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CaixaForum Girona acoge una exposición que permite redescubrir el significado y el papel de las especies vegetales en la creación artística a partir de una cincuentena de obras procedentes del
Museo Nacional del Prado. La muestra se podrá visitar hasta el próximo 23 de agosto y posteriormente recalará en otras ciudades españolas como
Tarragona,
Lleida,
Zaragoza,
Sevilla y
Valencia. Tras esta exposición inédita, bautizada con el nombre La botànica en l'art. Les plantes a les col·leccions del Museu del Prado está el paisajista, jardinero e investigador botánico en obras de arte,
Eduardo Barba, que se ha encargado de seleccionar las piezas expuestas, entre las que hay pinturas, esculturas y artes decorativas de distintas épocas, que abarcan entre los siglos XVI y XX.Las obras abarcan entre los siglos XVI y XX y en la muestra están presentes las escuelas flamenca, francesa, italiana y españolaUna selección en la que está representada la escuela española, la flamenca, la italiana, la francesa y las del norte, con gran representación de la colección del siglo XIX, con un nexo común. En todas las obras exhibidas hay alguna especie vegetal (flor, planta, árbol, hoja o arbusto) que ayuda a reconstruir el relato religioso, mitológico, político o emocional de aquella pintura.El comisario, durante una visita guiada este martes a la exposición explicaba que “no hay casualidades en las obras de arte”. Una frase que reforzaba redescubriendo al público que le acompañaba el mensaje oculto que aportan cada una de las especies vegetales que aparecen en los cuadros. La exposición reúne también elementos decorativos como estos candeleros del siglo XVIII de la fábrica de porcelana
Chelsea-Derby.Pere Duran/Nord MediaAsí pues el ramo de laurel que sujeta San Juan Bautista niño, acompañado de un cordero que simboliza Jesús, en un óleo del pintor barroco español
Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia (1649-1703) simboliza la vida eterna. Una obra que dialoga con un retrato de Maria Cristina Teresa de Borbón, obra de
Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun (1755-1842), sujetando una rosa sin espinas, símbolo de pureza e innocencia. O el racimo de uvas que sujeta el Niño Jesús que aparece en la obra 'Virgen con el Niño, San Juan y los ángeles', de
Lucas Cranach el Viejo (1472-1553) simboliza la aceptación del sacrificio de Jesús en su vida adulta. Tras su paso por Girona, la obra recalará en otros CaixaForum En algunos casos la misma flor representa cosas totalmente opuestas. Así, el clavel que sujeta la infanta María Antonia Fernanda de Borbón, un óleo del pintor italiano de influencia rococó Jacopo Amigoni (1680/1682-1752) simboliza el amor; mientras que la misma flor en un jarrón de cristal al pie de una calavera tal como aparece en la obra 'Vanitas' del francés Jacques Linard (1600-1645) expresa la fugacidad de la vida o la muerte. El comisario de la exposición,
Eduardo Barba, junto a una de las obras, 'La deesa Flora' (s.XVII), del Taller de Peter Paul RubensPere Duran/Nord MediaUno de los nombres destacdos de la exposición es el del pintor flamenco Anton Van Dyck (1559-1641) con un retrato de Amalia Solms-Braunfels, perteneciente a la dinastía de la Casa de Orange-Nassau. El color anaranjado, uno de los emblemas de este linaje nobiliario, se expresa en los florones de tela que adornan su vestido. Con una mano acaricia unos capullos de un naranjo amargo sin florecer, lo que según el comisario el pintor quiso reflejar que la dinastía tenía futuro. El clavel que sostiene la infanta María Antonia Fernanda de Borbón, obra de Jacopo Amigoni, representa el amor. Pere Duran / Nord MediaPere Duran / Nord MediaLas obras no se exhiben de forma cronológica, sino que muchas lo hacen emparejadas a pesar de pertenecer a épocas muy distinas. Así, a lo largo del recorrido expositivo nos encontramos con una escultura del Dios del Sueño, realizada entre el siglo I (el torso) y el XVI y el retrato de un joven del primer tercio del siglo XVII, obra de Jan Roos (1591-1639). En ambas obras aparece la adormidera, una planta herbácea que simboliza el sueño eterno. “Las plantas lo cuentan todo: los viajes, las costumbres, la antropología”, sostiene Barba, que ha querido transmitir con esta exposición que le encargó el Museo del Prado y el CaixaForum, su pasión por las plantas a partir de su mirada de jardinero.Las plantas lo cuentan todo: los viajes, las costumbres, la antropologíaEduardo BarbaComisario de la exposiciónEl director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, Alfonso Palacio, ha destacado el gran trabajo de restauración que se ha realizado en esta exposición ya que hasta el 90% de las piezas expuestas ahora en Girona -que han salido mayoritariamente de los almacenes de este museo nacional- han pasado antes por el taller para ser restauradas.Tras el largo periplo de esta muestra, que acabará en enero de 2029, algunas de las piezas podrían pasar a formar parte de la colección permanente del Prado. Barba situó en ese grupo, por ejemplo, una escena de brujería del artista flamenco David Teniers el Joven (1610-1690), en la que aparece representada el lúpulo, una planta con propiedades sedantes. Prácticamente todas las piezas se han restaurado antes de venir a Girona y algunas pasarán a exhibirse en la colección permanente del Museo del PradoUna obra, la de Teniers, que se encontraba en depósito en la Casa Museo Lope de Vega de Madrid y de la que se desconocía su autoría hasta que ha sido restaurada. El cuadro dialoga con una obra del pintor y orfebre barcelonés Francesc Masriera i Manovens (1842-1902) en la que aparece una joven descansando fumando tabaco. La muestra reúne también bodegones como el óleo atribuido al flamenco Abraham Brueghel (1631-1690) y al francés Guillaume Courtois titulado 'Bodegón (Hombre con un mono y frutas)', en el que aparecen dos cítricos muy valorados en la Europa del siglo XVII, como fueron dos tipos de naranjos. También se exponen naturalezas muertas de varios autores como los pintores flamencos Jan van Kessel el Viejo (1626-1679) o Jan Brueghel el Viejo (1568-1625).Lee tambiénLa exposición se completa con fotografías botánicas realizadas por la artista Paula Codoñer y varias estaciones oflativas que recrean aromas inspirados en algunas de las especies presentes en esta exposición como el jazmín o la rosa. La directora de
CaixaForum Girona, Anna Colomer, destacó la colaboración de la institución con el Museo del Prado forma parte de la estrategia de la entidad para traer exposiciones de máxima calidad. Una colaboración que en Girona se ha traducido en otras muestras como Els objectes parlen (2014) y Art i mite. Els déus del Prado (2011). Una exposición que se hará coincidir con el Temps de Flors -el gran acontecimiento floral que cada primavera trae a la ciudad a miles de personas- a la que se sumarán muchas actividades paralelas como una visita a los Jardins de Cap Roig, guiada por el jardinero Daniel Vilana, un ciclo de cine familiar o una charla entre la chef Iolanda Bustos y la herborista Montse Parada sobre el potencial nutritivo, medicinal y cultural de las especies vegetales presentes en las salas del
CaixaForum Girona.