La dificultad para encontrar financiación es una de las razones que está detrás del cierre de muchos negocios. En los últimos meses, un porcentaje notable de empresas ya venía percibiendo un endurecimiento en el acceso al crédito bancario, una situación que la guerra en Irán y Oriente Medio podría agudizar. En este escenario, aumenta la popularidad de la financiación alternativa y de soluciones ofrecidas por intermediarios que operan fuera del circuito bancario tradicional, por lo que se les ha llegado a denominar “banca en la sombra”. Un reciente barómetro del Instituto de Estudios Financieros (IEF) y
Altria Corpo concluye que casi la mitad (48%) de las empresas catalanas se ha visto inmersa en dificultades para que las entidades financieras les presten dinero. En paralelo, se incrementa el conocimiento y utilización de la financiación alternativa, siendo el adelanto de facturas (factoring), el renting y el leasing las más habituales -han recurrido a ellas un tercio de las empresas encuestadas-. En cambio, “herramientas más innovadoras y orientadas al largo plazo, como los fondos de deuda o el crowdlending, continúan teniendo un uso claramente minoritario”, comenta
Eloi Noya, director de Innovación del IEF. Este ecosistema tiende a la diversificación y a la especialización en ámbitos muy concretos de financiación, a pesar de que sigue siendo un gran desconocido entre las pequeñas y medianas empresas, que continúan decantándose mayoritariamente por el entorno bancario para hacer frente a necesidades de liquidez. En este sentido, desde
Pimec ven la financiación alternativa “como un complemento” al crédito bancario, ya que suele salir por lo general “más cara”. “Cuando una empresa recurre a esta opción es porque no ha podido acceder a financiación bancaria”, explica
Pere Cots, director de consultoría estratégica y financiación de la patronal catalana. Por ejemplo, en el factoring -que consiste en el cobro anticipado de facturas emitidas por la empresa para financiar circulante- los tipos de interés suelen oscilar entre el 6% y el 8%, pero ascienden hasta el 14% en soluciones de garantía hipotecaria. Esta modalidad permite a las empresas acceder a préstamos con la garantía de activos inmobiliarios, como una nave industrial, un edificio o un local. “Es un nicho bastante dinámico”, dilucidan desde el IEF. Una solución que, mal utilizada, “puede perjudicar mucho a la empresa al condicionar activos importantes para ella”, advierte Cots. Es por esta razón que considera que nunca debería recurrirse a este mecanismo para financiar la operativa diaria de un negocio, pues sería “una garantía excesiva”. En cambio, sí “podría tener sentido para costear un activo inmobiliario a largo plazo”. Modalidades de financiación alternativaFactoring, 'rent back', financiación basada en ingresos, crowdlending...La modalidad más extendida de financiación alternativa, el factoring, consiste en el cobro anticipado de facturas o pagarés, que a menudo se emiten con fecha de pago a 60 o 90 días. En este caso, la financiera se enfoca en analizar la solvencia del cliente y no de la compañía que solicita el anticipo. La empresa cede el derecho de cobro de esas facturas, pudiendo existir opciones con o sin asunción del riesgo de impago por parte del proveedor de financiación. Una alternativa similar es el confirming, que permite a los proveedores cobrar de manera anticipada, sin esperar a la fecha de vencimiento. A cambio de adelantar el dinero, la financiera cobra comisiones de gestión e intereses. Entre las ventajas del confirming destaca la mejora de las relaciones comerciales con los proveedores y la posibilidad de obtener descuentos en las facturas que superen el coste de contratar esta solución. Una persona sumando recibos y facturas Getty Images/iStockphotoOtra herramienta que tienen a su disposición las pymes es el 'rent back', a través del que pueden vender sus bienes a la financiera y, una vez cerrada la operación, esta se los alquila. Otra opción es la financiación basada en ingresos (RBF, en sus siglas en inglés), una solución emergente a la que pueden acogerse pymes y startups por lo general con un modelo de negocio basado en suscripciones, como gimnasios o empresas de software. En este caso, “la financiera