Manuel Tori RomaActualizado Domingo, 22 marzo 2026 - 02:08En teor�a, se trata de cambiar la Constituci�n y reformar el Poder Judicial italiano. En la pr�ctica, ser� el mayor test electoral hasta la fecha para el Gobierno de
Giorgia Meloni y la oposici�n progresista de
Elly Schlein y
Giuseppe Conte; algo as� como el ensayo general y una aut�ntica medici�n de fuerzas antes de las elecciones generales del a�o que viene en Italia.Hoy domingo, entre las 07:00 y las 23:00, y ma�ana lunes, de 07:00 a 15:00, los italianos est�n llamados a la urnas para votar el refer�ndum constitucional para separar las carreras judiciales de los jueces y los fiscales; una de las grandes reformas incumplidas del ex premier
Silvio Berlusconi y que la actual primera ministra italiana quiere llevar a cabo, entre otras cosas, para que sus socios de Gobierno berlusconianos en el Parlamento la apoyen en la futurible reforma constitucional a la que aspira para elegir de forma directa a los primeros ministros en el pa�s.Si la modificaci�n sobre el poder judicial sale adelante, los magistrados del pa�s deber�n elegir en el inicio de su carrera si ser jueces o fiscales, sin posibilidad de cambio, con el fin de garantizar la m�xima imparcialidad de un juez ante un juicio. Italia es uno de los pocos pa�ses occidentales donde -al contrario que en Espa�a, Francia, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos- las carreras profesionales de los jueces y los fiscales han permanecido siempre unidas hasta la actualidad. Se trata de una peculiaridad del ordenamiento jur�dico transalpino que ha favorecido una cultura jur�dica en la que el pubblico ministero es -tomando como referencia una equivalencia espa�ola- una figura intermedia entre el juez instructor y el fiscal. El pubblico ministero transalpino es cierto que pertenece a la acusaci�n; pero tambi�n act�a como primer filtro jur�dico para la Polic�a Judicial italiana, concediendo o rechazando autorizaciones en el marco de una investigaci�n. Tiene el cometido no s�lo de demostrar la culpabilidad sino, eventualmente, tambi�n la inocencia de un acusado.Meloni y los favorables a la reforma consideran que jueces y fiscales deben tener carreras profesionales separadas para promover una mayor independencia de los magistrados juzgadores frente a sus compa�eros fiscales y promover unos procesos m�s "justos". En el cierre de campa�a previo a la jornada de reflexi�n de ayer, la jefa del Gobierno asegur� que la reforma del Poder Judicial lleva "d�cadas" sobre la mesa en el pa�s y defendi� que es "justa", de "sentido com�n" y "necesaria".En cambio, para la l�der de la oposici�n, la socialista
Elly Schlein (Partido Democr�tico), la reforma es "err�nea" y "perjudicial", "debilita a la magistratura" y "golpea a la Constituci�n sin resolver los problemas de la Justicia". Para
Giuseppe Conte la reforma sirve para "evitar investigaciones contra la casta pol�tica del pa�s". El l�der del Movimiento 5 Estrellas conf�a en que "los italianos rechazar�n el intento de la pol�tica de someter a la judicatura". El eje de la campa�a de los favorables al no en el refer�ndum se centra, sobre todo, en la posibilidad de que el Ejecutivo pueda controlar a los futuros fiscales separ�ndolos profesionalmente de los magistrados juzgadores.Adem�s de la separaci�n de los jueces y fiscales, hay otros puntos determinantes en la reforma planteada. Uno de ellos tiene que ver con la creaci�n de dos en vez de un solo Consejo Superior de la Magistratura (CSM) -equivalente al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en Espa�a-: uno para los jueces, como hasta ahora, y otro nuevo para los fiscales; que trabajar�n de forma paralela, para que los magistrados juzgadores e instructores no dependan de un mismo organismo. Para evitar que la pol�tica pueda influir en ambos consejos, la reforma prev�, no sin pol�mica, que sus miembros sean elegidos a trav�s de sorteo entre todos los magistrados del pa�s y as� evitar "corrientes" pol�ticas dentro de la judicatura transalpina. Otro de los aspectos m�s se�alados de la reforma apuesta por una Alta Corte Disciplinaria, concebida como un tribunal dedicado a juzgar los eventuales errores de los magistrados, jueces y fiscales, sin que sea el CGPJ italiano, compuesto por ellos mismos, quien lo haga. Seg�n los defensores de la idea, esto aportar�a mayor objetividad y rigor a la supervisi�n de los magistrados transalpinos.En los �ltimos d�as, la presencia de Meloni y los partidarios de la reforma judicial se ha visto visiblemente reforzada en los medios de comunicaci�n italianos. Todo ello en un clima en el que, atendiendo a los �ltimos sondeos, el voto estar�a bastante igualado entre el s� y el no en el refer�ndum. Uno de los factores que podr�a mover la balanza es el gran porcentaje que supone la abstenci�n, que en Italia lleva a�os representando incluso m�s del 50% del electorado. Si hubiera una eventual movilizaci�n de los abstencionistas, podr�a aumentar el porcentaje favorable al no, m�s vinculado a la posici�n progresista; de otra manera ser�a el s� el que se ver�a reforzado, teniendo en cuenta que en este refer�ndum no se precisa ning�n cu�rum.Sea cual sea el resultado,
Giorgia Meloni no repetir� los pasos de su predecesor, Matteo Renzi, quien dimiti� tras ver c�mo los ciudadanos tumbaron su reforma constitucional de 2016, que inclu�a, entre otras medidas, retirar la capacidad legislativa al Senado y recortar el n�mero de parlamentarios y otros puestos oficiales. La l�der del partido de derecha dura Hermanos de Italia ha dejado claro que no abandonar� el Palacio Chigi, sede de la jefatura del Gobierno, en el caso de perder el refer�ndum. Y ha pedido a sus conciudadanos que �ste no se convierta en un plebiscito sobre su Gobierno. Algo no tan sencillo.