La ceremonia de los Oscars ya queda lejos y no hay duda de que es mejor así. Desde luego, no fue
Bad Bunny –gustos musicales aparte– en la Super Bowl. Plana, nulamente atrevida, perdiendo audiencia a raudales por más que la adelanten, hizo buenas las palabras de
Susan Sarandon en Barcelona sobre un Hollywood preocupado por si las actrices envejecen o engordan más que por el mundo.
David Borenstein durante su discurso en la ceremonia de los Oscars Patrick T. Fallon/AFPApenas
Javier Bardem jugándose los próximos papeles y el agudo discurso del codirector estadounidense de Mr. Nobody contra Putin,
David Borenstein, sobre cómo se pierden los países: “Lo que vimos trabajando en este rodaje es que los pierdes a través de incontables pequeños actos de complicidad”. Podría haber añadido: como la silenciosa ceremonia de las estatuillas doradas. “Cuando actuamos cómplicemente cuando un gobierno asesina a la gente en las calles de nuestras ciudades”. Anna Politkóvskaya o los asesinados a manos del ICE. “Cuando no decimos nada cuando los oligarcas toman el control de los medios y cómo podemos producir y consumirlos”.En los Oscars destacó el agudo discurso deDavid Borenstein sobre cómo se pierden los paísesAdemás de los medios rusos, solo le faltó añadir la adquisición por
Elon Musk del pajarito de
Twitter o de la familia Ellison (Oracle), amiga de Trump, primero del coloso
Paramount –incluida la CBS, ya en pleno cambio–, y ahora de
Warner Bros. Discovery, lo que añadirá a su cartera desde la plataforma HBO hasta la cadena de noticias poco amiga del presidente naranja CNN e incluso los superhéroes de DC Comics. Los Ellison ya habían liderado la adquisición de TikTok EE.UU. impulsada por Trump.El historiador Michael Ignatieff, que sufrió el acoso de
Viktor Orbán cuando estaba al frente de la Central European University en Budapest –ahora ya en Viena–, lo resume bien: “Mi gran maestro, Isaiah Berlin, nunca creyó que la historia fuera de la mano con la democracia y la libertad debido a Auschwitz, el gulag, el siglo XX”. Aun así, reconoce, la pérdida de Hungría “fue una sorpresa, sucedió sin apenas resistencia”. “Podemos perder la democracia sin que nadie levante un dedo. No entendemos qué es la democracia: pensamos que son elecciones y gobierno de la mayoría, pero democracia es control del poder, mantener a la gente libre, la democracia es la prensa, las universidades, las cortes supremas, poder para la gente en las calles. El gobierno de la mayoría equilibrado por un poder contramayoritario”.El fracaso de Meloni en el referéndum para la reforma constitucional de la magistratura gracias también al voto de los jóvenes muestra que, por suerte, no todo el mundo piensa mantenerse en silencio.