HISTORIASTherese PetterssonEs una de las responsables del Programa de Datos de Conflictos de la Universidad de Uppsala, un centro fundado en los a�os 70 con registros desde 1946 que analiza todas las guerras, las que aparecen en los medios y las 'olvidadas': "En los �ltimos a�os vemos niveles crecientes de violencia dirigida expl�citamente contra civiles", advierteTherese Pettersson, jefa de proyecto del Programa de Datos de Conflictos de UppsalaActualizado Viernes, 27 marzo 2026 - 00:02"Vivimos en tiempos inciertos. Se est�n librando conflictos armados en nuestra zona del mundo. El terrorismo, los ciberataques y las campa�as de desinformaci�n se utilizan para debilitarnos e influir en nosotros...Debemos estar preparados para el peor de los escenarios: un ataque armado contra Suecia". En noviembre de 2024, ocho meses despu�s de entrar en la OTAN, el Gobierno del pa�s escandinavo envi� a sus ciudadanos un folleto para ense�arles "a actuar en caso de crisis o guerra". Una gu�a que contiene indicaciones sobre qu� alimentos y suministros hay que tener en casa, c�mo actuar ante un atentado terrorista o un ataque a�reo, o instrucciones para hacer una evacuaci�n y prestar primeros auxilios a heridos.La invasi�n rusa en Ucrania trajo de nuevo la guerra a Europa hace cuatro a�os y puso en alerta a pa�ses que se hab�an acostumbrado a la paz. Pero no ha sido ni mucho menos el �nico conflicto b�lico responsable de las estad�sticas negras que est� dejando esta d�cada en lo que se refiere a las guerras que se libran en el mundo.Las elaboran precisamente en Suecia. La Universidad de Uppsala inaugur� en 1971 el Departamento de Investigaci�n de la Paz y del Conflicto, que gestiona una base de datos que abarca conflictos y violencia organizada desde 1946. A finales de los a�os 70 pusieron en marcha el Programa de Datos de Conflictos de Uppsala (UCDP por sus siglas en ingl�s), del que es jefa de proyecto la analista pol�tica
Therese Pettersson.Su equipo se dedica a investigar las guerras en el mundo, cu�ntas v�ctimas causan y qui�nes son. Podr�amos decir que cuantifican el horror para analizar las tendencias. Y la tendencia de los �ltimos a�os es indiscutiblemente mala antes incluso de que el pasado 28 de febrero comenzara la guerra en Ir�n que mantiene en vilo al mundo. Porque en este centro sueco se ocupan de todas las guerras, tambi�n las 'olvidadas', las que rara vez aparecen en los medios de comunicaci�n y acaparan el debate p�blico.En 2001, publicaron el primer conjunto de datos retrospectivo que cubr�a el periodo 1946-2000. Desde entonces, sus estad�sticas se han actualizado cada a�o y se ha convertido en una de las bases de datos m�s usadas en estudios de paz y seguridad internacional.Su �ltimo informe, difundido a mediados de 2025, mostr� que el n�mero de conflictos armados en el mundo alcanz� un m�ximo hist�rico en 2024, batiendo a su vez el r�cord registrado el a�o anterior. Se contabilizaron 61 conflictos activos en los que particip� al menos un Estado, frente a los 59 de 2023. Once de esos 61 conflictos alcanzaron el nivel de guerra -los que causan al menos 1.000 muertes relacionadas con combates en un a�o-. La de Ucrania fue la m�s mort�fera, con 76.000 muertes relacionadas con combates ese a�o. Su an�lisis de 2025 a�n no ha concluido pero sigue la misma tendencia al alza: "Los datos preliminares sugieren que el nivel actual es el m�s alto registrado por UCDP desde el inicio de la recopilaci�n de datos en 1946", adelanta.Ahora est�n haciendo tambi�n el seguimiento del conflicto en Ir�n, aunque como explica esta investigadora, "recopilar datos fiables en medio de una guerra en curso es extremadamente dif�cil, especialmente cuando el uso de internet est� restringido y el acceso a las zonas afectadas es limitado". Seg�n las estimaciones de organizaciones de derechos humanos, "los ataques en Ir�n han