Actualizado Lunes, 23 marzo 2026 - 22:49Una primavera m�s
Donald Trump ha sacudido el tablero de juego. Ya lo hizo en los primeros d�as de marzo y de abril del a�o pasado con su cruzada arancelaria contra el resto del mundo y estas tres �ltimas semanas lo ha vuelto a hacer a trav�s de su manera de enfrentar la guerra en Oriente Pr�ximo. Pero hay diferencias. La principal es que el l�der republicano es ahora m�s consciente que nunca de la importancia de los mercados en aquello de la geopol�tica y es por ello que, aleccionado ya por los errores del pasado, en esta ocasi�n ha querido solucionar las tensiones en el mercado de deuda mucho antes que en 2025, cuando dej� que las aguas corrieran por casi dos meses, hasta que el bono americano a 30 a�os -el m�s sensible a los movimientos de los tipos de inter�s aunque parezca mentira- toc� el 5%. Y ah� s�, los inversores dijeron basta.Ayer los mercados, presos de la volatilidad, vivieron una jornada, de nuevo, hist�rica y en la que el mandatario estadounidense se vio obligado a salir a escena cuando estaba amaneciendo en EEUU para tranquilizar a los inversores despu�s de que las ventas en el mercado de bonos llevaran a su referencia a 30 a�os a rozar el 5%. Hab�a iniciado "conversaciones productivas" con el r�gimen
Iran�. Pero hay m�s. El bono a dos a�os lleg� a batir rentabilidades del 4% y el papel a 10 a�os americano se acerc� al 4,5%. Aqu� en Europa los expertos consultados miraban con preocupaci�n c�mo el bono alem�n rebasaba el 3% de rentabilidad, en niveles de 2011 en plena crisis de deuda de la zona euro. Gobierno, bancos de inversi�n y las mayores gestoras de activos del mundo son los verdaderos tenedores de la deuda estadounidense, que ocupa y preocupa al mandatario republicano porque su objetivo es reducir el d�ficit, en niveles del 6% a cierre del a�o pasado, y con una deuda p�blica que ya ha superado los 39 billones de d�lares. Cualquier encarecimiento de los tipos de inter�s supondr�a disparar el coste financiero de la Administraci�n estadounidense y tambi�n mermar el poder adquisitivo de los consumidores, en el pa�s que es cuna del capitalismo, y donde la poblaci�n empieza a mostrar su hartazgo por una inflaci�n que no para de subir tras los aranceles impuestos por su propio Gobierno y ahora ante el alza de los carburantes, donde el gal�n roza los 4 d�lares, su nivel m�s elevado en cuatro a�os. A grandes trazos, algo m�s de la mitad de la deuda de EEUU est� en casa. La
Reserva Federal posee una cuarta parte del total, y casi otro 20% lo tienen en su poder las grandes gestoras de fondos de inversi�n. Por pa�ses destaca Jap�n, seguido de Reunido Unido y de China que son los tres mayores tenedores de bonos estadounidenses, seg�n datos del Departamento del Tesoro americano. La estampida vista en el mercado de deuda se ha intensificado en el �ltimo mes donde el dinero se arremolina para salir y buscar un nuevo refugio. En total, los inversores han sacado del mercado de bonos cerca de 2,5 billones de d�lares desde el estallido de la guerra, seg�n los datos que ofrece el 'Bloomberg Global Aggregate Index', que es una cesta de bonos de gobiernos, empresas y titulizaciones a nivel mundial, y que se emplea como term�metro para entender qu� sucede en la renta fija. Se trata de la mayor salida de dinero mensual de los �ltimos tres a�os, camino de confirmarse hasta el cierre de marzo. "Los bonos, que suelen considerarse un activo refugio en momentos de incertidumbre en los mercados, han desafiado esta condici�n en las �ltimas semanas, lo que refleja un cambio en la forma en que los inversores perciben la inflaci�n, los tipos de inter�s y el riesgo", aseguran los expertos de Aberdeen Investments. La realidad es que, vivida ya una crisis arancelaria, la gesti�n del dinero y de las emociones ha cambiado desde que Trump llegara a la Casa Blanca en enero de 2025 para su segunda presidencia. Y es que se necesita liquidez. Esta es la clave que explica el desplome visto en el precio del oro que ayer por momentos lleg� a superar el 10%, a punto de poner en riesgo el nivel de los 4.000 d�lares la onza. Antes del estallido de la guerra, tres semanas y tres d�as atr�s, la onza cotizaba por encima de los 5.200 d�lares. Aunque lo del lunes fue tambi�n cuesti�n de horas y el metal dorado recuper� gran parte de lo perdido. Los inversores ahora encuentro cobijo en el d�lar, que sube frente al resto de divisas en los d�as de la guerra, hasta intercambiarse por 1,14 d�lares hasta esta semana. Ayer rebot� y el euro recupero niveles de 1,16 que no se ve�an desde los primeros d�as de la contienda en Oriente Pr�ximo. "En un escenario de distensi�n, las ganancias del d�lar estadounidense se ir�an desvaneciendo y los activos c�clicos registrar�an p�rdidas", apuntan desde Generali Investments que creen, no obstante, que las consecuencias de la guerra perdurar�n en el tiempo, incluso considerando la reapertura total del estreho de Ormuz. "La guerra ha provocado una crisis de oferta que amenaza las perspectivas de inflaci�n, y no solo a trav�s de los precios de la energ�a; hay que prestar atenci�n a los fertilizantes, las cosechas y los precios de los alimentos", afirman sus analistas. M�s all� de Oriente, los inversores tienen otro ojo puesto sobre otra parte cada vez m�s importante de los mercados de deuda, el de los fondos privados. En las �ltimas semanas el temor a que la inteligencia artificial haya desplomado las valoraciones de muchas de las compa��as en crecimiento donde est�n invertidos estos fondos ha crecido signficativamente. Tambi�n las posibles subidas de tipos de inter�s a ra�z de la guerra o la entrada en escena de una previsible ralentizaci�n de la econom�a como consecuencia de una inflaci�n al alza est�n en las quinielas. Todo ello pesa en las decisiones de los inversores que tambi�n han hecho cola para sacar su dinero de estos megafondos privados para conseguir liquidez en un momento de tensi�n en los mercados.