EntrevistaLa dirigente cercana a Mar�a Corina Machado concede la primera entrevista de un ex prisionero pol�tico hispanovenezolanoCatalina Ramos, dirigente opositora hispanovenezolana, retratada en
Tenerife.Daniel LozanoActualizado Martes, 24 marzo 2026 - 22:49Tumbada en la litera, hacinada con otras cinco mujeres en una celda del s�tano del terrible Helicoide, la dirigente opositora hispanovenezolana
Catalina Ramos sobrevivi� nueve meses a la crueldad del chavismo. Coordinadora nacional de las asociaciones ciudadanas de Vente
Venezuela (VV), partido de Mar�a Corina Machado, y muy cercana a la l�der democr�tica, Ramos concede a EL MUNDO la primera entrevista de un excarcelado con nacionalidad espa�ola. Y lo hace desde
Tenerife, la isla de donde procede su familia y donde viven su madre, su hermana y sus tres hijos.Las cinco mujeres con las que comparti� celda de cuatro por seis metros, en un s�tano y con muy pocas horas de sol a la semana -s�lo una hora en los peores momentos-, ya est�n libres, una de ellas en Espa�a, la tambi�n hispanovenezolana Sof�a Sahag�n. Otras dos son sus compa�eras de partido, Mar�a Oropeza (litera de abajo) y la ex diputada Dignorah Hern�ndez, dirigentes clave en el Comando de Campa�a de Machado. La hermandad entre todas ellas, entre discusiones pol�ticas y los avatares carcelarios, ayud� a soportar el infierno chavista.La bi�loga Ramos lleg� a las Canarias a principios de mes, pese a las medidas cautelares iniciales impuestas por el chavismo tras una Ley de Amnist�a llena de trampas y agujeros, forzada desde Washington. La dirigente opositora cont� con el respaldo del embajador espa�ol, �lvaro Albacete, quien la protegi� durante 10 d�as en su residencia y adem�s la acompa�� hasta la puerta de embarque.Usted pudo salir de
Venezuela pese a las medidas judiciales impuestas por el chavismo.S�, a m� me entregaron una orden de excarcelaci�n con todos los delitos horrendos (terrorismo, asociaci�n, conspiraci�n con gobierno extranjero y traici�n a la patria). Me asignaron medidas cautelares de presentaci�n cada 15 d�as. Pero, cuando se aprob� la Ley de Amnist�a, el defensor p�blico introdujo la solicitud de sobreseimiento de mi causa.Desde el primer momento cont� con la ayuda de la Embajada de Espa�a.Estuve acompa�ada todo el tiempo por el embajador �lvaro Albacete, por el c�nsul y los funcionarios del Consulado; no me sent� abandonada o demasiado vulnerable. Todos mis documentos, las llaves de mi casa, mis equipos, mi computadora... todo eso se lo qued� el SEBIN (polic�a pol�tica del chavismo). Nunca me lo devolvieron; de hecho, le pregunt� al director del Helicoide que si no me iban a devolver al menos las llaves de mi casa. Consult� por tel�fono, le dijeron que no y le dieron una lista de las cosas que pod�a retirar: cuadernos y agendas. Cuando la funcionaria de la polic�a migratoria me pregunt� por mi pasaporte, le contest� que lo ten�a el SEBIN. La cara de ella cambi�. Al final me sell� -tras consultar con sus jefes y tras una breve charla con el embajador espa�ol- el pasaporte espa�ol para salir. Me pregunt� si me hab�an devuelto alguna de mis pertenencias. Le dije que no.Fue detenida durante la oleada represiva tras las elecciones parlamentarias fraudulentas de mayo de 2025. "Crueldad infinita", dijo entonces Machado al conocer su captura. �Se encontraba ya en la clandestinidad?S�, desde el 6 de agosto de 2024, cuando se llevaron a Mar�a Oropeza; lo vimos en vivo [grabaci�n por redes]. Desde entonces estuve en resguardo, en clandestinidad, hasta el d�a 26 de mayo, que fue el d�a en que me llevaron. Permanec� en la misma casa de un amigo y me cambi�, con esa misma familia, que me apoy� much�simo. En la clandestinidad, una de las cosas que uno tiene que aprender es desvincular el tel�fono y la computadora. O sea, todos los equipos, desvincularlos de todo. Yo no ten�a ninguna experiencia en eso, porque mi trabajo siempre ha sido muy p�blico, no es un trabajo que tenga nada de malo. Al contrario, creo que es muy necesario para un pa�s como