superado el umbral de guerra, es decir, 1.000 muertes relacionadas con combates. Los enfrentamientos en L�bano entre Israel y Hizbul�, que en nuestra base de datos se considera como un conflicto diferente, a�n no han alcanzado ese umbral, aunque la intensidad actual de los ataques sugiere que podr�a alcanzarse pronto"."Los ataques con misiles nunca han producido una transici�n pol�tica ordenada, y nada sugiere que Ir�n vaya a ser la excepci�n"Esa dificultad para obtener datos fiables qued� de manifiesto tambi�n durante las masivas protestas internas de la poblaci�n civil en Ir�n que se produjeron meses antes del ataque de EEUU e Israel a Ir�n. Las estimaciones del n�mero de muertos por la represi�n del Gobierno
Iran� oscilaron entre los 7.000 y los 36.500 muertos. Seg�n Pettersson, "la cifra m�s cre�ble es de alrededor de 20.000 muertos y se basa en evidencias m�dicas procedentes del interior de Ir�n citadas por Naciones Unidas. La lista verificada de 7.000 nombres representa el m�nimo absoluto, ya que fue recopilada durante un apag�n casi total de internet, organizado espec�ficamente para impedir la documentaci�n de los hechos. Por otro lado, la cifra de 36.500 muertos se basa en documentos de inteligencia filtrados que ninguna fuente independiente ha podido confirmar", argumenta.Para esta investigadora, la escalada en Ir�n es altamente preocupante: "Las campa�as a�reas y los ataques con misiles nunca han producido una transici�n pol�tica ordenada en ning�n lugar, y nada en esta campa�a sugiere que vaya a ser la excepci�n", advierte. �A�n no hemos registrado los eventos posteriores al 3 de marzo, pero la organizaci�n Media Luna Roja
Iran� estima que al menos 1.400 personas han muerto en Ir�n desde el 28 de febrero. El objetivo declarado era pasar de atacar objetivos militares a provocar un cambio de r�gimen, pero sin un plan, sin fuerzas terrestres y sin un socio pol�tico dentro de Ir�n que pueda concretar ese resultado".�Qu� escenarios hay por delante? "El conflicto ya es regional, y Washington tiene el interruptor para apagarlo. Aun as�, Ir�n ha construido toda su doctrina militar en torno a la idea de absorber los golpes y responder el tiempo suficiente como para desgastar la voluntad pol�tica del atacante. Si Trump se mantiene en el plazo de cuatro o cinco semanas que ha proyectado y acepta como suficiente la degradaci�n militar lograda, podr�a terminar pronto. Si los objetivos de EEUU siguen ampli�ndose hacia un cambio de r�gimen, o si se hace necesario un componente terrestre para asegurar el estrecho de Ormuz, el calendario cambiar� y el conflicto podr�a volverse m�s prolongado y geogr�ficamente m�s amplio".Por tanto, desde su punto de vista, "la principal preocupaci�n para la comunidad internacional es el riesgo de que la escalada contin�e y expanda el conflicto geogr�ficamente o dificulte la desescalada diplom�tica". No obstante, no ve indicios de que el conflicto actual en Ir�n vaya a conducir a una confrontaci�n militar entre Estados Unidos y otras grandes potencias como Rusia o China: "Rusia est� ocupada con la guerra en Ucrania, y China se ha centrado hasta ahora principalmente en la influencia econ�mica y diplom�tica m�s que en una implicaci�n militar directa".S� teme que la guerra en Ir�n pueda afectar a las negociaciones de paz en Ucrania, en las que "la presi�n internacional ha sido crucial, al igual que el apoyo internacional ha sido fundamental para mantener la capacidad militar de las fuerzas ucranianas. Si la atenci�n se desplaza hacia otras zonas de conflicto, esto podr�a traducirse en una menor presi�n sobre Ucrania y Rusia para negociar, pero tambi�n potencialmente en un menor apoyo a Ucrania".Para saber m�sY mientras tanto se abren otros frentes. En el primer a�o de su segundo mandato, Donald Trump ha lanzado campa�as de bombardeos en siete pa�ses (Ir�n, Yemen, Siria, Irak, Somalia, Nigeria