se basa en los futuros ingresos para conceder el préstamo por el valor de la facturación de los próximos meses”, detalla el director de Innovación del IEF.La mayoría de estas alternativas de financiación tienen en común que contribuyen a satisfacer las demandas de capital de las empresas en el corto plazo. Sin embargo, el abanico de opciones es más amplio al incluir también vehículos como los fondos de deuda (fondos que prestan dinero a empresas) y el crowdlending, un tipo de inversión que permite financiarse directamente por un grupo grande y diverso de personas sin tener que recurrir a la banca. Es utilizado sobre todo en la fase inicial de una startup o proyecto empresarial. A tener en cuentaLos riegos de la financiación alternativa para pymesSi bien la proliferación de soluciones de financiación alternativa contribuye a reducir la dependencia de empresas y autónomos del sector bancario, hay que tener en cuenta algunos aspectos antes de decantarse por alguna de sus modalidades. Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de Funcas, explica que este tipo de proveedores de financiación operan en un marco legal fragmentado y, en general, menos exigente que el de la banca tradicional. “A diferencia de las entidades de crédito, no están sujetas al mismo régimen prudencial ni a la supervisión continua del Banco de España o el BCE, salvo en casos muy específicos”, dilucida. Su encaje jurídico depende de la naturaleza de la operación. El factoring o confirming se rigen fundamentalmente por el derecho mercantil y contractual, sin una supervisión financiera directa si no hay captación de depósitos. Las operaciones de 'rent back' se estructuran como contratos privados de compraventa con arrendamiento posterior. En el caso de la financiación con garantía hipotecaria, “la protección normativa es más limitada cuando el prestatario es una empresa”, avisa Rodríguez. Solo algunas figuras, como las plataformas de financiación participativa (como el crowdlending), cuentan con una regulación más específica a nivel nacional y europeo.En conjunto, recuerdan desde Funcas, forman parte de la “banca en la sombra”, como se denomina a intermediarios que realizan funciones similares a las bancarias, “pero sin el mismo nivel de regulación, exigencias de capital o protección al cliente”. Si bien el think tank reconoce que pueden ser soluciones útiles para cubrir necesidades de liquidez, también advierte que entrañan “riesgos relevantes” para las pymes. El primero de ellos es que “la combinación de comisiones, descuentos y estructuras contractuales complejas dificulta calcular el coste real, que suele ser superior al de la financiación bancaria”, aclaran. A esto se suma que “las pymes no cuentan con el mismo nivel de protección que los consumidores, lo que puede traducirse en cláusulas difíciles de interpretar o en una asignación de riesgos poco clara”. Además, al tratarse de entidades menos reguladas, también hay un riesgo asociado a su propia resiliencia en entornos adversos, lo que puede trasladar inestabilidad a las empresas que dependen de ellas. Por último, tampoco hay que pasar por alto “el riesgo de dependencia” si se convierten en una fuente estructural de financiación, señala Rodríguez. Financiación pública Créditos ICO, Enisa, CDTI...Más allá de la financiación alternativa, hay otro complemento al crédito bancario: la financiación pública a través de préstamos como los que concede el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Empresa Nacional de Innovación (Enisa) o el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), a los que se suman líneas de financiación autonómicas como la del Institut Català de Finances (ICF). ”Desde
Pimec recomendamos siempre la financiación pública si hay un proceso de inversión”, comenta
Pere Cots, director de consultoría estratégica y financiación de la patronal catalana. La principal razón es que por lo general “los plazos de devolución suelen ser más largos y las condiciones mejores que la financiación bancaria”. Raquel Quelart (Barcelona, 1982) es licenciada en Periodismo por la UAB. Desde el 2009 forma parte de La Vanguardia donde escribe en la sección de Economía y presenta el podcast 'Bolsillo'. Autora del libro de finanzas 'Cuida tu bolsillo'