Indra y el karma de Ángel Escribano

La Vanguardia Political StrategyAnalysisES 14 min read 75% complete by Iñaki De las HerasMarch 27, 2026 at 11:00 AM

                                                      Indra y el karma de Ángel Escribano

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Ironías del destino, el nombre de Indra es también el de un dios del hinduismo muy preocupado por el poder. Esta deidad de la antigua India tiene más trabajo que Redeia gestionando el sistema eléctrico: se la relaciona con el cielo, los rayos, el clima, las tormentas, las lluvias, los ríos y para colmo la guerra. No se aburre. Además de toda esta plancha, el dios Indra tenía al parecer un temor constante a perder su posición. Según la mitología hinduista, cuando veía que alguien iba sumando mucho karma, lo que en el mundo occidental llamaríamos estatus o puntos Iberia, le enviaba todo tipo de seducciones para apartarlo del camino e impedir su avance místico. De esa forma mantenía a raya al oponente y conservaba su estatus de dios en jefe. Como se ve, el trono de los Devas, la base del hinduismo, está tan disputado como la gobernanza de esta empresa tecnológica española también llamada Indra. Una empresa cuyo presidente, Ángel Escribano, ha ido acumulando mucho karma en apenas tres años, suficiente para abrir la caja de los truenos.¿A qué viene todo esto? El consejo de administración de Indra de esta semana ha servido para levantar acta de la situación en la empresa: el presidente seguirá en el cargo después de renunciar a una espinosa fusión con EM&E, propiedad suya y de su hermano, Javier, también consejero de Indra. La SEPI le dio a elegir entre una cosa u otra, entre la operación y la presidencia, y eligió lo segundo. La Moncloa se conforma por ahora con esta decisión, sin buscar su destitución, quizá por no llevar a más el conflicto, quizá a la espera de un momento propicio, quizá porque no tiene un apoyo evidente del consejo de administración. Estos días Fernando H. Valls ha ido dando las claves de lo sucedido y suyos son casi todos los links de esta newsletter, incluido este, en el que queda patente la tensión en la reunión del consejo de este miércoles.La impresión es que, de tanta tensión acumulada, la única salida del consejo de esta semana era la de desescalar, por usar un término muy del momento. Hay tensión entre el Gobierno y Escribano. Hay tensión entre unos accionistas y otros. Hay tensión entre los consejeros. Hay tensión entre Indra y las empresas del sector. Hay tensión entre Escribano y el consejero delegado, José Vicente de los Mozos. Y vete a saber si hay tensión entre el recepcionista y el reponedor de la máquina de vending. Hay tanta tensión que solo queda activar los conductos de refrigeración y enfriar el ambiente. Un poco como en el estrecho de Ormuz. Lo que no hay es un bloque suficientemente poderoso como para imponerse al otro.Un presidente inusual en el Ibex. Para entender lo ocurrido, resulta importante fijarse en el karma de los Escribano, en cómo una familia de la casta del extrarradio madrileño ha logrado desde un taller de tornero fresador aunar el aura suficiente para alcanzar la presidencia de una empresa estratégica del Ibex, llamada a convertirse en el campeón nacional de la defensa. Un karma alrededor del cual parece haber estallado una importante crisis de gobernanza. Entendido aquí karma un poco a nuestra manera, en un sentido materialista y occidental, esto es, en la acumulación de poder, dinero y reconocimiento. Si los grandes proyectos estadounidenses nacen de un garaje, los Escribano forman parte de una estirpe de empresarios españoles surgida de la necesidad, como los Antolín o los Riberas o los Hidalgo. Con tesón y una sabiduría ganada a golpes de realidad y a prueba de big four y de due diligences, han llegado a la cumbre quizá no tanto gracias al ascensor social como con la determinación de un montacargas.Sin embargo, el karma de los Escribano, como señala el hinduismo, tiene también un punto cósmico, ambiental. Si están ahí y si Indra ha llegado a la situación actual es porque los bancos confiaron en ellos para recomprar la