La Casa Blanca ha respondido con desdén a la decisión de
España de cerrar su espacio aéreo a los vuelos implicados en la
Operación Furia Épica. Según asegura, no necesita a ningún otro país para cumplir los objetivos de la ofensiva, que tanto el presidente
Donald Trump como otros altos cargos de la Administración aseguran que están ya casi alcanzados. Al mismo tiempo, el secretario de Estado,
Marco Rubio, se ha referido al veto español para apuntar que
Washington podría tomar represalias contra la
OTAN por lo que considera la falta de apoyo de los países miembros a la operación estadounidense-israelí.En una declaración a EL PAÍS, un alto funcionario que ha hablado bajo la condición del anonimato ha subrayado lacónicamente: “Las fuerzas armadas estadounidenses cumplen o sobrepasan todas sus metas bajo la
Operación Furia Épica, y no necesita ni a
España ni a nadie más”. El alto funcionario no ha querido precisar si
Estados Unidos se plantea alguna medida de represalia. En el pasado, el presidente estadounidense,
Donald Trump, había amenazado a
España con la imposición de un embargo comercial ante el rechazo del Gobierno de
Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases militares españolas para los ataques estadounidenses-israelíes contra
Irán.Trump también ha expresado con frecuencia su frustración con los países miembros de la
OTAN ante lo que considera la falta de ayuda de los países miembros en la guerra contra
Irán —que está fuera del espacio de la Alianza— y ha asegurado que en el futuro tendrá “en cuenta” ese rechazo a formar una coalición que protegiera a los barcos mercantes que intentan atravesar el estratégico estrecho de Ormuz, cerrado en la práctica por
Irán y clave para el tráfico mundial de petróleo, gas y otros productos clave. “Nosotros siempre hubiéramos salido en su ayuda, pero ahora, a la vista de sus acciones, supongo que ya no tenemos esa obligación, ¿verdad?”, ha comentado en varias ocasiones la semana pasada. La última, en Miami el viernes, durante un foro empresarial financiado por Arabia Saudí.En una entrevista concedida a la cadena de televisión
Al Jazira, el secretario de Estado,
Marco Rubio, ha incidido en esa amenaza y ha asegurado que su país deberá “revisar” la relación con la
OTAN cuando haya concluido el conflicto, debido a la negativa de
España —y otros países— a permitir el uso de sus bases para la guerra. “En un momento de necesidad para
Estados Unidos (...) tenemos países como
España, un miembro de la
OTAN al que estamos comprometidos a defender, que nos niega el uso de su espacio aéreo y que alardea de negarnos el uso de sus bases. Y hay otros países que han hecho lo mismo”. Según el también consejero de Seguridad Nacional de
La Casa Blanca, una de las razones por las que la Alianza Atlántica es “beneficiosa” para
Estados Unidos es que le proporciona “bases para contingencias”, como el estacionamiento de soldados, aviones y armamento en Europa. “Si la
OTAN solo va a servir para defender Europa cuando Europa sea atacada, pero nos niega derecho al uso de bases cuando los necesitamos, no es un acuerdo muy bueno. Se hace difícil implicarse y decir que es algo bueno para
Estados Unidos, así que va a haber que reexaminar todo esto. Todo esto va a tener que reexaminarse”, ha apuntado el alto cargo en la entrevista.
España ahora no solo no permite el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) por parte de aviones de combate o reabastecimiento en vuelo que cooperen en el ataque. Tampoco autoriza el uso de su espacio aéreo a las aeronaves estadounidenses que provengan de terceros países, como el Reino Unido o Francia, y lo atraviesen para participar en la guerra contra
Irán, según han confirmado fuentes militares a este periódico. En declaraciones durante una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, en el Despacho Oval pocos días después del comienzo de la guerra el 28 de febrero, Trump se mostraba específicamente agresivo contra
España. “Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos. No tenemos por qué hacerlo. Pero se mostraron hostiles, así que les dije que no queríamos hacerlo”, ha manifestado. También aprovechaba para recordar que el Gobierno de Sánchez no quiso subir el gasto en defensa y para endurecer su discurso: “Así que vamos a cortar todo el comercio con
España. No queremos tener nada que ver con
España”. Aquellas declaraciones se vieron suavizadas casi de inmediato por
La Casa Blanca, que al día siguiente aseguraba que
España sí cooperaba con el esfuerzo militar estadounidense. De inmediato, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, replicaba tajantemente que no era el caso.Sánchez ha defendido que
España repudia el régimen teocrático en
Irán, pero también la guerra lanzada por los Gobiernos de Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Su apuesta, subraya, es por la democracia. “Algunos dirán que eso es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es liderar. No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno”, apuntaba en respuesta a las amenazas de Trump a principios de marzo.