SALUDSaludCon el cambio de las manecillas volvemos a pasar por un mini 'jet lag' que obliga a nuestro reloj biol�gico a ajustarse. Si hubiera que eliminar el cambio de hora, a pesar de su popularidad, la ciencia recomienda quitarnos de encima el del est�o Actualizado S�bado, 28 marzo 2026 - 14:39A las dos ser�n las tres: los relojes avanzan una hora en un d�a que solo tendr� 23. Lo hemos hecho multitud de veces (concretamente dos al a�o), pero a�n se nos resiste tanto la teor�a (sumar horas para perderlas) como la adaptaci�n."El cambio de hora es similar a un mini jet lag, porque obliga al reloj biol�gico a ajustarse bruscamente a un nuevo horario", explica Mar�a Jos� Mart�nez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiolog�a de la Sociedad Espa�ola del Sue�o (SES). "No suele ser tan intenso como un viaje intercontinental, pero s� implica una p�rdida temporal de sincronizaci�n entre el reloj interno y los horarios sociales". Y este cambio en concreto, en el que perdemos una hora de sue�o, es el peor de los dos a nivel de adaptaci�n.Las consecuencias de esta "alteraci�n aguda del ritmo circadiano" pueden durar d�as, los que tardamos en reajustarnos, seg�n Mart�nez Madrid. "Aunque el impacto individual suele ser peque�o, a nivel poblacional se ha observado un aumento transitorio de accidentes, problemas cardiovasculares o alteraciones del sue�o tras el cambio de hora".Mar�a de los �ngeles Bonmat� Carri�n, investigadora del grupo Cronolab de la
Universidad de Murcia, a�ade m�s elementos a la lista de consecuencias del cambio de hora: "Peor concentraci�n, peor rendimiento cognitivo, problemas con el estado de �nimo y tambi�n es muy frecuente sufrir alteraciones digestivas o trastornos gastrointestinales". En realidad es una lista id�ntica a la que podr�amos citar al hablar de lo que experimentamos al viajar de un sitio a otro con distinto horario.Por todos estos motivos hace mucho tiempo que se debate la conveniencia de mantener el cambio de hora. Y entonces surge la famosa pregunta: �Team verano o team invierno? Y de nuevo el pa�s se nos divide en dos, como si se tratase de un derbi futbolero entre los equipos punteros o la discusi�n eterna de si pasar las vacaciones en la playa o en la monta�a.No es una decisi�n f�cil: la luz natural determina nuestro sistema circadiano o, dicho de otro modo, las puestas de sol y los ocasos son los que tiran como imanes de nuestro cuerpo para que se levante o se acueste y luchar contra ese magnetismo no suele deparar nada bueno, diga lo que diga el reloj.Antes de entrar a debatir los argumentos cient�ficos, tenemos que ser conscientes de que es un debate que est� viciado desde el principio, y es que parece que la elecci�n es entre el verano y el invierno, como si mantener el horario de verano significase vivir constantemente en la estaci�n estival. "El n�mero de horas de luz natural aumenta y disminuye a lo largo del a�o independientemente de la hora que nos marque el reloj", matiza Bonmat� Carri�n, "el horario de verano no significa que a lo largo de todo el a�o vaya a anochecer a las nueve o a las diez de la noche".Pero el da�o est� hecho, el nombre pesa mucho m�s de lo que parece, y es f�cil que hayamos proyectado las emociones positivas asociadas a esa �poca del a�o al horario que tenemos durante esos meses. "El t�rmino correcto es horario de supuesto ahorro energ�tico", a�ade Bonmat�. "�Por qu� supuesto? Porque en principio se adopt� porque se pensaba que iba a suponer un ahorro energ�tico, pero con el paso de los a�os se ha visto que ese ahorro es m�nimo o nulo".Es decir, que se trata de un horario 'forzado', ya que es el que est� menos alineado con el horario solar, y su raz�n de ser hace tiempo que se demostr� in�til. Pero si se plantease un refer�ndum existen muchas posibilidades de que este horario ganase en votos, y es que los atardeceres largos (o m�s bien evitar las puestas de sol tempranas) pesan mucho, y pocos parecen darle el mismo valor al papel del sol como despertador natural.Sin embargo, los expertos de las sociedades cient�ficas relacionadas con el sue�o y la cronobiolog�a est�n de acuerdo justo en la posici�n opuesta: