No te disgustes, tontica, conmigo porque te diga que escribir cartas es un latazo; ya sabes muy bien de qué manera lo digo y que era tan solo exceptuando a vosotros”, escribe
Federico García Lorca a su madre desde la
Residencia de Estudiantes en abril de 1920. Una carta en la que también le dice que no se preocupe; que está estudiando mucho y que no sale más de la cuenta: “En este ambiente la holgazanería es difícil porque, como todos trabajan, no hay más remedio que trabajar. Las fiestas de Eslava son de tarde en tarde y son muy artísticas y agradables. Si yo viera algo malo en ellas, ¿iba a mandaros programas?”. Su madre, la maestra doña
Vicenta Lorca Romero, le comprende más y le anima a que viaje y se forme. Eso sí, sin derrochar y detallando los gastos, pues son muchas las veces que Federico pide dinero, llegando incluso a dibujar monedas.Esta y alrededor de otras 200 cartas pueden encontrarse en No te olvides de escribir (Akal /
Madrid), el libro que recopila las cartas de la familia García Lorca y que cuenta con la edición del periodista
Víctor Fernández, uno de los más expertos estudiosos españoles del poeta, quien explica por primera vez a La Vanguardia, y antes de su publicación este lunes, lo que se podrá hallar en su interior. Entre otras cosas, misivas inéditas, como la que pide a su padre que, por favor, pueda quedarse en la
Residencia de Estudiantes y no le haga regresar a
Granada, pero, sobre todo, que le pida las cosas de buenas maneras: “Lo que me hiere un poquitín es esa actitud tuya”.Lo que me hiere un poquitín es esa actitud tuya”Lorca a su padreFue a los 11 años cuando Federico escribió la que podría ser la primera carta de su vida. Al menos, de las que hay registro. Como apuntó
Andrew A. Anderson en Epistolario completo, puede que fuera escrita durante el tiempo que la madre, “la mujer más importante de Federico”, estuvo ingresada en el hospital Noble de
Málaga. “Mamá, yo tengo mucha gana de verte y deseo que vengas pronto”, le dice. Con estas líneas parte Fernández esta correspondencia que, como explica el periodista, “más que una biografía al uso, es un profundo retrato del genio”, así como un testimonio que permite al lector asomarse a su intimidad familiar. Postal de Federico, Francisco e
Isabel García Lorca redactada por
Vicenta Lorca Romero a la tía Isabel Archivo Patronato LorcaPor más que pasen los años, Lorca siempre está pendiente de lo que le cuentan los suyos. Y, si en algún periodo algún miembro está más callado, a menudo le reclama que le escriba, de ahí que el título de este trabajo tenga todo el sentido del mundo.
Federico García Lorca y su familia Archivo Patronato LorcaFernández publicó en el 2008 Cartas de Vicenta Lorca a su hijo Federico, hoy agotado. A menudo pedía que se reeditara, pues es material interesante para estudiosos y seguidores del autor granadino. Sin embargo, surgió la oportunidad de hacer algo más grande “y que permite ver el diálogo entre madre e hijo, con sus respuestas, así como las intervenciones de otras personas”, como sus hermanos Paco, Isabelita y Concha. De esta última, le sabe realmente mal no poder asistir a su boda: “He sentido mucho no estar ahí, porque hubiera evitado que mamá hubiese estado triste”. El motivo, no obstante, es de peso: estaba en Nueva York, donde confiesa: “Creo que hago las mejores cosas que han salido de mi pluma”. En el libro se expone el inicio de esta gesta, pues reproduce, por primera vez en un tamaño legible, el listado de pasajeros que llegaron a la Gran Manzana el 19 de junio de 1929, entre los que figuraban Fernando de los Ríos y Federico ( Frederico, en el papel).
Federico García Lorca (Frederico en el papel) y el resto de pasajeros que viajó con él a Nueva York Ellis Island FoundationSu éxito acabó de consolidarse en Argentina, donde se celebraron más de cien representaciones de Bodas de sangre. “El éxito superó a toda ponderación. Fue una fiesta inolvidable. Todos los españoles estaban emocionados”, explica a sus padres. Ellos le felicitan y le dan consejos: “Necesitarás descansar de esa vida de tanto ajetreo y aprovechar estos momentos que tan propicios te son”, mientras le explican la actualidad política (año 1933): “Las derechas triunfaron en una gran parte de España. Está claro que la lucha está entre extrema izquierda y extrema derecha, pero ya comprenderás que estas últimas han gastado millones y han hecho las cosas más sucias y vergonzosas que se han hecho nunca”. Fernández asegura que, con esta edición, “se evidencia el compromiso político de la familia, lo que permite acabar con algunos bulos que han llegado a decir barbaridades, como que Lorca era cercano a la falange”. Su madre, Vicenta, lo dejó claro: “Si no ganamos, ¡ya podemos despedirnos de España! ¡Nos echarán, si es que no nos matan!” Y así fue. Este 2026 se cumplen 90 años del fusilamiento del que fue uno de los poetas y dramaturgos más influyentes del siglo XX.El periodista
Víctor Fernández, uno de los mayores estudiosos de Lorca en España Miquel Gonzalez/ShootingUna carta desconocida a su padreQuerido papá,Recibo tu carta y la contesto a vuelta de correo como me pedías. Me alegro que esté buena toda la familia porque estando buenos los de mi casa me basta para estar contento. Yo soy el primero, papá, que quiere pasar las vacaciones con vosotros y me iré enseguida. Basta que tú me mandes una cosa (y que esta sea justa) para que yo te obedezca de cabeza porque además de ser este mi deber, es mi gusto. Lo que me hiere un poquitín es esa actitud tuya (que yo califico de actitud árabe, desde luego en broma) de vente enseguida o yo iré por ti. ¡No seas así! Porque yo me voy gustosísimo y contento. ¿Te has creído, querido papá, que yo soy un hijo rebelde o que os quiere abandonar? No… Lo que pasa es que estoy en un momento crítico de mi arte y de mi vida.Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.