A medida que trascienden nuevos detalles de la investigación acerca del bebé presuntamente maltratado y agredido sexualmente por sus padres en
Barcelona, el esquema de lo que sucedió los días previos es todavía más desconcertante. Los progenitores visitaron varios centros médicos, urgencias de hospitales y un CAP, por diferentes sintomatologías, hasta que el lunes 16 lo trasladaron a urgencias del
Hospital de Sant Pau porque el bebé se había despertado llorando y no podía mover la pierna derecha. Los pediatras del Sant Pau detectaron en una primera exploración dos fisuras en el ano, por lo que activaron el protocolo de agresiones sexuales, trasladaron en ambulancia al menor al Hospital Vall d'Hebron, y los padres acudieron al centro en su coche.Tanto ese lunes como en visitas médicas anteriores, los padres atribuyeron unas lesiones que el menor presentaba también en la zona genital a una bolsa para la orina que el 1 de marzo le colocaron en el
Hospital del Mar, donde lo llevaron porque había vomitado y tenía fiebre. Aunque los sanitarios descartaron la infección, sondaron al bebé y colocaron una bolsa anudada a la pierna izquierda. La madre atribuyó los hematomas y heridas que aparecieron después al sondaje y a la bolsa.Esas lesiones las detectaron y documentaron los médicos de urgencias del
CAP de Roger de Flor, al que los padres llevaron a su hijo el 10 de marzo, nueve días antes de su detención, porque volvía a tener fiebre. Preguntaron por las marcas en la pierna izquierda y por unos hematomas en la zona del escroto y el pene, que los padres atribuyeron a la bolsa de orina y que resultó coherente para los pediatras. Estos le indicaron que debía realizarse un hemograma para comprobar si el menor tenía problemas de coagulación y que pidieran hora en el
Hospital de Sant Pau.Lee tambiénPor tanto, tanto el bebé, en ambulancia, y sus padres en su coche particular, llegaron a la Vall d'Hebron el lunes, con la alerta sobre posible agresión sexual ya activada desde urgencias de Sant Pau. No fue hasta 48 horas después, el miércoles 18, que el hospital alertó a los Mossos d'Esquadra, los padres fueron detenidos y la forense se desplazó al centro para realizar la exploración que, a su juicio, confirmaba unas lesiones compatibles con una agresión sexual.Precisamente su madre ha trabajado en ese mismo hospital, donde también tuvo a su hijo, el único, de cesárea y sin ningún tipo de contratiempo. Los primeros controles tras el nacimiento se realizaron en el propio hospital, con una primera visita a los pocos días por cólicos que los sanitarios resolvieron con la administración de probióticos. La mujer trabaja de enfermera en la unidad de Traumatología de Vall d'Hebron.Los Mossos d'Esquadra del Área de Menores siguen trabajando para tratar de concretar el grado de implicación de cada uno de los padres, en un comportamiento desconcertante ante la premura con la que visitaban los servicios de urgencias cada vez que el menor se encontraba mal, con fiebre, vómitos o sin mover en la última de las visitas una de las piernas.Lo que es evidente es que ninguna de estas explicaciones sirvió al juez y al fiscal, ambos especializados en delitos contra menores, que el viernes día 20 les envió a ambos a prisión provisional sin fianza. Ellos han seguido negando los hechos, así como sus entornos familiares y de amistades, que aseguran que es imposible que sean los responsables de unas lesiones que, insisten, tendrán una explicación.No opinan lo mismo los pediatras que atendieron al menor ni la forense que le examinó el miércoles por la tarde en Vall d'Hebron, donde se desplazó. Los especialistas examinaron al bebé y además de documentar el listado de fracturas y hematomas, indicaron esa lesión anal de la que aseguraron no podía tener un origen accidental, sino intencionado.Los progenitores continúan cada uno en un centro penitenciario, él en Brians 1 y ella en Wad Ras, donde están especialmente vigilados por su seguridad. La mujer se encuentra aislada del resto de internas.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprenderRedactor de tribunales. Autor del libro 'Solo tú me tendrás' sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)