participación de Omán en la empresa familiar, EM&E. Y porque a JPMorgan le ha parecido bien apoyarles en la toma del 14% de Indra. Y porque el Gobierno, primer accionista de Indra a través de la SEPI, eligió a Ángel Escribano como el mejor perfil para liderar junto a De los Mozos la conformación de un gran grupo español de defensa. Y porque no hubo objeciones cuando el año pasado se planteó una operación envuelta en un conflicto de interés. ¿Se arrepiente ahora el Gobierno de haber amontonado tanto karma en torno a Escribano?José Vicente de los Mozos, consejero delegado de IndraEduardo ParraEn el hinduismo el tiempo también juega un papel. De eso están hechos muchos conflictos, de tiempo. Mírese este, en el que se repiten expresiones como "bomba de relojería" o “tregua temporal” para describir la situación. Al margen de lo más inmediato, en aquella religión el tiempo también se ordena en eras, como ocurre en la propia Indra. Para entender el momento, no está de más mirar al pasado y descubrir las estrechas relaciones de esta empresa con el poder, el Estado y la defensa:Como la de otras grandes corporaciones españolas, la historia reciente del grupo se forja en los noventa. La compañía se creó a comienzos de aquella década, fruto de la fusión entre la empresa privada Ceselsa y la pública Inisel, perteneciente al extinto INI. Dos grupos de electrónica y defensa de alto valor estratégico ya en aquel momento llamados a resolver los problemas de grandes empresas y administraciones. Mientras Ángel Escribano visitaba en bicicleta las oficinas de Airbus para preguntar si podrían fabricar alguna pieza de avión en el taller de fresado del padre, en las alturas del poder el Gobierno de Felipe González alumbraba una nueva corporación. Un nuevo dios en el olimpo empresarial.Esto también merece recordarse: la privatización de Indra. Muy del signo de los tiempos, llegó en 1999, pero no sirvió para despegar la empresa del poder político. Siguieron unidos, aunque fuera con el velcro de los grandes contratos públicos. En ese momento la SEPI vendió su 63% y se retiró del accionariado. Regresó casi quince años después, en el 2013, de rebote, cuando asumió el 20% del que disponía la malograda Caja Madrid. El presidente de la pública Inisel, Javier Monzón, lideró la fusión inicial, impulsó la privatización y dirigió Indra durante 22 años. Fue una etapa de gestión personalista y no exenta de alguna polémica. No por abrir el capital Indra iba a quedar fuera de la órbita del Estado, su mejor cliente. Por entonces ya se valoró la posibilidad de integrar Indra y Navantia, pero el negocio de la defensa en general y del astillero público en particular no tenían en aquel momento demasiado atractivo. Al final de la etapa de Monzón, la unidad militar de Indra generaba unos 550 millones en ingresos, frente a los 2.700 millones del conjunto del grupo.Años de transición y sequía. En el 2015 Telefónica compró un 3% de Indra con opción de alcanzar el 6% y sustituyó en la presidencia a Monzón por Fernando Abril-Martorell. Una muestra más de lo expuesta que se halla esta empresa a los grandes poderes políticos y económicos. Telefónica ha sido uno de los accionistas ilustres de la compañía, pero no el único. También han pasado por ella Unión Fenosa, entre el 2006 y el 2009, con un 10% que acabó vendiendo a los March, que a su vez salieron del capital en el 2021, al traspasar una parte de las acciones a Sapa, uno de los actuales accionistas clave. Los años de Abril-Martorell no fueron especialmente gloriosos, al menos en lo que a resultados se refiere. Entre reestructuraciones, la empresa estuvo entre el 2014 y el 2021 sin repartir dividendos.El desembarco en la defensa. Eso sí, en el 2019, ya con Pedro Sánchez en el poder, comenzó el gran giro hacia el negocio militar. Contra todo pronóstico, el Gobierno eligió a Indra como coordinador en España del proyecto del caza europeo FCAS, lo que a Airbus le sentó a cuerno quemado. Si había que empezar a dedicar ingentes cantidades de dinero público a la defensa, mejor que quedara en una empresa enteramente española. Tal fue el enfado del fabricante europeo de aviones que