Hay una escena que se repite estos días en muchos hogares: el móvil abierto, varias pestañas con vuelos, precios que cambian de un día para otro y una duda recurrente para conseguir los billetes lo más baratos posible: ¿Es mejor comprarlos ya o esperar a que bajen las tarifas?En un contexto internacional inestable, debido al conflicto en
Oriente Medio, y con los precios variando más rápido de lo habitual, no es tarea sencilla decidir cuándo sale más a cuenta reservar los vuelos o los paquetes turísticos. Pese a la sensación de incertidumbre, el mensaje que llega desde el sector es bastante claro.Anticiparse o arriesgar“Ante el posible incremento de precios por la subida de los carburantes, la recomendación es reservar ya las vacaciones de verano”, afirma
José Manuel Lastra, vicepresidente primero de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). El arranque de año había seguido una tendencia positiva, con reservas anticipadas tanto para Semana Santa como para el verano, pero el estallido del conflicto en
Irán introdujo un paréntesis: durante días, muchos viajeros optaron por frenar.Ante el posible incremento de precios por la subida de los carburantes, la recomendación es reservar ya sus vacaciones de veranoJosé Manuel LastraConfederación Española de Agencias de ViajesEsto se ha detectado especialmente en un destino muy concreto: “Notamos una retracción tras el inicio del conflicto, especialmente en
Asia”, explica Lastra. Un “frenazo” que, con el paso de las semanas, se ha ido normalizando en parte, aunque todavía persiste en determinadas rutas.
José Manuel Lastra, vicepresidente primero de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV) CedidaPrecios en movimientoLa evolución de las tarifas ha ido al alza. “En menos de un mes hemos visto subidas de alrededor del 10% en vuelos, y podrían llegar al 15%”, advierte Carolina Estellé, fundadora de
Indiana y Mujer y Viajera, basándose en su experiencia en la citada agencia.El combustible influye, claro, pero no es lo único. Al tener que bordear ciertas zonas, las rutas se alargan y eso acaba encareciendo los vuelosCarolina EstelléFundadora de
Indiana Y esto no se debe solo a un incremento de la demanda en determinados destinos. Según Estellé, detrás de este encarecimiento coinciden varios factores que actúan al mismo tiempo. “El combustible influye, claro, pero no es lo único. Al tener que bordear ciertas zonas, las rutas se alargan y eso acaba encareciendo los vuelos”, explica.A ese incremento se suma otro efecto menos visible pero igual de determinante: el desplazamiento de la demanda. “Cuando algunos destinos pierden atractivo o accesibilidad, otros concentran más viajeros y, con ello, suben los precios”, remarca la fundadora de la agencia
Indiana.Carolina Estellé, fundadora de la agencia
Indiana CedidaEfecto dominóEl impacto no se limita al billete de avión. Todo el viaje se ve afectado. “El encarecimiento no es solo del vuelo. También afecta al transporte y los servicios en destino”, apunta Pere Isern, director gerente de Èxode Viatges. El combustible, el gas o la logística acaban repercutiendo en hoteles, traslados o actividadesPere IsernDirector gerente de Èxode ViatgesEste especialista señala que el problema no es únicamente llegar, sino moverse una vez allí, puesto que “el combustible, el gas o la logística acaban repercutiendo en hoteles, traslados o actividades”. Un efecto dominó que, si se prolonga en el tiempo, puede tensionar aún más los precios.Pere Isern, director gerente de Èxode Viatges CedidaMás prudencia, misma necesidadIsern también ha detectado que “los viajeros están siendo más prudentes y se han paralizado más”. Una percepción en la que coincide Lourdes Espinós, copropietaria de la agencia Xavi Fernández Viajes: “Muchos están esperando a ver qué pasa”. Según su opinión, no es tanto por la escalada de tarifas sino por la incertidumbre del contexto. “Más que los precios, lo que asusta es la inestabilidad. El resultado es una especie de pausa colectiva: se mira, se compara, se duda… pero se decide más tarde”, añade Espinós.Lourdes Espinós, copropietaria y directora de Marketing y Comunicación de Xavi Fernández Viajes CedidaCambios de rumboPor su parte, Oscar Casanovas Ibáñez, Director Académico del Grado en Turismo en CETT Barcelona y profesor de Derecho y Política Turística, cuyo trabajo se enfoca más en la política turística que en la evolución del mercado, destaca un fenómeno emergente: “Se empieza a hablar de destinos refugio”, es decir, lugares percibidos como más estables en un contexto global incierto.Se está condicionando la elección del viajeroOscar CasanovasProfesor de Derecho y Política Turística “Se está condicionando la elección del viajero”, añade. Y esto sucede no solo por decisiones individuales aisladas, sino por un entorno que empuja a priorizar lo cercano, lo conocido o lo que ofrece mayor sensación de control.Oscar Casanovas Ibáñez, Director Académico del Grado en Turismo en CETT Barcelona y profesor de Derecho y Política TurísticaCedidaCon Ucrania hubo miedo a viajar; ahora el problema es que todo se está encareciendoCarolina EstelléFundadora de IndianaPor otro lado, aunque la tentación de comparar con crisis recientes es inevitable, el consenso entre los expertos es que el escenario actual es distinto. “Con Ucrania hubo miedo a viajar; ahora el problema es que todo se está encareciendo”, resume Estellé. En la misma línea, Casanovas apunta que aquel conflicto acabó “normalizándose” en la percepción del viajero, mientras que el actual introduce más incertidumbre estructural, especialmente por su impacto en rutas, energía y logística global.El dilemaCon este panorama, la pregunta inicial vuelve con más fuerza: ¿es mejor esperar o reservar? Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la recomendación combina precaución y practicidad: “Reservar con antelación suele salir más barato, pero hay que asegurarse de que admite cancelación gratuita”.Fuentes de la OCU afirman que si se espera, puede que no queden plazas en el medio de transporte o el destino elegidoEsperar puede tener sentido en casos concretos (viajeros flexibles o destinos menos tensionados), pero implica riesgos evidentes. “Si se espera, puede que no queden plazas en el medio de transporte o el destino elegido”, advierten.Decidir en incertidumbreEn un contexto así, no hay fórmulas infalibles, pero sí algunas ideas claras. “Esperar no es una mala decisión, pero no hay que dejarse llevar por el miedo”, señala Isern.El mayor error es la parálisis por exceso de informaciónLourdes EspinósCopropietaria de Xavi Fernández Viajes“El mayor error es la parálisis por exceso de información”, apunta Espinós, porque, en medio de titulares alarmistas y cambios constantes, el riesgo no se limita a pagar más, “también está en quedarse sin tomar una decisión a tiempo”.Reservar o esperarTodas las fuentes consultadas concluyen que quien tenga claro el destino y las fechas probablemente salga ganando si se anticipa, no necesariamente porque encuentre el precio más bajo posible, sino porque asegura disponibilidad en un mercado cada vez más volátil.Para el resto, la flexibilidad sigue siendo una ventaja. Pero con una advertencia implícita: en el actual escenario, esperar no garantiza mejores precios. Más bien al contrario. “Si quieres viajar este verano, yo reservaría ya”, resume Estellé. Y, como ocurre a menudo en el turismo, hay una regla no escrita que vuelve a cumplirse: “cuando los precios suben, rara vez vuelven al punto de partida”.