Las previsiones del sector tur�stico para esta
Semana Santa est�n remontando a buen ritmo, animadas por las reservas de �ltima hora, y tras el temor que desat� la guerra en Ir�n. La Confederaci�n Espa�ola de Agencias de Viajes destaca el buen comportamiento de la venta anticipada, con crecimientos estimados de entre el 5% y el 10% respecto al pasado a�o. Mientras,
Kiwi, la compa��a de tecnolog�a de viajes, afirma que las reservas de viajes hacia Espa�a se han disparado un 163%, consolidando as� el destino como uno de los m�s demandados a nivel internacional.Pero no todo son buenas noticias en un "tablero complejo", puntualiza el sector. Caras largas en hoteles y restaurantes. Preocupaci�n en las administraciones. El corte del AVE a M�laga, la guerra en Ir�n y el tren de borrascas, que hace un mes que caus� inundaciones, arras� playas y llen� de baches las carreteras, han sido la tormenta perfecta que se ha cebado sobre el sector tur�stico de Andaluc�a. Se trata de un puntal de la econom�a andaluza, ya que representa m�s del 12% del producto interior bruto (PIB) y gener� el �ltimo a�o un impacto de 30.000 millones de euros.Las previsiones para esta
Semana Santa en Andaluc�a son mucho menos optimistas que las del a�o pasado, con ca�das de entre 5 y 7 puntos porcentuales, por ejemplo, en la provincia malague�a, seg�n datos de la Asociaci�n de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos). Bajadas tambi�n en C�rdoba y
Granada, si bien en C�diz han notado un repunte. El sector alerta de p�rdidas millonarias. En cualquier caso, tambi�n se intenta ver el lado bueno, ya que el conflicto b�lico en el Golfo P�rsico podr�a desviar hacia Espa�a y las costas andaluzas a turistas que busquen un destino seguro ante tanta inestabilidad. La otra cara de la moneda es que la guerra est� haciendo que los precios suban. Algo que har� que potenciales viajeros opten por quedarse en casa.Este es, a grandes rasgos, el panorama sombr�o al que se enfrenta el sector tur�stico esta
Semana Santa.
Jorge Manzur, director del emblem�tico hotel cinco estrellas Don Carlos Marbella, lleva varias d�cadas en el sector hotelero de lujo y conoce de primera mano el comportamiento de los clientes. La sensaci�n del sector -dice- es que la guerra en Oriente va a favorecer la llegada de hu�spedes y el aumento de las pernoctaciones, sobre todo de los visitantes �rabes, porque "los que puedan salir vendr�n y se quedar�n m�s tiempo". Tambi�n de turistas europeos que no puedan volar a Asia porque tengan escala en pa�ses en guerra. Esos "seguramente se decidir�n por Espa�a y sin duda, muchos de ellos lo har�n por Marbella".
Jorge Manzur, director del hotel cinco estrellas Don Carlos Marbella.E. G�MEZDestinos como la Costa del Sol, Mallorca o Canarias "van a beneficiarse" frente a otros lugares vacacionales, competidores directos de nuestro pa�s, en los que hoy en d�a la situaci�n es bastante m�s inestable, indica.En cualquier caso, hay opiniones dispares sobre la incidencia de la guerra. El consejero andaluz de Turismo y Andaluc�a Exterior, Arturo Bernal, sostiene que el conflicto b�lico "pod�a habernos derivado un turismo extraordinario en condiciones normales, pues vendr�a buscando un destino m�s seguro, pero si no encuentra forma de llegar" por el corte del AVE a M�laga, "pues va a otro sitio".Caos ferroviarioY es que una de las mayores incidencias en el flujo tur�stico va a estar relacionada con los problemas con los trenes, que no se limitan a M�laga, sino que est�n afectando a otras provincias andaluzas por los retrasos y cancelaciones. A todo ello se suman tambi�n el accidente ferroviario de Adamuz (C�rdoba) del pasado 18 de enero. "El corte del AVE a M�laga nos ha matado con el turista nacional, pero la guerra podr�a favorecer la llegada de visitantes �rabes y europeos", resume el director del hotel Don Carlos Marbella.No obstante, hay preocupaci�n en el sector por el precio de los vuelos porque el turista procedente de otros pa�ses "depende de los aviones para llegar aqu� y si siguen subiendo el petr�leo y los precios, llegar� un punto en que tampoco les compensar� venir a M�laga", aclara.SevillaLas previsiones para Sevilla y su emblem�tica