llegó incluso a amenazar con retirar capacidad de España. Luego, con la pandemia y las ayudas públicas recibidas, hubo ocasión de acercar posturas. Tiempo después, Indra entró en el capital del fabricante de motores de avión ITP, en otra muestra del interés por ganar tamaño de cara a los grandes programas de defensa. La nueva Indra tomaba forma.La gran reorientación. Fue con la llegada de Marc Murtra a la presidencia, en mayo del 2021, cuando se produjo la apuesta definitiva. No es para menos, con la OTAN llamando a la puerta para reclamar más esfuerzos militares --llamadas que luego Trump convirtió en golpes en la puerta--. La SEPI escaló al 28% del capital, al borde del 30% que obliga a lanzar una opa por la totalidad, y desembarcaron en el accionariado Joseph Oughourlian (7%) y la empresa del sector Sapa (Jokin Aperribay, con un 8%). Si el primero ha perdido la buena sintonía con el Gobierno, el segundo la conserva. En aquella época se produjo un controvertido incidente en la gobernanza, con la destitución de cuatro consejeros independientes promovida por Oughourlian con apoyo de la SEPI y Sapa poco minutos antes de la junta de accionistas. Fue un escándalo que provocó un dolor de cabeza a la CNMV y que se resolvió con un reparto de poder en el que el histórico directivo de Renault José Vicente de los Mozos asumió el cargo de consejero delegado de Indra y compartió funciones con el presidente. Un guiño de paso al PP. Algo después, en mayo del 2023, los hermanos Escribano entraron en el capital de la empresa, al hacerse con un 14% a través de derivados de JPMorgan.Marc Murtra, presidente de Telefónica y expresidente de Indra Dani DuchDe Pallete a Murtra, y de Murtra a Escribano. La designación de Ángel Escribano como presidente de Indra está muy ligada a lo ocurrido en Telefónica a comienzos del año pasado. El karma se puso de su lado. El episodio es bien conocido: Moncloa citó a José María Álvarez-Pallete para informarle de que debía dejar la presidencia de Telefónica. Saudi Telecom se había colado en el accionariado sin que el radar de la empresa lo detectase y la SEPI armaría un contrafuerte accionarial de 2.000 millones con apoyo de Criteria. A cambio, el Gobierno exigía un cambio de aires. Marc Murtra pasaría a presidir Telefónica y Ángel Escribano, como recuerda aquí Fernando H. Valls, recibió una llamada del tipo: vente para aquí, que te quieren al frente de Indra. El hijo de la Constancia, un empresario madrileño curtido en el negocio familiar, llegado desde abajo, con una actitud y una energía de las que no se inculcan en las escuelas de negocio, daba por entonces el perfil. La decisión fue del Gobierno, que valoró su conocimiento del negocio de la defensa y su carácter resolutivo, acorde a la necesidad de transformar con velocidad a Indra en un campeón nacional de la defensa. Y además se jugaba los cuartos.La gran misión. Desde que llegó a la presidencia, en enero del año pasado, Escribano no ha parado de sondear operaciones para cumplir eso mismo, el objetivo de convertir Indra en un campeón de la defensa. Lo intentó con Santa Bárbara, estudió la compra de Comforsa en Catalunya, se hizo con una planta de Duro Felguera, se acercó a Oesía, se ha aliado con la surcoreana Hanwha y tomó el control de Tess. El objetivo es bien conocido: crear el campeón nacional en defensa, al estilo de la italiana Leonardo o de la alemana Rheinmetall o de la francesa Thales. Este año Indra ha integrado el grupo de satélites Hispasat, en una operación de más de 700 millones de euros. Y la empresa ha disparado su valor en bolsa ante las enormes expectativas generadas.El origen de la discordia. El problema es que las suspicacias fueron creciendo más deprisa que el campeón de la defensa. Empresas como Santa Bárbara se veían desplazadas de la fiesta. Sin embargo, el punto de inflexión fue la decisión de Indra de explorar una fusión con EM&E, la empresa de los Escribano, en abril del año pasado. Desde el primer momento la operación rechinaba por el conflicto de interés, pero al mismo tiempo formaba parte del catálogo de adquisiciones en el radar de Indra. ¿Cómo actuar? El Gobierno y la