Una vez empezada, la realidad de la guerra siempre es infinitamente peor que los planes a priori. El conflicto en
Oriente Próximo no es una excepción. El conflicto entra en su cuarta semana, el plazo inicial que calibraban los analistas para el cierre del
Estrecho de Ormuz, un shock petrolero puntual. Sobre el terreno, el estrecho sigue cerrado y no hay señales de desescalada, sino más bien al contrario, mientras
Irán conserva la capacidad de dañar el sector energético en el
Golfo Pérsico. Los mercados siguen, así, su proceso de aceptación, y en la sesión de hoy el
Ibex se deja un 2% y el petróleo brent con entrega en mayo ronda los 114 dólares. Desde el inicio de las hostilidades, la caída de la Bolsa es de más del 10% y el petróleo se dispara el 60%. El presidente de Estados Unidos,
Donald Trump, ha lanzado este fin de semana un ultimátum de 48 horas para que
Irán permita el tráfico por el
Estrecho de Ormuz. El plazo termina esta noche; la
Casa Blanca ha amenazado con atacar las infraestructuras eléctricas iranís en represalia, y
Teherán con atacar plantas eléctricas y de gas en el Golfo. “De cumplirse las amenazas de
Irán, país que a estas alturas tiene ya poco que perder, el escenario económico global se complicaría aún mucho más, lo que se reflejaría en nuevas caídas en los mercados de bonos y acciones mundiales”, explica
Juan José Fernández-Figares, director de análisis de
Link Gestión. El pesimismo ha arrancado de buena mañana; las Bolsas asiáticas cayeron por tercer día consecutivo con pérdidas del 3,6% para el
Nikkei de
Japón, mientras que los bonos sufren fuertes ventas ante la amenaza de que la prolongada guerra impulsará la inflación, ralentizará el crecimiento y obligará a los bancos centrales a considerar subidas de tipos de interés. Los mercados de deuda se ven especialmente presionados, con los bonos italianos subiendo nueve puntos básicos y el bono alemán por encima del 3%. Las malas vibraciones del mercado castigan, también, al precio del oro y de la planta. El metal dorado se desploma más del 4% y cotiza por debajo de los 4.300 puntos. “La guerra aún podría continuar durante muchas semanas y hacer que los precios del petróleo suban, digamos, a 150 dólares el barril”, asegura Shane Oliver, jefe de estrategia de inversión de la gestora de fondos AMP, en declaraciones recogidas por Reuters. “Y la destrucción constante de la infraestructura energética significa que llevará más tiempo que el suministro vuelva a la normalidad”.“Las crisis petroleras anteriores se desarrollaron a lo largo de muchos meses en términos del aumento de los precios del petróleo a medida que el impacto total se hacía más claro: fue durante unos cuatro meses en 1973 y un año en 1979″, recuerda Fernández-Figares. La mayor volatilidad en los mercados ha tendido a beneficiar al dólar estadounidense como reserva de liquidez. Estados Unidos también es un exportador neto de energía, lo que le otorga una ventaja relativa sobre Europa y gran parte de Asia, que son importadores netos. Este lunes, el euro baja ligeramente hasta los 1,1545 dólares.“El clima de ventas generalizadas favorece al dólar”, explica ING. “El perfil de riesgo se está deteriorando ya que Estados Unidos e
Irán parecen estar lejos de entablar conversaciones de paz. Los bonos y los metales preciosos siguen la tendencia bajista de la renta variable, un contexto que favorece enormemente al dólar”.Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas