Bajo el nombre de AGILE, la Comisión Europea ha presentado este miércoles un proyecto de 115 millones de euros para financiar el desarrollo y la salida a mercado de drones y otras tecnologías de defensa low cost para el año 2027, que cierra el actual presupuesto europeo. La idea del Ejecutivo comunitario es ayudar a trasladar a la industria de defensa europea las lecciones que se están obteniendo directamente del campo de batalla en Ucrania en su resistencia contra Ucrania: "El éxito en el campo de batalla depende de ciclos de innovación cortos". Esa es la idea detrás de la estrategia de Bruselas. Canalizar fondos a proyectos que puedan rápidamente pasar de la fase de laboratorio al campo de batalla. "Este instrumento piloto tiene por objeto acelerar el desarrollo y las pruebas de innovaciones disruptivas en el ámbito de la defensa, así como su implantación en el mercado, como la inteligencia artificial, la tecnología cuántica o los drones, centrándose en el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, incluidas las empresas emergentes y las empresas en fase de expansión", señaló el Ejecutivo comunitario. El dinero no es nuevo, sino que son reasignaciones de otros proyectos. La mayoría salen del Fondo Europeo de Defensa (EDF) y del Programa Europeo de la Industria de la Defensa (EDIP), que aportan 35 millones de euros cada uno. Unos 22,5 millones de euros salen del programa espacial de la UE, de las líneas de
Galileo y de
Copernicus, sistemas de observación de la Unión, y otros 22,5 millones de euros salen del Programa de Conectividad Segura. Un punto relevante es que la Comisión no obliga a las empresas que participen a estar basadas en territorio comunitario, pero sí les exige establecerse en la UE en un tiempo determinado, por lo que la idea es que el fondo ayude a atraer a compañías extracomunitarias. La idea es que este proyecto piloto permita aprender lecciones y aplicarlas al Fondo Europeo para la Competitividad (ECF), que la Comisión Europea ha propuesto para el próximo marco financiero plurianual (MFP), que cubrirá de los años 2028 al 2034.
Andrius Kubilius, comisario de Defensa, explicó que lo que se está observando sobre el terreno es una "transformación de la dinámica del campo de batalla, donde el valor añadido de los pequeños actores resulta evidente". "Estos pueden aportar innovación, flexibilidad y soluciones rentables, además de nuevas ideas operativas. Por lo tanto, es fundamental que probemos, validemos e integremos rápidamente estas tecnologías en nuestras capacidades de defensa, garantizando que la industria de defensa europea pueda seguir el ritmo de la naturaleza rápidamente cambiante de la guerra moderna", aseguró el lituano. Bruselas quiere mirar más allá de las grandes compañías militares europeas, de la industria clásica, y poner el foco en aquello que los aliados europeos están observando sobre el campo de batalla: la importancia clave de responder de forma rápida a los avances tecnológicos relativamente baratos y veloces de los rivales. Una carrera tecnológica militar low-cost para la que, sin embargo, hay que tener músculo inicial. Y esto tiene enormes implicaciones. Los socios europeos están viendo cómo su material, o el de Estados Unidos, es enormemente caro y lento de producir y se gasta mucho en detener drones relativamente baratos y rápidos de sustituir. Se está viendo también en el Golfo: los drones iraníes, que cuestan unas pocas decenas de miles de euros, están siendo derribados por misiles de millones de euros. La Comisión propone que su proyecto piloto sea especialmente rápido, con un plazo de concesión de solo cuatro meses con el objetivo de que la tecnología desarrollada en el marco de AGILE llegue a los arsenales militares en el plazo de entre uno y tres años, apoyando entre 20 y 30 proyectos que podrán recibir una financiación del 100% en los ámbitos subvencionables. Está enfocado únicamente a pequeñas y medianas empresas, y la gran industria no es elegible para recibir ayudas. También permitirá cubrir gastos en los que las empresas hayan incurrido inmediatamente antes del cierre de la convocatoria, con el objetivo de que las compañías estén innovando ya antes de recibir los fondos. La idea es ayudar tanto al desarrollo de la tecnología como a su comercialización. Negociaciones en marcha Además de este nuevo programa, y de los ya mencionados EDIP y EDF, del que sale buena parte de los fondos que financian esta iniciativa, la UE tiene en marcha SAFE, un programa de créditos ventajosos de 150.000 millones de euros para que los Estados miembros financien su rearme. La mayoría de planes nacionales están aprobados, incluido el de Polonia, que se encuentra en el centro de una batalla política entre el Gobierno y la Presidencia de la República. Después de que el miércoles recibiera luz verde Francia y República Checa, ya tan solo queda Hungría por dar su visto bueno. Por otro lado, los colegisladores están negociando el "Ómnibus de Preparación Militar", un paquete de simplificación que pretende acelerar permisos para proyectos de preparación militar, modificación de reglamentos para facilitar inversiones en este ámbito, y una directiva que busca facilitar transferencias intracomunitarias de productos de defensa y los procesos de contratación pública para asuntos militares y de seguridad. La presidencia chipriota del Consejo y los eurodiputados que están negociando el texto han hecho progresos, pero todavía harán falta algunas rondas más de negociación. Bajo el nombre de AGILE, la Comisión Europea ha presentado este miércoles un proyecto de 115 millones de euros para financiar el desarrollo y la salida a mercado de drones y otras tecnologías de defensa low cost para el año 2027, que cierra el actual presupuesto europeo. La idea del Ejecutivo comunitario es ayudar a trasladar a la industria de defensa europea las lecciones que se están obteniendo directamente del campo de batalla en Ucrania en su resistencia contra Ucrania: "El éxito en el campo de batalla depende de ciclos de innovación cortos".