El presidente
Donald Trump anunci� el lunes a primera hora de la ma�ana que, tras un fin de semana de conversaciones al m�s alto nivel, con avances prometedores, Estados Unidos se daba por satisfecho y pospon�a el ultim�tum de 48 horas antes de empezar a bombardear las principales infraestructuras energ�ticas de Ir�n. Trump parec�a ver m�s cerca un "acuerdo", algo sobre lo que lleva semanas teorizando, si bien sin explicar exactamente en qu� consistir�a. Y, por eso, en cuanto abri� el mercado, recibi� la noticia con euforia, tras haber mostrado en la v�spera muchas se�ales de nervios.En otra �poca, esta secuencia no habr�a tenido nada de extraordinario, dentro de la gravedad de una guerra. Pero el mensaje de Trump, fiel a su estilo, sus tiempos y su ret�rica provoc� algo dif�cilmente imaginable en el pasado: burlas generalizadas, total incredulidad en todos los continentes y desmentidos con sorna por parte
Iran�. A ra�z de todo lo ocurrido en el �ltimo mes (o, m�s bien, de lo visto una y otra vez el �ltimo a�o), de los choques con socios y vecinos y de lo burdo del timing, buena parte del planeta interpret� la jugada en t�rminos de marcha atr�s tras un calent�n inicial, de pura fantas�a, de una maniobra para ganar tiempo antes de una invasi�n o incluso de manipulaci�n financiera. De cualquier cosa menos lo anunciado.El domingo, desde su residencia de
Florida, el presidente hab�a vuelto a prometer un uso devastador de la fuerza ante la impotencia por el corte de la navegaci�n y el paso a petroleros. "Si Ir�n no abre TOTALMENTE, SIN AMENAZAS, el Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 HORAS a partir de este preciso instante, los Estados Unidos de Am�rica atacar�n y aniquilar�n sus diversas CENTRALES EL�CTRICAS, �EMPEZANDO POR LA M�S GRANDE!", escribi� en
Truth Social. Nada realmente inesperado. En el universo de Trump todo es compatible: decir que la guerra ha terminado, que Estados Unidos ha ganado y que todos los objetivos han sido alcanzados, mientras moviliza a decenas de miles de soldados adicionales sin descartar una operaci�n por tierra; decir que las fuerzas de Ir�n han sido aniquiladas y que "s�lo" les quedan drones, misiles o lanchas bomba con las que cerrar el Estrecho de Ormuz; despreciar, insultar e ignorar a sus aliados de la OTAN al mismo tiempo que les exige, bajo coacci�n, su presencia en la operaci�n, que calific� de "sencilla" y "sin riesgos"."Me complace informar que los Estados Unidos de Am�rica y el pa�s de Ir�n han mantenido, durante los �ltimos dos d�as, conversaciones muy buenas y productivas con respecto a una resoluci�n completa y total de nuestras hostilidades en Oriente Medio. Bas�ndome en el tenor y el tono de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas -las cuales continuar�n a lo largo de la semana-, he instruido al Departamento de Guerra que posponga cualquier ataque militar contra las centrales el�ctricas y la infraestructura energ�tica
Iran�es por un periodo de cinco d�as, sujeto al �xito de las reuniones y discusiones en curso", a�adi� Trump en su red social.Desde Teher�n, respondieron que nada de eso hab�a ocurrido. Que no hay conversaciones directas, sino a trav�s de muchos mediadores como Pakist�n, Egipto, Om�n y Turqu�a. Y que hab�a sido Washington quien hab�a propuesto acercamientos entre el vicepresidente JD Vance y el presidente de la Asamblea
Iran�, Mohammad Baqer Qalibaf, tras aceptar que Steve Witkoff resulta inaceptable para los ayatol�s por su posici�n proisrael�. "En los �ltimos d�as, se recibieron mensajes a trav�s de ciertos Estados amigos transmitiendo la solicitud de Estados Unidos para entablar negociaciones con el fin de poner fin a la guerra, resumi� Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, a la agencia oficial de noticias IRNA. "Se dieron las respuestas apropiadas de conformidad con las posiciones fundamentales del pa�s", zanj�.Pero antes siquiera de que Ir�n desmintiera la existencia de "conversaciones directas", afirmando que eso es ruido de Trump y sus amigos para enriquecerse con el precio del petr�leo, en Estados Unidos ya se hab�an multiplicado las sospechas ante una nueva posibilidad de manipulaci�n de acciones y commodities, al registrarse extra�os movimientos minutos antes del mensaje. Tambi�n hab�an aflorado las cr�ticas ante lo que los dem�cratas denunciaban como probable invenci�n, una ocurrencia del presidente capaz de decir cualquier cosa en p�blico. Las posteriores palabras del republicano, en lo que parec�an improvisaciones sobre la marcha, no ayudaron. "Negociamos con alguien muy importante", afirm� desde el aeropuerto de Palm Beach (
Florida) antes de volver a Washington. "No voy a decir qui�n para que no lo maten", explic�. Apremiado sobre a qu� avances se refer�a en las conversaciones lideradas por su yerno Jared Kushner y su amigo y enviado especial Steve Witkoff, y qu� puntos concretos hab�a de acuerdos con los