y Venezuela) y ha amenazado con anexionar Groenlandia e intervenir en Cuba: "Dado que Trump insisti� en que pondr�a a EEUU en primer lugar y que no se implicar�a en guerras en el extranjero, el ritmo de la implicaci�n militar me ha sorprendido. Al mismo tiempo, ha demostrado repetidamente su disposici�n a actuar de forma impredecible, lo que hace dif�cil anticipar lo que puede ocurrir en el futuro".Para esta analista, "resulta especialmente preocupante el incremento de los conflictos interestatales que se ha visto en los �ltimos a�os, dado que tienen el potencial de volverse m�s letales que los conflictos internos debido a los recursos y al poder militar implicados". "Una de las explicaciones es que el orden internacional basado en reglas, hist�ricamente respaldado por el poder de EEUU, est� siendo cada vez m�s cuestionado", reflexiona.La incursi�n de EEUU en Venezuela para capturar a Nicol�s Maduro a principios de a�o puede agudizar esta tendencia: "El hecho de que el respeto por la integridad territorial y por el derecho internacional parezca haberse debilitado podr�a, sin duda, aumentar el riesgo de que otros dirigentes hagan lo mismo en otros contextos. Cuando las grandes potencias transmiten la se�al de que esas normas son menos vinculantes, puede reducirse el coste pol�tico para otros gobiernos que est�n considerando la expansi�n territorial o una intervenci�n militar"."El orden internacional basado en reglas, hist�ricamente respaldado por el poder de EEUU, est� siendo cada vez m�s cuestionado"En lo que respecta al n�mero de v�ctimas, globalmente se estima que en 2024 murieron 160.000 personas por violencia organizada, lo que situ� a ese a�o como el cuarto m�s violento desde que en 1994 se produjera el genocidio en Ruanda. Por otro lado, 2022 fue un a�o excepcionalmente mort�fero porque, seg�n recuerda Pettersson, "vimos dos guerras extremadamente letales desarroll�ndose al mismo tiempo: la guerra en Ucrania, que ha continuado con el mismo alto nivel de intensidad, y la guerra en Tigray entre el gobierno et�ope y el Frente de Liberaci�n Popular de Tigray (TPLF), que provoc� al menos 160.000 muertes solo en 2022. Esa guerra termin� con un alto el fuego en noviembre de 2022, lo que condujo a una disminuci�n sustancial de las v�ctimas mortales a nivel global en 2023. Tanto la guerra de Tigray como la guerra en Ucrania se caracterizaron por la guerra de trincheras y el uso de infanter�a, m�s que por la guerra de guerrillas, lo que se tradujo en un elevado n�mero de bajas".Otra de las tendencias que se desprenden de sus estad�sticas es que "en los �ltimos a�os se han registrado niveles crecientes de violencia dirigida expl�citamente contra civiles. Esta tendencia tambi�n contin�a en 2025, con un aumento a�n mayor de las muertes causadas por este tipo de violencia seg�n nuestros datos a�n no publicados. Las masacres vinculadas a la guerra civil en Sud�n, en particular la violencia en Al Fashir, en Darfur, impulsaron esta tendencia en 2025", explica Pettersson.En total, UCDP registr� en 2024 13.900 muertes en ataques dirigidos contra civiles, un aumento del 31% respecto a 2023. El grupo terrorista Estado Isl�mico fue el actor m�s mort�fero, responsable de 3.800 v�ctimas civiles, la mayor�a en la Rep�blica Democr�tica del Congo (RDC). "Los conflictos en la RDC -porque hay varios en curso al mismo tiempo- son un ejemplo de los llamados conflictos olvidados de los �ltimos a�os. El m�s destacado en la actualidad enfrenta al gobierno congole�o con la alianza AFC, respaldada por Ruanda, de la que el movimiento M23 es un componente clave. Este conflicto se intensific� significativamente a finales de 2024, cuando las fuerzas de la AFC tomaron el control de grandes partes de la provincia de Kivu del Norte", expone.Tambi�n existe una dimensi�n regional en este conflicto: "Ruanda respalda a