Venezuela, porque es organizar a la ciudadan�a. Obviamente estaba en comunicaci�n con mi familia, pero ellos no sab�an d�nde estaba yo. El d�a que me llevan, en la ma�ana, me escribe una persona de la familia, que estaba en otro sitio, y me dice que se llevaron al joven que me consigui� ese lugar. M�s tarde abrieron la puerta de la habitaci�n, preguntaron mi nombre y entraron, sin identificaci�n, ni uniforme, ni orden de detenci�n, absolutamente nada. Me montaron en un carro [veh�culo] que tampoco era ni patrulla ni ten�a identificaci�n de nada y vine a parar al Helicoide. Nunca hab�a ido al Helicoide, pese a las protestas y las vigilias. S�lo conoc�a la imagen lejana del Helicoide.�Qu� sentiste al entrar a la c�rcel m�s famosa del chavismo?No puedo negar que ten�a miedo, por supuesto. Estaba a la expectativa de qu� pasar�a, porque -no s� si ser� por ingenua o qu�- no pens� que iba a estar mucho tiempo. Era una mezcla de nervios, pero al mismo tiempo de expectativa, o sea, qu� es lo que va a pasar. Es entonces cuando te hacen la rese�a fotogr�fica, tan desagradable porque no s�lo no lo esperaba, sino que no lo mereces porque no cometimos ning�n delito. Ellos sienten que tienen poder infinito, es como que fuesen invulnerables. Te hablan con tanta soberbia. Me hicieron poner la camisa verde del uniforme para sacarme las fotos, la t�pica, como en las pel�culas. Me llevaron a la Brigada 4 de Investigaciones durante seis d�as. La primera noche tirada en el suelo, esposada a la pata de un escritorio con el pulpo [esposas que atan manos y pies a la vez]. Todos esos d�as, d�a y noche, d�a y noche, pregunt�ndome todo lo que quisieron preguntar, y todo lo respond�. Yo no tengo nada que esconder; mi trabajo ha sido p�blico siempre. Un d�a el comisario me dijo: "Chica, t� no me est�s dando nada. Si no me das nada, vamos a tener que ir contra tu propiedad".Los informes sobre las torturas y los malos tratos en
El Helicoide conforman uno de los cap�tulos m�s oscuros de la revoluci�n.Nosotros conocimos personas que lograron salir de all� y las torturas sufridas son terribles. El propio comisario me repet�a: "Te estamos tratando bien, no te podr�s quejar, porque ustedes afuera dicen que este es el mayor centro de tortura de Latinoam�rica. Pero miren, tenemos un televisor muy grande en la oficina. Ponle m�sica a Catalina de la �poca que le guste a ella". Y el funcionario pon�a Chayanne, como haciendo iron�a del trato. Yo respond�a que, si me dejaban llamar a mi familia, esa idea pod�a cambiar. Pero no te permiten llamar a nadie ni comunicarte con nadie como si disfrutaran que nadie sepa d�nde est�s. �C�mo quieren ustedes que cambie la imagen del Helicoide si hacen todas esas cosas?Antes de ser trasladada a su celda en el s�tano, �la presentaron ante el juez?Me hicieron lo que llaman la audiencia de presentaci�n, un chiste. Me llevaron a otra sala, me hicieron poner el uniforme de nuevo y en un m�vil, al otro lado, sin verle la cara a la nadie, me leyeron los cargos y me preguntaron si iba a hablar yo o el defensor p�blico [el chavismo no permite abogado propio e impone uno p�blico]. Cuando yo habl� dije: "Soy inocente, todos esos cargos que ustedes dicen no me corresponden. Pero adem�s, �por qu� me ponen obstrucci�n a la justicia si yo lo �nico que he hecho es colaborar?". Despu�s me ubicaron en la misma celda que Dignorah y Mar�a. �ramos seis; tambi�n estaba Sof�a Sahag�n. En ese pasillo llegamos a ser 22 mujeres.�C�mo eran las condiciones de vida en esa celda?La celda era de cuatro por tres metros, con un ba�ito al lado y tres literas. Las reclusas organizamos las cosas para vivir de forma m�s digna. Mi colchoneta era muy vieja, horrible, como dormir encima del resorte. Despu�s de semanas de pedir y pedir, logramos que nos permitieran comprar un colch�n peque�o, de esos que vienen enrollados. Durante cinco meses ped� poder llamar a mi familia; trataba de no quebrarme, porque una de las cosas en las que ellos ganan es cuando te quiebran. No hace falta que te peguen porque ellos tienen varias estrategias de presi�n y lo que llaman la tortura blanca, como incomunicarte la primera semana. Nadie me pod�a hablar; era demasiado loco, porque me permit�an salir al patio a la misma hora que las dem�s. M�s tarde, para salir al patio, tuvimos que ponernos en protesta, reclamando todos los d�as, hasta que finalmente cuando quedaban como un mes, entraron en raz�n y nos dejaba salir en la ma�ana. Cuando nos permit�an salir al pasillo, conoc� gente estupenda, que es injusto que est� presa; gente que ni siquiera tiene nada que ver con la pol�tica, funcionarias del Estado que estaban haciendo su trabajo, pero quiz� no les gust� a alg�n superior. Ten�an m�s tiempo que yo, incluso tres a�os, algunas cuatro a�os, pero sin ninguna raz�n. Es algo muy doloroso. Tambi�n habl�bamos con esas personas, tratando de mirar al futuro. Nosotros, por supuesto, les habl�bamos de nuestros proyectos en