SEPI no cercenaron la iniciativa, sino que la acogieron primero con interés. De eso pasaron a posponer su rechazo a la espera de que cayese por su propio peso. Indra fue en cambio dando pasos hacia la integración, ya sea creando una comisión específica o encargando informes o catalogando el movimiento de estratégico en su consejo de administración. La SEPI llegó a votar en el consejo a favor de un informe que consideraba la operación coherente con la estrategia del grupo. La propia CNMV pidió a la empresa que publicase su protocolo frente a eventuales conflictos de interés. Mientras, el Gobierno expresaba sus primeras dudas y, por no decir que no, dejaba hacer, posponía sus reticencias con pretextos como el de aguardar a la formulación anual de las cuentas. ¿Por qué no fue más expedito? ¿Por qué no cortó la idea de cuajo si es que no le gustaba? Y si la apoyaba, ¿a qué se debió un cambio tan brusco de opinión? ¿Había temor a que la operación pudiese acabar judicializándose y salpicando a la SEPI?Dos frentes. A la operación entre Indra y EM&E se suma un elemento clave: el contrato de más de 7.000 millones de euros en artillería concedido a finales del año pasado por Defensa a estas dos empresas. Santa Bárbara lo tiene recurrido ante el Supremo, lo que representa la prueba más visible del malestar de las empresas del sector con la nueva situación. EM&E ha ido elevando su valor animado por estos contratos públicos, lo que habría dado más peso a los Escribano en la integración con Indra. Esta situación ha acrecentado las diferencias, tanto desde el Gobierno como desde la competencia. Las suspicacias se dan en varios frentes. Moncloa teme haber cedido demasiado poder: los Escribano podrían igualar o incluso superar a la SEPI en el capital de Indra, lo que llevó en su momento a analizar fórmulas distintas a la fusión. Sapa se ha alineado con la SEPI: aunque no lo reconozca abiertamente, no va a dejar que una empresa competidora se convierta en la ganadora del nuevo ciclo inversor en defensa. La SEPI no está para movimientos extraños: tras las polémicas en torno a los rescates de la pandemia, la presidenta del holding no quiere dar pasos en falso. Para acentuar la división, los Escribano han conformado una entente con Oughourlian y recibido apoyo de algún fondo de inversión como T. Rowe Price Associates, que sin estar en el consejo sí acaba de alcanzar el 5% del capital. Se ha hablado también del apoyo del fondo activista Third Point, que no ha desvelado al menos a la CNMV cuánto tiene. La operación con EM&E ha acabado por dividir al accionariado, al consejo, a la gobernanza y al sector. Y mientras tanto, el esperado campeón nacional no acaba de despegar. ¿Puede ser mayor el enredo?Manuel de la Rocha, responsable de la oficina económica de la MoncloaLVPara colmo, la crisis ha estallado de la peor manera posible. Con idas y venidas a La Moncloa. Han trascendido las reuniones del responsable económico del Gobierno, Manuel de la Rocha, con los responsables de la empresa. La prensa ha informado de una incómoda reunión con Escribano en la que se le pidió su salida y de otra en paralelo con De los Mozos que el presidente de Indra interpretó como una traición. Se abre así un nuevo frente, que es la posible salida del consejero delegado, cuyo mandato vence este año. La decisión es que por ahora se queda, a la vista del resultado del consejo de administración de esta semana. Y se evidencia la falta de una estrategia clara en torno a la empresa ahora que se encuentra cuestionado su rumbo. Esto que cuenta aquí Manel Pérez es muy sintomático: por un lado se critica a De la Rocha por fomentar “una política de concentración suicida” en el sector y, por otro, por un cambio radical de posición que no hace sino dañar la cotización en bolsa de la empresa.Con estos elementos, no quedaba otra opción que retratarse. Es lo que está ocurriendo desde la semana pasada, desde que la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, remitiese a la CNMV el escrito en el que condicionaba la operación entre Indra y EM&E a que Escribano resolviera el conflicto de interés. Una de dos: o renunciaba a la