Más inflación y menos crecimiento: ese es el escenario que anticipa la OCDE para una gran parte de los países después de tres semanas y media de guerra en Irán. Las previsiones trimestrales publicadas este jueves introducen revisiones a la baja del crecimiento del PIB para casi todas las economías, incluida la española, y revisiones al alza de la inflación global. Aunque la severidad de los cambios dependerá de la duración del conflicto, el daño ya estaría en parte hecho, advierte el organismo, por la transversalidad de la energía. Según sus cálculos, España crecerá este año una décima menos de lo previsto en diciembre, un 2,1%, lo que supone siete décimas menos que en 2025. Para 2027, el crecimiento proyectado es de un 1,7%, también una décima menos que en las proyecciones de diciembre. Toda la eurozona se verá perjudicada por la guerra: el PIB de los países del euro apenas crecería este año un 0,8%, cuatro décimas menos de lo estimado hace tres meses, y un 1,2% en 2027. Entre los pocos países que se libran se sitúa EEUU. La OCDE proyecta un crecimiento del PIB de EEUU del 2% en 2026, tres décimas más que en diciembre y casi igualando al crecimiento de 2025 (2,1%). España seguirá creciendo más que Alemania, Francia e Italia, pero también tendrá más inflación. En 2025, España registró un crecimiento promedio de los precios del 2,7%, seis décimas más que la media de la zona euro. Para 2026, la OCDE anticipa que la inflación española alcanzará el 3%, siete décimas más de lo previsto en diciembre y cuatro más que la media de los países del euro. Contando con que el shock energético sea temporal, la inflación caería al 2,2% en 2027, cuatro décimas más de lo estimado, pero el organismo advierte que los cálculos están sujetos a una elevada incertidumbre. Estas cifras coinciden prácticamente con el escenario previsto por el FMI y publicado la semana pasada. En su informe del 'Artículo IV' explicó que el crecimiento procederá en 2026 del consumo privado y del desahorro, aunque también de la inversión empresarial. Este viernes el INE publicará el dato adelantado de inflación del mes de marzo, que ya reflejará el impacto de la guerra, y que, se espera, ascienda al entorno del 3% frente al 2,3% de febrero. La OCDE explica que un periodo prolongado de precios más elevados de la energía, con el barril de Brent superando los 100 dólares y el TTF holandés cotizando por encima de los 50 euros el MW/h, aumentará "notablemente los costes de las empresas y provocará un repunte de la inflación de los precios al consumo" con consecuencias negativas para el crecimiento. Antes del 28 de febrero, día de inicio de la guerra en Irán, el crecimiento global permanecía "resiliente", impulsado por la IA y por condiciones financieras y fiscales de apoyo. Sin embargo, el aumento de los precios de la energía y la naturaleza impredecible del conflicto en Oriente Medio ya han elevado los costes y reducirán la demanda, "compensando los vientos a favor de la fuerte inversión y producción tecnológica", de las menores tasas arancelarias efectivas y del impulso arrastrado de 2025. Estas proyecciones están realizadas bajo un supuesto central de que la perturbación en los mercados energéticos de petróleo, gas y fertilizantes disminuya desde mediados de 2026, de manera que el repunte inflacionario se concentraría sobre todo en el segundo trimestre de 2026. La OCDE señala que las expectativas de inflación a medio plazo ya han aumentado e insta a los bancos centrales a permanecer "vigilantes" para asegurar el anclaje de las expectativas de inflación. Impacto desigual según la dependencia energética En el escenario central de las proyecciones, el PIB global crecerá un 2,9% en 2026 (mismo porcentaje que el estimado en diciembre) y un 3% en 2027, mientras que la inflación del G20 se elevará al 4% en 2026, 1,2 puntos más de lo previsto en diciembre, y al 2,7% en 2027, dos décimas más. El informe señala que, si bien el panorama global es de más inflación y menos crecimiento en varios países, el impacto de los precios de la energía más altos será peor para los importadores netos con elevada intensidad energética en la producción doméstica. Los países exportadores de energía, como EEUU, obtendrán mayores ingresos, aunque eso no evitará que su población y que las empresas consumidoras de energía se vean perjudicadas por la inflación. Se espera que en EEUU y Canadá los precios de la energía más altos incentiven a la industria a una mayor producción de energía doméstica. Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo, la debilidad del mercado laboral y el agotamiento de los ahorros harán mella en los hogares de EEUU. En la eurozona, los precios más altos de la energía lastrarán la actividad, lo que se verá agravado por una política fiscal más restrictiva tanto en Italia como en Francia para controlar el déficit, a diferencia de la expansión fiscal de Alemania. A partir de 2027, la OCDE prevé que el crecimiento del gasto en defensa impulse unas décimas el PIB de las economías del euro. Más inflación y menos crecimiento: ese es el escenario que anticipa la OCDE para una gran parte de los países después de tres semanas y media de guerra en Irán. Las previsiones trimestrales publicadas este jueves introducen revisiones a la baja del crecimiento del PIB para casi todas las economías, incluida la española, y revisiones al alza de la inflación global. Aunque la severidad de los cambios dependerá de la duración del conflicto, el daño ya estaría en parte hecho, advierte el organismo, por la transversalidad de la energía.