El acuerdo entre el
Partido Popular y
Vox para investir a
María Guardiola en
Extremadura está muy avanzado. Los negociadores de ambas formaciones han mantenido una reunión este miércoles en la
Asamblea de Mérida, donde trabajan en cerrar las medidas programáticas. Eso sí, se esperan posteriores contactos, que seguirán durante días, para dar el Gobierno por definitivo. Queda todavía por concretar las consejerías que asumirá el partido de
Santiago Abascal, que pide entrar en coalición en el Ejecutivo autonómico, según fuentes de
Vox. La cita llega más de tres meses después de las elecciones extremeñas que Guardiola adelantó precisamente para tener manos libres, pero que el PP volvió a ganar por mayoría simple mientras los ultras se dispararon hasta duplicar su resultado. La extrema derecha volvía a tener la llave y aún con más fuerza.El acuerdo sobre el programa de Gobierno estaba perfilado ya desde hace tiempo. Solo faltaba aterrizar las partidas presupuestarias y los plazos de ejecución de las medidas. Y ya luego entrar de lleno en el asunto de las consejerías. Pero
Vox ha querido hacer esperar al PP, asegurando durante estos días que seguía la negociación, haciendo valer así la potencia de su 17% de voto y prolongando la espera de Guardiola. Finalmente, este miércoles han dado un penúltimo paso con la reunión convocada en Mérida. Allí ha viajado el secretario general del PP,
Miguel Tellado, que ha participado en la reunión con los negociadores de su partido en la comunidad:
Abel Bautista, consejero de Presidencia, y la propia Guardiola. La jefa de gabinete de
Alberto Núñez Feijóo,
Marta Varela, participa de manera telemática.Del lado de
Vox, han acudido al encuentro su líder territorial, Óscar Fernández Calle; la secretaria adjunta de la formación,
Montserrat Lluís; el portavoz nacional de Economía, Energía y Desregularización, José María Figaredo, y el portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero. Según fuentes de
Vox, la negociación “medida a medida” implica recabar de los populares el compromiso de: “Seguridad en las calles, vivienda accesible, fin del despilfarro de dinero público y bajadas masivas de impuestos, prioridad de los españoles en sanidad, fin de Mercosur y el Pacto Verde, fin de las políticas de sustitución demográfica, la familia en el centro de todas las políticas, agenda España frente a las imposiciones de la Agenda 2030, reindustrialización de España y medidas que frenen el éxodo de los jóvenes de su patria, fin del adoctrinamiento en las aulas, rechazo de los acuerdos alcanzados por el PP y el PSOE en Europa”. Fuentes nacionales de
Vox apuntan a que, en cualquier caso, el proceso de desarrollo en torno al programa “es largo”.La formación de Abascal también asegura que no se ha hablado de carteras todavía: “La reunión se ha centrado exclusivamente en las medidas políticas a adoptar, sin que en ella se haya hablado de vicepresidencias, consejerías o cualquier puesto en la administración autonómica (cuestiones que quedarán para tratar una vez se alcance un acuerdo sobre el programa político), determinando plazos de cumplimiento y garantías de ejecución”.Los progresos en el acuerdo llegan tres semanas después de que los ultras tumbaran por dos veces la investidura de la candidata del
Partido Popular. Guardiola incluso salió del debate entre lágrimas y recibió los abrazos de los cargos regionales que acudieron a la Asamblea de
Extremadura para arroparla. Días antes de ese pleno, Feijóo dio un viraje en la estrategia que había seguido hasta entonces con sus barones y decidió que Génova se personase directamente en las negociaciones. De ahí que Tellado se desplazara hoy a Mérida y Varela participase en la reunión telemáticamente. La dirección nacional decidió tomar parte en las conversaciones después de los obstáculos que Guardiola había tenido para tratar con los de Abascal, con quien no mantiene buena relación. Pero ni con Génova de por medio pudieron evitar el fracaso del primer y segundo intento de investidura de la candidata del PP. La ejecutiva del
Partido Popular elaboró además un documento marco que sirviese para que sus presidentes autonómicos tengan una guía nacional sobre la que diseñar sus propios pactos, relegando eso sí las cuestiones de ámbito territorial al arbitrio de sus barones. Y dejándoles también la potestad para aceptar o no coaliciones con
Vox, así como el eventual reparto de carteras. En
Extremadura, el primer paso lo dio Guardiola a principios de enero, cuando lanzó un órdago a los ultras y les invitó a entrar en su gobierno. Desde entonces, los dimes y diretes se han sucedido hasta este miércoles.