Su rostro figura en primerísimo plano en los carteles electorales del
Partido Socialdemócrata como la encarnación misma de la apuesta por la victoria. La primera ministra de Dinamarca,
Mette Frederiksen, busca un tercer mandato en las elecciones anticipadas del martes 24 de marzo, una convocatoria que ella adelantó al calor de su popularidad por la firmeza demostrada frente al acoso de
Donald Trump a
Groenlandia. A sus 48 años, Frederiksen parte como favorita, pero los sondeos sugieren que su partido, aun siendo el más votado, encajará su peor resultado en un siglo.A la postre, la campaña ha estado más centrada en el coste de la vida, la desigualdad y el bienestar social que en la crisis con
Washington por
Groenlandia. Muchos reprochan a Frederiksen haberse alejado de postulados socialdemócratas para apuntalar su actual Gobierno de coalición con liberales y moderados. Este combinado no suma ya mayoría, según los pronósticos.Consciente de ello, la aludida ha intentado dar un giro a la izquierda por si en la próxima legislatura tiene que volver a pactar con sus antiguos aliados izquierdistas. Así, significativamente, una de sus promesas electorales clave es reintroducir el impuesto de patrimonio para financiar inversiones en educación y bienestar social.Amplio consenso ciudadanoPese a su rol en el adelanto electoral,
Groenlandia como tema ha estado poco presente en la campaña El apoyo a los socialdemócratas se desplomó al 17% en los sondeos de diciembre, muy por debajo del 27,5% obtenido en las elecciones de noviembre del 2022. En los comicios municipales de noviembre perdieron la alcaldía de
Copenhague, tras haberla controlado durante más de cien años. Pero en enero de este año, la respuesta al agresivo hostigamiento de Trump al territorio autónomo de
Groenlandia deparó un crecimiento. El reciente sondeo del instituto Verian para el diario Berlingske da a la socialdemocracia el 21,7% de los votos, seguida de la izquierda verde (12,7%); y de los liberales (12%) de
Troels Lund Poulsen, ministro de Defensa en el actual Gobierno.“
Mette Frederiksen ha hecho un trabajo excepcional en política exterior; el modo en que se enfrentó a
Donald Trump es excepcional, al igual que la forma en que implicó a la
Unión Europea y a los países que la integran; creo que en eso cuenta con un apoyo increíble en nuestro país, incluyéndome a mí”, dice
Magnus Georg Jensen, candidato del Partido Social Liberal por el área metropolitana de
Copenhague.Incertidumbre sobre la futura coalición La líder socialdemócrata ha dado un giro a la izquierda por si debe tejer una alianza de gobierno de ese color“Sin embargo, su punto débil radica en no atreverse a abordar asuntos nacionales complejos –prosigue este economista de 30 años–. No se trata solo de financiar nuestras fuerzas armadas, sino también de ocuparse de los graves problemas del mercado inmobiliario y de un sistema de salud muy complejo. Son asuntos que requieren atención”.Por eso, dice Jensen, decidió concurrir; si sale elegido, será diputado por primera vez. El Partido Social Liberal tiene seis asientos en el actual hemiciclo, y su abstención hace cuatro años fue decisiva para que Frederiksen consiguiera armar su insólito Gobierno de socialdemócratas, liberales y moderados. Entre el 2019, año de su llegada al poder, y el 2022, gobernó en minoría, con apoyo parlamentario de rojiverdes, socialistas y socioliberales.La primera ministra,
Mette Frederiksen, y el ministro de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, hablando de camino a un debate en
Copenhague, el 20 de marzo del 2026 Mads Claus Rasmussen / Ritzau / AFPAhora están llamados a las urnas del martes más de 4,3 millones de electores –el país tiene 6 millones de habitantes– para elegir un nuevo Folketing, el Parlamento unicameral danés. Ubicado en el palacio de Christiansborg, el hemiciclo consta de 179 escaños: 175 para diputados de Dinamarca, y dos para cada uno de los territorios autónomos del reino,
Groenlandia y las islas Feroe. Casualidades del calendario: las islas Feroe celebran elecciones a su Parlamento el jueves 26, por lo que el adelanto danés implica que los ciudadanos del archipiélago atlántico irán a votar dos días.Las elecciones danesas tocaban en otoño, pero Frederiksen anunció hace un mes el adelanto para capitalizar su imagen resolutiva en el forcejeo con Trump. Sin embargo, la inyección de carga geopolítica no ha dominado los debates, pues existe un amplio consenso en la postura en torno a
Groenlandia.El asunto solo ha reaparecido con cierta fuerza esta semana, cuando la radiotelevisión pública DR desveló que, en los tensos días de enero en que Trump amenazó con apoderarse de
Groenlandia “por las malas” –como dijo él mismo–, el Gobierno danés envió reservas de sangre y explosivos a la isla ártica, en previsión de un posible ataque militar. Existe el riesgo para Frederiksen de haber adelantado elecciones para obtener un magro beneficio.Los otros temas de campañaLa baza del no a la inmigración, ahora por la guerra en IránLa inmigración continúa siendo un asunto candente en Dinamarca, país que practica una de las políticas migratorias más restrictivas de Europa. La primera ministra socialdemócrata,
Mette Frederiksen, ha desempeñado durante años un papel fundamental en este cierre a la migración, ampliamente criticado por oenegés de derechos humanos danesas. Ahora, buscando contrarrestar la presión de las derechas y con el argumento de un posible incremento de migrantes por la guerra en Irán, ha anunciado la opción de un freno de emergencia para el asilo y controles más estrictos para los delincuentes sin residencia legal. Su Gobierno tripartito con liberales y moderados ya había presentado un plan para permitir la deportación de extranjeros condenados a al menos un año de prisión por delitos graves. Frederiksen es una de las líderes europeas que, junto a la italiana Giorgia Meloni, ha defendido crear centros de retorno fuera de la UE para peticionarios de asilo cuyas solicitudes hayan sido rechazadas. El año pasado, Dinamarca tuvo 1.961 solicitudes de asilo, cifra que contrasta con las más de 21.000 que recibió en el 2015. Frederiksen promete seguir por esta vía. En otro orden de cosas, los temas de la campaña electoral han gravitado en torno a la carestía de la vida –con énfasis en cómo contener el precio de la mantequilla, un asunto muy serio en este país–, y también sobre el medio ambiente. Ha habido debate sobre la calidad del agua, que según los expertos presenta exceso de nitratos debido a los residuos agropecuarios, ya que Dinamarca es un gran productor de cerdos. El sábado en
Copenhague, una manifestación de miles de personas convocadas por oenegés reclamó a los políticos más acción para salvar el clima.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia