“El presidente lo vio clarísimo desde el primer momento”, resaltan en la Moncloa ante el rechazo inmediato que expresó
Pedro Sánchez a la guerra desencadenada el pasado 28 de febrero por
Donald Trump y
Beniamin Netanyahu contra Irán, sin ningún aviso previo a los aliados de la
OTAN ni a los socios de la Unión Europea.Aquel mismo sábado a primera hora de la mañana en que estalló el conflicto bélico, Sánchez desoyó las demandas de cautela inicial que trasladaron algunos de sus colaboradores, que recetaron esperar a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos antes de fijar posición. Pero el jefe del Ejecutivo no tuvo dudas, no quiso demorarse un minuto ni esperar a la comparecencia de Trump prevista para pocas horas después ya que, a su juicio, el escenario era el mismo que en Ucrania y Gaza, y merecía la misma respuesta. “Esto hay que condenarlo ya”, zanjó Sánchez. Así se hizo y, de esta manera, España tomó la delantera.“Esto hay que condenarlo ya”, urgió Sánchez el mismo sábado en que arrancó el conflicto bélicoDesde entonces –hoy ya 23 días después del inicio de la guerra–, Sánchez no varió un ápice su postura. Pero en la Moncloa admiten, no obstante, que las primeras 24 horas después de aquel pronunciamiento inicial del presidente fueron muy difíciles. Francia, Alemania y Gran Bretaña se posicionaron a favor de la guerra de Trump contra Irán como primera reacción. Y también, resaltan, el jefe de la oposición,
Alberto Núñez Feijóo.Pero en apenas tres semanas, esas posturas fueron virando, ante el rechazo social a la guerra, y muchos líderes europeos e internacionales acabaron compartiendo el análisis inicial de Sánchez, según resaltan en su equipo. Y también acabó por girar el líder del PP, advierten.La Moncloa admite unos primeros días difíciles, hasta que su postura empezó a ganar nuevos aliadosFueron días duros, admiten en la Moncloa, hasta que empezó a fraguarse un consenso internacional contrario a las posiciones de Trump. Y atribuyen a Sánchez un acierto de perspectiva. No se trataba de “elegir bando” entre Estados Unidos e Irán, alegan, sino de intentar evitar un conflicto a escala global. Y para eso, insisten, aún se está a tiempo, pese a que la guerra no hace más que extenderse y empeorar desde el primer día. Sánchez, al menos por ahora, está viendo reafirmadas sus posiciones en el pulso político ante la guerra, según coinciden en la Moncloa.Muy conscientes de que en este incierto escenario el panorama puede cambiar drásticamente de un día para otro, el presidente afronta esta nueva semana otras dos citas clave, esta vez en el Congreso.El jefe del Ejecutivo comparece el miércoles con “un discurso consolidado y apoyado internacionalmente”La semana pasada, los hitos fueron la reunión del Consejo Europeo del jueves en Bruselas –de la que el jefe del Ejecutivo salió muy satisfecho al constatar que cada vez más líderes europeos comparten sus posiciones–, y la aprobación del decreto ley anticrisis en el Consejo de Ministros extraordinario celebrado el viernes, que se vio alterado por el plante de Sumar que obligó a aprobar un segundo decreto ley con la congelación temporal de los precios del alquiler, que tiene un mes de plazo para llegar al Congreso.Esta semana, en la Moncloa ponen el foco en la comparecencia de Sánchez el próximo miércoles en el Congreso, para reafirmar su posición contra la guerra y, al tiempo, justificar la presencia de la fragata española Cristóbal Colón en la misión de defensa de la isla de Chipre.El jueves se votará el decreto anticrisis y en el Gobierno achacan al PP “señales contradictorias”En el Gobierno advierten que Sánchez llega a esta cita con “un discurso consolidado y respaldado internacionalmente y por la mayoría de españoles”. No contemplan ningún problema, porque dan por hecho que sus comparecencias siempre acaban beneficiando al presidente –sobre todo cuando defiende su gestión de las crisis– y, a su juicio, “retratan” al PP y Vox.Esperan así un “debate parlamentario serio y de altura”, otra cosa es que lo consigan ante el habitual “ruido ambiente” que denuncian en la oposición –y ponen como ejemplo la rueda de prensa que protagonizó Miguel Tellado el pasado viernes, con un tono que equiparan con el del “club de la comedia” pese a la gravedad del momento– y el “realismo mágico” que achacan a
Alberto Núñez Feijóo.Y el jueves, de nuevo en el Congreso, se someterá a votación el primer decreto ley aprobado el viernes por el Gobierno, con una batería de medidas de escudo económico y social –sobre todo, rebajas fiscales– que ya están en vigor. En la Moncloa confían en la convalidación de este decreto. “No creemos que vaya a haber ningún problema para que en la votación salga adelante”, señalan. “Esperamos altura de miras de los grupos, incluso del PP”, subrayan.Aunque asumen que aún desconocen qué posición adoptará el PP. En el Ejecutivo aseguran que el principal partido de la oposición ha emitido “señales contradictorias”, tras burlarse del Gobierno pero al tiempo atribuirse la autoría de muchas de las medidas del decreto. Aunque tampoco descartan que el PP esgrima alguna excusa para abstenerse en la votación.Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997