Venezuela Tierra de Gracia, de las cosas que queremos hacer, de cu�l es el pa�s por el cual luchamos.�Cu�ndo supieron de lo ocurrido el 3 de enero con la extracci�n de Nicol�s Maduro?Nosotras no ten�amos ventanas, est�bamos en un s�tano, no escuchamos nada. En la ma�ana, de boca a boca, supimos que escucharon cantar el himno nacional hacia las seis. Y despu�s supimos, por cierto, que a algunos de los que cantaron el himno los castigaron por eso.Un mes despu�s recuper� la libertad.Como todas las cosas que ellos hacen, fue de sorpresa. Yo estaba sola en la celda porque no ten�a visita. El comisario vino a buscarme para llevarme al servicio m�dico: "Vamos, no hagas ruido, no hagas esc�ndalo, que es hoy que te vas". Me tomaron la tensi�n, cosas b�sicas y muy por encima. Luego lleg� de nuevo el comisario para grabar un v�deo. Cuando se fueron Sof�a y otras, les grabaron un v�deo para que dijeran que las hab�an tratado bien. Yo ten�a siempre ese conflicto interno de c�mo responder, porque realmente nunca me pegaron, pero obviamente muchas cosas que pasaron all� son malos tratos. Yo s�lo dije mi nombre, mi c�dula y las fechas de llegada y salida.Usted abandon�
El Helicoide con Hern�ndez y Oropeza, pero horas despu�s regres� a apoyar a los familiares que protestaban a las afueras de las c�rceles caraque�as. En esa misma noche volvieron a capturar al opositor Juan Pablo Guanipa.Hab�a tanta gente inocente all� dentro que no pod�amos dejar de darles un abrazo de fortaleza, de gritar que �bamos a seguir hasta que salgan todos. Cuando de madrugada pas� lo de Guanipa, el embajador me llam� por tel�fono para ofrecerme la residencia de la Embajada [la misma en la que estuvieron Edmundo Gonz�lez Urrutia y Leopoldo L�pez].El ex presidente Jos� Luis Rodr�guez Zapatero se adjudic� el lunes en una entrevista en Onda Cero la liberaci�n de muchos presos pol�ticos. �Tuvo algo que ver en la suya?No, la m�a estuvo dentro del marco de este proceso que est� siendo para, entre comillas, propiciar una transici�n, y digo comillas porque la realidad es que sigue siendo parte de los mismos que causaron todo este dolor en tanta gente en
Venezuela.En los �ltimos d�as, distintos jueces est�n negando la amnist�a a presos pol�ticos y tambi�n a excarcelados. Tambi�n hay denuncias de hostigamiento contra dirigentes en el interior del pa�s. �Se est� evaporando el efecto disuasorio del 3 de enero?Yo me pregunto si son conductas personales de los jueces, porque si miras las �rdenes de excarcelaci�n que tienen, los delitos son muy similares en todos los casos. Pero Perkins Rocha sigue con grillete electr�nico en el tobillo. Como todo en estos 27 a�os, es al capricho del que est� all� en el momento.El tejido ciudadano que cre� Vente
Venezuela para la defensa del voto, el 28-J, fue trascendental en todo lo ocurrido. �Cu�ndo va a estar recuperado ahora para romper el muro del terror levantado por el chavismo?Cada vez es m�s la gente que est� saliendo de la clandestinidad y volviendo a la calle. Hay mucha alegr�a, muchas ganas, mucho fervor. Ese tejido no se perdi�, no se desapareci� ni se desarticul�. Lo que hizo fue protegerse ante el terrorismo de Estado. La gente se resguard�; llegaron a apresar a m�s de 2.000 personas despu�s del 28-J. Como ya vimos en la campa�a, el pa�s ha cambiado de verdad. Ya las personas est�n claras, los ciudadanos tienen claro qu� quieren y qu� no quieren, especialmente qu� no quieren. Y no han podido celebrar, no han podido celebrar el 28 de julio porque pas� todo lo que pas� en la represi�n. En todos los equipos hay ese mismo entusiasmo, esa misma alegr�a, y la gente quiere hacer lo que falta hacer para que logremos el cambio.