada a los ilegalizados Euskal Herritarrok y Batasuna; Karlos Ascunce, que ejerce como vicepresidente y fue candidato de
Bildu hace dos a�os; y Eba Miren Ferreira. Ex jugadora del Athletic Club Femenino y candidata de
Bildu en 2019, Ferreira preside la entidad y es su rostro m�s amable.
Harrera Elkartea naci� a finales de 2011, coincidiendo con el anuncio del "cese definitivo" de
ETA. Seg�n sus estatutos, su funci�n es "ayudar a la integraci�n laboral de las personas que, como consecuencia del conflicto pol�tico existente en Euskal Herria, hayan estado encarceladas o exiliadas y hayan recuperado su libertad".TRABAJO Y FINANCIACI�NLa asociaci�n presume en su web de tener "convenios con varias empresas" y afirma que, hasta la fecha, ha ayudado a encontrar trabajo a 200 excarcelados y retornados. Pero la tarea se les acumula: "En los �ltimos a�os, el n�mero de personas que salen a la calle ha aumentado considerablemente, pasando de 300 en prisi�n en 2018 a 105 (datos de 2025). La mitad se encuentran en situaci�n de semilibertad. Por ello, la labor de Harrera se est� multiplicando".Para dar respuesta "adecuada" al "vaciamiento de las c�rceles", Harrera dice tener "dos hogares en Donostia", pero subraya que necesita aumentar esa cifra de viviendas disponibles para los etarras liberados o con permisos, "ya que la cantidad de personas en esta situaci�n crece constantemente".Seg�n sus propios datos, la asociaci�n se financia mediante donaciones privadas y cuenta con unos 5.000 socios. En fuentes abiertas no consta que ingrese subvenciones del Gobierno vasco ni del Gobierno de Espa�a. Su objetivo declarado es ser catalogada como asociaci�n de utilidad p�blica, puesto que eso le abrir�a el camino para recibir una financiaci�n estable de las instituciones.