operación o, de seguir adelante con ella, dejaba el cargo de presidente. La respuesta de Escribano fue desistir de lo primero, lo que no impidió que poco después La Moncloa lo citase para valorar su continuidad en la presidencia. El conflicto ya está abierto, con una premisa importante: el Gobierno no puede destituir al presidente de la empresa, lo que corresponde al consejo, pero al mismo tiempo es difícil gobernar la compañía sin el apoyo del Estado, que es el principal cliente. La destitución es una potestad que corresponde al consejo de administración, cuyos equilibrios convierten la cuestión a día de hoy en una guerra civil. Que esto ocurra además a la vista de todo el mundo complica más si cabe una resolución.Con tanta tensión, es casi comprensible que la solución sea por ahora la de ganar tiempo. ¿El karma favorece a Escribano? El consejo de esta semana se celebró en un clima de división resuelto en parálisis y no exento de intervenciones críticas con la situación de la empresa. A un lado, los tres consejeros de SEPI y el de Sapa. A otro, Escribano, su hermano Javier y el representante de Oughourlian. Entre medias, De los Mozos, en mitad del fuego cruzado y con su futuro en vilo. Y en una posición especialmente determinante, los siete consejeros independientes, de donde debería salir una solución basada en la buena gobernanza. Puestos a ganar tiempo, Escribano podría intentar aguantar hasta que se produzca un cambio de Gobierno, pero no hay señales de que la legislatura acabe antes del 2027.En fin, nada más. A partir de aquí, todos son preguntas en torno a este dios empresarial llamado Indra y al karma de su presidente. ¿Qué puede ocurrir a partir de ahora? ¿Se alcanzará la paz empresarial? ¿Es posible un acuerdo de gobernanza? ¿Darán un paso atrás los Escribano? ¿Intentará el Gobierno destituir al presidente? ¿Qué cambios habrá en el consejo? ¿Y en el accionariado? ¿Y en la relación con otras empresas del sector? ¿Continuará el consejero delegado? ¿Se resolverá en falso la crisis? ¿Serán capaces los Escribano de aguantar hasta que se produzca un cambio de gobierno? ¿Se verá muy dañada la cotización? Y puestos a creer en el karma, ¿en qué se reencarnarán los Escribano y Manuel de la Rocha y De los Mozos? ¿Y los consejeros de Indra? Más interesante aún, ¿en qué tipo de insecto nos reencarnaremos los periodistas cuando se acabe todo este teatro?OTRAS NOTICIAS DE LA SEMANAJosé Manuel Albesa, consejero delegado de Puig, junto a Marc Puig, presidenteLV· Puig planea una fusión con Estée Lauder. La compañía estudia una integración con el gigante norteamericano de la cosmética, en una operación que daría lugar a un grupo valorado en 35.000 millones de euros, informa Elisenda Vallejo. Los analistas esperan que la operación se concrete en una opa de Estée Lauder sobre Puig en efectivo y acciones con una prima elevada.· José María Méndez, nuevo consejero delegado de Criteria. El holding de participadas de La Caixa ha tomado la decisión tras informar de un beneficio de 2.325 millones de euros el año pasado, más del doble que en el 2024. Méndez asume el cargo de consejero delegado que estaba vacante tras la salida de Ángel Simón, informa Eduardo Magallón.· José Bogas deja la dirección de Endesa. Tras doce años en el cargo, el directivo se despide del puesto, aunque continuará como consejero de la empresa. Como sustituto, se maneja el nombre del italiano Gianni Vittorio Armani.· Sonatrach acude a la junta de Naturgy. Los accionistas del grupo de gas y electricidad han aprobado la continuidad de Francisco Reynés como presidente ejecutivo hasta el 2030, en una reunión a la que acudió por primera vez Noureddine Daoudi, el presidente del grupo estatal argelino Sonatrach, el principal suministrador de gas natural a la compañía, informa Paula Solanas.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

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La SEPI le dio a elegir entre la operación y la presidencia, y eligió lo segundo.

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Hay tensión entre el Gobierno y Escribano.

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