Gonzalo Escrig, de 23 años, desempeña un papel protagonista en esta
Sagunto" class="entity-link entity-event" data-entity-id="52813" data-entity-type="event">Semana Santa de
Sagunto. Tiene “el honor” de ser el clavario que dirige la mayoralía, el grupo de entre 9 y 15 cofrades al que le toca organizar este año la festividad cuyo origen se remonta a 1492. Por su cargo, prefiere no dar su opinión personal sobre la integración de las mujeres en la cofradía, pero accede a explicar algunos de los motivos aducidos para rechazar el pasado domingo la propuesta de modificar un artículo de los estatutos para cambiar “varón” por “persona”. Por 267 votos frente a 114, se mantiene cerrada la puerta de la cofradía a las mujeres en esta tradición católica.Reconoce como “lógica la aspiración de que en pleno siglo XXI la mujer pueda formar parte de la cofradía, como un derecho constitucional” y entiende que a muchos les parezca una aberración. Pero insiste en que hay que conocer cómo se vive una tradición tan arraigada. “Se ha generado un ambiente en torno a la Semana Santa, pero yo no lo considero machirulo”, asevera. Uno de los argumentos más repetidos es el de mantener la tradición, pero hay más. “Hay personas que viven muy intensamente esta fiesta. Llevan 40 o 60 años concibiéndola de una manera y es muy difícil que lo hagan de otra. Y lo explican con tal emoción que, como mínimo, hay que respetarlos”, comenta este saguntino graduado en Comunicación Audiovisual, que está concluyendo también Periodismo en la universidad privada
San Pablo CEU.Hay también temor por lo que pueda pasar, a la incertidumbre, apunta Escrig. Si entran las mujeres, se tendrán que cambiar más estatutos, no solo el primero, para adaptarlos. ¿Podría una mayoralía solo de mujeres llevar el anda que pesa centenares de kilos al calvario, como ahora sucede con las salientes?, se planteó en la asamblea del domingo. La lista de espera para ser mayoral llega hasta 2063, lo que demuestra la pasión por la Semana Santa. Pero la incorporación de las mujeres implicaría un aumento de esas esperas y repensar los flujos de asignación para convertirse en mayoral, según sospechan algunos. Por eso, explica, muchos jóvenes votaron negativamente y no porque sean machistas. “Los jóvenes temen perder el año asignado”, añade el clavario. En su caso, se apuntó a la cofradía cuando tenía tres años. Escrig reconoce que los cambios se podrían ir articulando y negociando, como ha sucedido en otras Semanas Santas de
España, pero dice que muchos cofrades no lo ven tan claro. Además, incide en que él y sus jóvenes mayorales respetan todas las opiniones y no forman parte de la junta directiva de la cofradía, que se elige cada cuatro años. Y lamenta estar recibiendo ataques personales por una foto de ellos que considera “sacada de contexto”, justo después de la asamblea, publicada por este diario. En este sentido, la mayoralía recibió la noche del lunes el apoyo expreso de la Cofradía a través de un comunicado oficial, que incide en que la imagen recoge “un acto habital dentro de nuestras tradiciones”, que en ningún caso “guarda relación con el resultado de la votación”. El joven, que está cursando también un máster de guion de cine, admite que sería “una lástima” perder la distinción de fiesta de Interés Turístico Nacional ahora que el Ministerio de Industria ha iniciado los trámites de revocación por discriminación a la mitad de la sociedad. También es conocedor de la sentencia del Tribunal Constitucional relativa a una cofradía de La Laguna (Tenerife), que estimó el recurso de una mujer excluida y declaró vulnerado su derecho a la no discriminación y a la libre asociación. No obstante, recuerda que un cofrade abogado saguntino comentó que la hermandad Esclavitud del Cristo de La Laguna presentó a su vez recurso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) contra la sentencia del Constitucional que ha sido admitido a trámite y, por tanto, aún se deberá resolver la cuestión.Asegura que se respeta y se aprecia mucho el trabajo de las mujeres, de las festeras. “Es cierto que hace años eran solo las mujeres las que limpiaban la ermita, y ahora no lo hacen o, si lo hacen, es porque quieren hacerlo, como yo mismo. Para mí, es un honor cuidarla, tener sus llaves, además de organizar las procesiones, encargarme de las bandas de música, de todo lo que sea necesario por la
Sagunto" class="entity-link entity-event" data-entity-id="52813" data-entity-type="event">Semana Santa de
Sagunto”, afirma. Se dicen muchas cosas, pero la cofradía también ha evolucionado y ha introducido algunos cambios, comenta. “La cofradía sigue muy viva y es de las más antiguas de
España. Tal vez es difícil de entender el sentimiento que nos une a ella, pero es así”, asevera, sin renunciar a nada en el futuro.