si hemos de quedarnos con uno (y eso tambi�n ser�a recomendable), el indicado es el horario est�ndar, el mal llamado horario de invierno.Lo cierto es que Espa�a, incluso en el horario est�ndar, ya est� algo desajustada, sobre todo si miramos a una parte de su geograf�a, y hemos construido unas rutinas sociales que responden a ese desfase. "Cuando la hora oficial est� muy adelantada respecto al ciclo solar, como ocurre en Espa�a, muchas actividades sociales se realizan cuando biol�gicamente todav�a ser�a 'de noche'", explica Mart�nez Madrid. Esta desalineaci�n entre el reloj biol�gico y los horarios sociales se conoce como cronodisrupci�n o disrupci�n circadiana, y conlleva m�ltiples efectos negativos a largo plazo."Se ha visto que est� relacionada con una mayor probabilidad de desarrollar distintas enfermedades de tipo metab�lico, de tipo cardiovascular, incluso envejecimiento prematuro, deterioro cognitivo y hasta puede incrementar el riesgo de desarrollar algunos tipos de c�ncer", enumera la investigadora del grupo Cronolab.Tardamos d�as en adaptarnos al cambio de hora, pero un desfase cr�nico, como el que provocar�a mantener el horario de verano todo el a�o, puede dejarnos la falsa sensaci�n de que nos hemos adaptado mientras sufrimos el da�o que ello genera. Es m�s, existen estudios que demuestran una mayor propensi�n a determinadas enfermedades en personas que viven en localizaciones geogr�ficas en las que hay un desfase mayor entre el tiempo social y el horario solar, como podr�a ser el caso de Galicia, que comparte el reloj solar con Portugal pero no su huso horario.A�n as�, no debemos infravalorar el papel que juega la sociedad o nuestro propio organismo a la hora de decidir el horario �ptimo. Pablo Barrecheguren, neurocient�fico y autor de �Por qu� so�amos? Y otras grandes preguntas sobre dormir y el sue�o, incide en los cronotipos, referentes "al horario que llevan los ritmos circadianos de forma natural". Es por ellos que se explica que haya personas m�s diurnas y otras m�s nocturnas y que, aunque existe consenso cient�fico en que los horarios diurnos son m�s saludables, "si a una persona se le fuerza a llevar un horario muy alejado de su cronotipo es probable que le cueste adaptarse y, por lo tanto, no descanse bien".Los extremos son las banderillas rojas, como suele ser habitual, y el horario de verano ya es protagonista de algunos desfases extraordinarios, como el hecho de que en Galicia el ocaso en verano llegue pasadas las diez de la noche. Si este fuese el horario mantenido todo el a�o solo conseguir�amos sumar m�s locura a nuestros relojes, de nuevo con Galicia al frente al tener que esperar a las diez de la ma�ana para ver salir el sol durante el invierno. Popular o no, la balanza cient�fica se inclina hacia el mantenimiento del horario de invierno, pero a priori la falta de aceptaci�n hace que la pregunta sea obligada: �es preferible un mal horario o mantener el cambio de hora? Y es aqu� donde se quiebra el consenso de los expertos.A pesar del desfase del horario de verano, Bonmat� Carri�n es de la opini�n de que mantener ese horario todo el a�o quiz�s ser�a menos perjudicial que el cambio de hora bianual, mientras que la coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiolog�a de la SES considera que, a pesar de las evidentes y estudiadas alteraciones provocadas por el cambio de hora, un mal horario mantenido tendr�a consecuencias peores a largo plazo."Personalmente no creo que el cambio de hora tenga un impacto relevante para la salud a largo plazo", apostilla el doctor Barrecheguren, "lo relevante es que, en general, mantengamos unos horarios regulares, que m�s o menos siempre nos acostemos y levantemos a la misma hora". Es decir, que busquemos y respetemos la rutina que m�s nos convenga siempre que sea posible. "Tiene mucha m�s influencia en nuestra salud el horario laboral, las obligaciones personales y las din�micas sociales que cualquier cambio de hora, y es aqu� donde deber�amos poner el acento, al igual que es clave un buen sistema de salud accesible que detecte y trate en tiempos razonables problemas de salud que afecten al descanso nocturno".