Semana Santa son similares al a�o pasado, pero hay temor a lo que pueda ocurrir m�s adelante, cuando se celebra la Feria de Abril. Precisamente el turismo norteamericano, uno de los m�s codiciados por su alto poder adquisitivo, se acaba de convertir en el primer cliente internacional, desplazando al franc�s. Y con la guerra hay "incertidumbre" porque, ante un conflicto internacional en el que est� EEUU involucrado, la tendencia de los turistas estadounidenses es quedarse en su pa�s, seg�n detalla Manuel Cornax, que justo hace unos d�as ha dejado la presidencia de la La Asociaci�n de Hoteles de Sevilla al finalizar su mandato.No obstante, esas p�rdidas de turistas se podr�an "compensar ampliamente" con los europeos que estaban pensando en hacer viajes de larga distancia hacia el este y ahora, con el escenario de guerra, "se est�n replanteando quedarse en el sur de Europa: desde Grecia hasta el Golfo de C�diz", dice Cornax.Reservas de �ltima horaHace una semana, el sector situaba la ca�da de las reservas para la
Semana Santa, respecto al a�o anterior, entre un 25% y un 28%. Pero las perspectivas han mejorado con las reservas de �ltima hora, animadas tambi�n por el buen tiempo. Ahora, en provincias de interior, como Ja�n ya se alcanza el 93% en los alojamientos del parque natural de Cazorla, Segura y las Villas y el 90% en la capital. En Sevilla, los empresarios del sector tambi�n sit�an la ocupaci�n en el 90% y est� previsto que llegue un mill�n de visitantes. En cambio, en C�rdoba y
Granada las reservas han ca�do por debajo de los registros del a�o pasado. El sector lo achaca, sobre todo, a los problemas con los trenes.Los restaurantesAntonio Fern�ndez, propietario de los restaurantes Araboka, es consciente de que la guerra que se vive en Oriente va a tener consecuencias en su restaurante. De alg�n modo, dice, ya las tiene. "Todo afecta y se observa cierta pesadumbre en el p�blico que nos visita". Por un lado, el hecho de que los turistas no puedan viajar a pa�ses afectados directa o indirectamente por la contienda como pueden ser Turqu�a o Egipto, "hace del nuestro, un enclave muy especial para visitar" y lo coloca en una posici�n ventajosa por culpa de un suceso que es muy dram�tico.Antonio Fern�ndez, propietario de los restaurantes Araboka, en uno de sus establecimientos.MART�N MESAPor otro lado, Fern�ndez est� seguro de que si el conflicto se alarga en el tiempo "se traducir� en un encarecimiento de los productos" y esto "nos pone sobre aviso y nos obliga a modificar, por ejemplo, nuestra pol�tica de compra y tambi�n nuestra pol�tica de stock".Mientras, el copropietario de la cadena malague�a de restaurantes Los Mellizos, Ram�n Montes, est� preocupado por la situaci�n a la que se enfrenta la hosteler�a y comenta que a muchos establecimientos, sobre todo a los chiringuitos, les va a costar llegar al verano, teniendo en cuenta que no van a contar con la inyecci�n de la
Semana Santa. "Llevamos varios meses que la situaci�n no ayuda". Empezaron mal con las lluvias, luego pas� lo del tren y ahora con la guerra, la subida de la gasolina y la de los precios, comenta. Todo esto que est� ocurriendo a nuestro alrededor en los �ltimos meses "nos est� haciendo mucha pupa", explica a EL MUNDO.El invierno nunca es f�cil para la hosteler�a en las zonas de turismo de sol y playa, pero este est� siendo un a�o especialmente duro. Normalmente la
Semana Santa les da "un respiro y un impulso para poder aguantar hasta el verano" porque tras los d�as festivos "la cosa da otro bajoncito". Aunque este a�o parece que va a ser diferente, sentencia."Hoy todo est� mucho m�s caro", apunta, y la gente se retrae, no quiere gastar y en la hosteler�a "lo estamos pasando regular", precisa. Siente que en su sector todos est�n "un poquito desmoralizados" y a muchos les va a costar remontar.Aun as�, "hay que ser optimistas" y seguir trabajando porque "no vamos a estar siempre llorando". Adem�s, a�ade, conf�a en que la ciudad pueda acoger a turistas que no han podido desplazarse a otros destinos a causa de la guerra en Oriente.