Statu QuoDonald Trump no parece haber prestado suficiente atenci�n al entorno antes de decidir atacar Ir�n junto a
Israel y ahora Estados Unidos se acerca a "la trampa de la escalada"El presidente
Donald Trump habla en la cumbre de la Future Investment Initiative Institute, en Miami, este viernes.Carlos FranganilloActualizado Lunes, 30 marzo 2026 - 08:12Si al menos Rusia hubiera invadido un pa�s vecino en los �ltimos a�os, Trump habr�a podido tomar nota de c�mo un ej�rcito menos capacitado puede frustrar un intento mal planificado de cambiar un r�gimen. Si -imaginemos- alguna gran potencia militar euroasi�tica hubiera sufrido recientemente el acoso de dispositivos navales y a�reos baratos, hasta destruir varios de sus bombarderos estrat�gicos, da�ar sus refiner�as o hundir algunos de sus buques m�s avanzados, quiz� Trump habr�a tenido la oportunidad de calcular mejor el desaf�o que supone la revoluci�n militar de los drones. Si, adem�s, sus sat�lites le hubieran desvelado a tiempo que Ir�n tiene la posici�n m�s ventajosa sobre el Estrecho de Ormuz, habr�a valorado que su objetivo inicial pod�a verse alterado y quedar a merced de un chantaje de dif�cil soluci�n.As� que, teniendo todo eso ante sus narices, �por qu� Trump infravalor� los riesgos de los que, sin duda alguna, sus estrategas le advirtieron?Sin objetivos claros y sin un plan de salida, el presidente sube ahora pelda�os en un escenario cada vez m�s peligroso. El profesor
Robert Pape, de la Universidad de Chicago, cree que Estados Unidos se acerca al tercer nivel de lo que denomina "la trampa de la escalada". Una vez se entra en una din�mica incontrolada, el atacante se ve tentado a desplegar tropas sobre el terreno para lograr sus objetivos pol�ticos. Es entonces cuando la trampa, cree Pape, se cierra sobre la v�ctima. Una superpotencia democr�tica como Estados Unidos, donde la opini�n p�blica y los ciclos electorales son factores decisivos, se enfrentar�a al desgaste de los j�venes muertos a miles de kil�metros de casa. Tomar
Okinawa en 1945, por ejemplo, cost� 82 d�as y m�s de 12.000 vidas estadounidenses.Ir�n ya ha explotado esa debilidad en otras ocasiones: humillando al presidente Carter con el secuestro de 52 estadounidenses en la embajada de Teher�n en 1979; acelerando la retirada de tropas estadounidenses del L�bano en 1984 tras los atentados de Beirut; o desgastando la presencia de Washington en Irak durante a�os con milicias pastoreadas por Teher�n.Washington sigue acumulando fuerzas en la regi�n con el env�o de miles de marines y tropas aerotransportadas que ya est�n all� o van de camino a la zona. De momento, Trump remolonea con un ultim�tum que estira mientras mira de reojo a unos mercados castigados. Con o sin despliegue terrestre, los estadounidenses ya sufren la presi�n
Iran� en sus bolsillos, a solo ocho meses de las elecciones de medio mandato.M�s all� de las consecuencias internas, la guerra perfila su imagen hacia el exterior. En un art�culo en The Atlantic, el profesor Eliot A. Cohen reconoce que nadie como Estados Unidos puede proyectar fuerza de ese modo durante semanas, con unos medios de inteligencia -humanos y tecnol�gicos- que le proporcionan una ventaja inigualable. Pero detecta problemas graves: los arsenales de proyectiles se est�n consumiendo a m�s velocidad de lo que se pueden reponer. Algunas estimaciones se�alan que Estados Unidos ya ha disparado m�s de 850 Tomahawk en cuatro semanas. Es una cifra preocupante si se tiene en cuenta que cada a�o se fabrican unos pocos centenares. Y son sistemas muy caros. Un dron Shahed
Iran� cuesta unos 50.000 d�lares, frente a los cuatro millones que supone un misil interceptor. A Cohen tambi�n le preocupan la reducci�n de buques de la US Navy mientras la marina china no deja de crecer, la vulnerabilidad de los radares estadounidenses -atacados en al menos diez ocasiones por drones
Iran�es- o la falta de protecci�n de los aviones militares en bases de Oriente Pr�ximo. Eso le lleva a resaltar los problemas que podr�a encontrar Washington si en el futuro sostiene una guerra larga contra un rival m�s exigente.Trump no parece haber prestado suficiente atenci�n al entorno antes de decidir atacar Ir�n junto a
Israel. Quiz� en Pek�n, donde contemplan una futura anexi�n de Taiwan, s� est�n tomando buena nota de su desempe�o.