los rebeldes congole�os, mientras que rebeldes ruandeses combaten junto al gobierno congole�o. Adem�s, hay conexiones con conflictos en Burundi", contextualiza.Pese a ello, la situaci�n en Sud�n o Rep�blica Democr�tica del Congo recibe poca cobertura de los medios, algo que sigue impresionando a Pettersson: "Lo que todav�a me sorprende en este trabajo es lo incre�blemente diferente que es el flujo de informaci�n seg�n el conflicto: c�mo algunos conflictos acaparan completamente los informativos mientras que otros ni siquiera llegan a los titulares". A lo largo de los a�os, repasa, "hemos tenido muchos de estos conflictos olvidados: Yemen durante muchos a�os, Sud�n, Myanmar, la Rep�blica Democr�tica del Congo o Etiop�a; mientras que en otros recibimos actualizaciones varias veces al d�a, como ocurre con Gaza o con el actual conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Ir�n"."Cuando se trabaja con estos datos se hace muy evidente que se necesita un esfuerzo m�s sistem�tico para tener una visi�n general de lo que ocurre en el mundo", reclama esta analista, que asegura que "es muy dif�cil obtener una imagen precisa de la realidad bas�ndose �nicamente en lo que vemos en los medios de comunicaci�n".En su tarea de intentar recabar datos fiables en zonas de conflicto, "procuran utilizar tantas fuentes diferentes como sea posible para corroborar y triangular la informaci�n procedente de zonas de conflicto, por ejemplo las propias partes beligerantes, testimonios de testigos presenciales, organizaciones de derechos humanos, ONG locales, familiares de las v�ctimas, etc.", explica. "Como norma general, tendemos a confiar en las partes en conflicto cuando reconocen sus propias p�rdidas, pero no necesariamente en las afirmaciones que hacen sobre las p�rdidas del enemigo", se�ala Pettersson, que afirma que los datos del UCDP "no deben considerarse una lista completa de todas las muertes violentas en un pa�s, sino una base que se utiliza para estudiar tendencias y patrones a lo largo del tiempo y del espacio",Otro de los retos a los que se enfrentan en su centro de investigaci�n es la dificultad de distinguir entre civiles y miembros de grupos armados: "Cada ataque individual, batalla, bombardeo a�reo o incidente con minas terrestres se registra como una observaci�n independiente con coordenadas geogr�ficas y una fecha espec�fica. Para cada evento tambi�n registramos el n�mero de v�ctimas pertenecientes a las dos partes en conflicto, el n�mero identificado como civiles y una categor�a que denominamos identidad desconocida".En algunos conflictos, advierte, es extremadamente dif�cil determinar la identidad de las v�ctimas: "Esto puede deberse a un acceso limitado a la zona afectada, a informes contradictorios o a la ausencia de documentaci�n fiable. Ocurre sobre todo en casos de violencia vinculada al crimen organizado, donde la distinci�n entre civiles y combatientes suele ser difusa, y tambi�n en situaciones en las que se utilizan formas de guerra indiscriminadas, como la artiller�a o los bombardeos a�reos en entornos urbanos".As�, en conflictos como el de Gaza "ha resultado dif�cil obtener estad�sticas fiables sobre qu� v�ctimas son civiles y cu�les tienen v�nculos con grupos armados. Es un �rea sometida a intensos bombardeos a�reos, muy densamente poblada y pr�cticamente aislada -de modo que periodistas y organizaciones internacionales no tienen acceso. Adem�s, la infraestructura necesaria para registrar este tipo de estad�sticas fue destruida muy pronto", explica. "La categor�a de 'identidad desconocida’ es nuestra forma de se�alar esa incertidumbre o falta de claridad en las estad�sticas. Sin embargo, la informaci�n suele mejorar con el paso del tiempo, cuando es posible investigar y analizar lo que realmente ocurri� y cuando los datos dejan de ser tan sensibles por razones puramente estrat�gicas".