Iran�es para ese cambio en su ultim�tum, Trump no fue capaz de decir ninguno, salvo que Ir�n no tendr� armas nucleares". "Muchos, como 15 puntos", a�adi� en t�rminos abstractos.La especulaci�n es una posibilidad, sobre todo porque las amenazas de destrucci�n llegaron con el mercado cerrado y se retiraron el lunes poco antes de su apertura. Las acusaciones al presidente, su c�rculo m�s cercano, su familia y la familia de sus negociadores por amasar fortunas en el �ltimo a�o han sido constantes. Hay muchas operaciones sospechosas antes de anuncio importantes, ya sean comerciales, arancelarios, de peleas con China o relacionados ahora el petr�leo, la geopol�tica y la guerra.Incapaces de distinguir qu� es verdad, qu� es fantas�a y qu� es una estratagema, los mercados se han ido acostumbrado, relativizando. Les va demasiado bien como para actuar como habr�an hecho en otras circunstancias. As�, cuando caen, no lo hacen en picado, aferr�ndose al primer atisbo de buena noticia, por absurda o nimia que sea. Cuando Trump declar� hace un a�o el D�a de la Liberaci�n la reacci�n fue brutal, especialmente en la deuda. El presidente, realmente preocupado, rectific� entonces, pero ahora parece haber dado con una f�rmula m�s efectiva que le permite seguir adelante.Al leer sus palabras, lo primero que se baraj�, de forma m�s general, es que el presidente haya hecho, una vez m�s, honor al apodo de "TACO", por las siglas en ingl�s de "Trump Always Chickens Out" ("Trump siempre se echa atr�s"). Se ha metido en un jard�n mucho m�s complicado de lo que pensaba y lo que en Venezuela le sali� bien, ahora no, por lo que, tras amenazar con una destrucci�n total, y no ver consecuencias, opt� por presentar un posible entendimiento para poder aflojar.Y se ha incidido especialmente en la necesidad patol�gica que tiene esta Casa Blanca de decir que el resto del planeta baila a su ritmo, que hay colas, peleas, por ser el primero en llamar para ofrecer tratos. En la mitolog�a trumpista, el presidente nunca llama, son los dem�s los que se pliegan. Es algo de suma importancia, de dominaci�n y sometimiento. "Ma�ana por la ma�ana, se esperaba que vol�ramos por los aires sus centrales el�ctricas m�s grandes, que costaron m�s de 10.000 millones de d�lares. Un solo disparo y desaparecen. Se derrumban. �Por qu� querr�an eso? As� que llamaron. Yo no llam�. Llamaron ellos. Quieren llegar a un acuerdo", a�adi� Trump en una de sus varias declaraciones de la ma�ana.Pero, tras muchos a�os de ver su comportamiento en la Casa Blanca, y en especial en este segundo mandato, el an�lisis m�s racional, m�s probable, es que el presidente simplemente est� repitiendo su estrategia habitual de negociaci�n. Lo que hac�a como empresario, lo que hizo sobre todo con los aranceles. Primero, el shock: hacer un anuncio aleatorio pero brutal, capaz de sacudir a los inversores, a los aliados, a los enemigos. Entonces, una guerra comercial a todo el planeta. En este caso, una guerra literal y una amenaza de arrasar las plantas de energ�a y dejar a oscuras a Ir�n.La segunda fase es la retirada estrat�gica: pocas horas despu�s, dar un aparente giro, hasta de 180�, diciendo que ante su presi�n la otra parte se rindi� incondicionalmente, que llamaron y rogaron un perd�n. Lo hizo suspendiendo temporalmente los aranceles mal llamados rec�procos, lo hizo con Groenlandia, con Canad�, una y otra vez con China. Trump replica desde el Despacho Oval lo que vende en sus libros sobre el arte del acuerdo: buscar las cartas ganadoras, conmocionar, confundir, desconcertar para que el rival, o el enemigo, piense que todo es posible. En sus negocios Trump no siempre ten�a las "mejores cartas", la mano perfecta, pero ahora tiene detr�s al ej�rcito m�s poderoso del planeta y el control del espacio a�reo
Iran�.Y ah� entra la tercera fase: simplemente ganar tiempo antes del siguiente golpe. Puede ser una retirada cantando victoria. O un �rdago con todo. Igual que en el primer ataque a Ir�n, en verano de 2025, dijo que se hab�a dado dos semanas para pensar cuando ya hab�a ordenado el bombardeo; e igual que en febrero dijo a los periodistas que no hab�a tomado una decisi�n cuando ya hab�a luz verde, ahora la Casa Blanca podr�a estar jugando a la confusi�n, hablando de plazos, avances y promesas de acuerdo con el siguiente paso decidido y mientras los refuerzos, los marines, llegan a la zona. Trump est� frustrado porque la operaci�n Furia �pica no acab� como la de Venezuela. Presume de haber atacado y destruido miles de objetivos, pero, incluso matando al l�der supremo y a decenas de altos cargos, el r�gimen no ha ca�do. Y no tiene control sobre Ormuz.Seg�n The New York Times, el Pent�gono est� "evaluando el posible despliegue de una brigada de combate de la 82.� Divisi�n Aerotransportada del Ej�rcito, junto con algunos elementos del estado mayor de la divisi�n, para apoyar las operaciones militares estadounidenses en Ir�n". El diario dice que no hay �rdenes concretas, pero que los planes, bien con la Fuerza de Respuesta Inmediata de la 82.� Divisi�n Aerotransportada, una brigada de unos 3.000 soldados, bien con los marines, tendr�a como misi�n la toma de la isla de Jarg, el principal centro de exportaci�n de petr�leo de Ir�n y pieza esencial para el control de la zona y de los ingresos del r�gimen.