La encargada de Negocios de la embajada de
Israel en España,
Dana Erlich, lleva casi nueve meses ejerciendo como embajadora en funciones en Madrid. Su estatus provisional es una anomalía forzada por las malas relaciones entre ambos países. Durante este tiempo, los desencuentros con el Gobierno de
Pedro Sánchez han sido una constante. El último tiene que ver con la decisión de la policía
Israelí de prohibir a la
Iglesia Católica en Jerusalén celebrar su tradicional misa del Domingo de Ramos en el
Santo Sepulcro. Sánchez puso un mensaje de queja y acusó al primer ministro hebreo,
Benjamin Netanyahu. “No vi condena cuando un misil
Iraní impactó junto al
Santo Sepulcro”, contesta Erlich. La polémica con el cardenal
Pierbattista Pizzaballa en la ciudad santa motivó que Italia convocara el mismo domingo al embajador
Israelí en Roma para pedir explicaciones. Erlich se mostraba este lunes confiada en que a ella no la convocarían: "La realidad ya ha cambiado, no sé si vale la pena hacer esa convocatoria. Me sorprendería de verdad". Apenas unos minutos después de pronunciar estas palabras, el Ministerio de Exteriores de
José Manuel Albares la convocó. "Si miro la web de Exteriores, parece que solo existe un país en el mundo,
Israel, la causa de toda la violencia y todo el mal. No es proporcional ni justificado", se quejó durante la entrevista. PREGUNTA. ¿Cómo definiría la polémica por la prohibición de la misa del Domingo de Ramos en el
Santo Sepulcro? RESPUESTA. Me parece que se decidió muy rápido que había una polémica antes de entender lo que pasaba. En las últimas semanas, todas las partes de
Israel están siendo bombardeadas por cohetes y drones de Irán, Hezbolá y ahora también los hutíes. El Muro de las Lamentaciones, por ejemplo, está vacío. Yo nunca lo vi sin gente rezando. Eso es algo dramático para nosotros los judíos, que estos días también tenemos festividades. Hay varias limitaciones para estar en eventos públicos y lugares para rezar, todo por cuestiones de seguridad. La intención era mejorar la comunicación. La polémica ocurrió y se solucionó con una rapidez que no sé si valían la pena todas estas declaraciones y toda esta discusión. P. Netanyahu ha dicho que se prohibió al cardenal Pizzaballa dar misa por seguridad, pero, a raíz del incidente, ha dado orden de que se le deje celebrar como desee. ¿Ya no teme por su seguridad o fue un exceso de celo de la policía? R. El mismo patriarca ha dicho que había sido un malentendido, no se entendió la coordinación y por eso el primer ministro y también nuestro ministro de Exteriores han salido rápidamente a reivindicar la importancia de la libertad de religión en
Israel. Se va a hacer todo lo posible en esta semana sagrada. No tiene nada que ver con el abuso de poder. Foto: D. G. P. ¿Se podría haber evitado esta polémica si el ministro de Seguridad Nacional no fuera Itamar Ben Gvir? R. Se podría evitar si no hubiera misiles sobre
Israel y no hubiera limitaciones sobre lugares sagrados. Hay varias sinagogas y mezquitas que han aplicado limitaciones para rezar. Este momento es crítico para las tres religiones monoteístas. Sabemos que tenemos que seguir facilitando la libertad religiosa en todo
Israel. No quiero mezclar temas. P. En
Israel viven alrededor de 120.000 cristianos. Pero se calcula que el porcentaje en toda Tierra Santa ha pasado de ser el 11 por ciento en 1850 al 1,7 por ciento en la actualidad. Los principales motivos son la economía y la ocupación. ¿Es compatible este dato con el respeto a las minorías no judías? R. Es que el cambio de población en la tierra de
Israel lo hemos vivido a lo largo de la historia: cuando echaron a los judíos, cuando hemos vuelto, la ocupación otomana, el mandato británico y el establecimiento del Estado de
Israel. Unos llegaron, otros se fueron… Si miro las cifras de los cristianos en
Israel, veo que son las mejores en Oriente Medio. Se sienten seguros, no sé cómo se sentirán las comunidades cristianas en los territorios palestinos, en Gaza, cuando están bajo amenaza. P. El ministro de Exteriores Gideon Sa’ar acusó el domingo al presidente Sánchez de usar la polémica con el cardenal Pizzaballa para “incitar el odio” contra
Israel. ¿Coincide con esta impresión? R. Lo que veo a lo largo de estos años es que, de una forma sistemática, se condena a
Israel automáticamente, a veces cuando no hay toda la información, cuando hay otros Estados que son culpables. Estamos viendo lo que pasa con Hezbolá y el Gobierno
Iraní. Creo que el enfoque del Gobierno en España es la condena contra
Israel y promover iniciativas contra
Israel. Eso, a mí, como jefa de misión, como
Israelí y como judía, me preocupa. "Si miro las cifras de los cristianos en
Israel, veo que son las mejores en Oriente Medio" P. ¿Y cree, como el ministro, que eso es incitar al odio? R. Es lo que se dice: la forma, las palabras y la perspectiva tan sistemática. Si yo miro la web de Exteriores, parece que existe solo un país en el mundo, que es
Israel.
Israel es la causa de toda la violencia y todo el mal. No es proporcional ni justificado. Eso me preocupa porque vemos cómo surgen las cifras del antisemitismo. P. ¿Me puede poner un ejemplo de esas iniciativas? R. Vemos un llamamiento de boicot general para expulsar a
Israel de diferentes organizaciones internacionales, prohibir la participación de deportistas
Israelíes, lo que vimos en La Vuelta… Esas iniciativas tienen también un precio sobre los ciudadanos españoles, impactan a los españoles. Al final, España está aislándose de otros países. Los españoles están castigados por esa postura extrema del Gobierno central. Lo vimos en Eurovisión, en la universidad, en tecnología… Cuando se elige no trabajar con nada que tenga que ver con
Israel, al final van a ser los españoles los que paguen el precio de este odio. P. ¿Hace responsable a Sánchez de ese incremento del antisemitismo? R. No puedo desconectar el relato y el discurso de representantes oficiales y las cifras que vemos del antisemitismo en el informe del Ministerio del Interior, cómo han crecido. Cuando hay representantes que ponen en duda el derecho a existir de
Israel, cuando hacen llamamientos “desde el río hasta el mar”, cuando apoyan la lucha armada o manifestaciones violentas contra
Israel, eso es antisemitismo y por eso lo decimos. Escuchamos lo que dicen las comunidades judías aquí en España y están preocupadas. Nuestro trabajo aquí, como representantes del único Estado judío, es también hablar de esta situación y ver cómo afrontarla. P. ¿Qué diferencia hay entre la queja de Sánchez por lo que pasó el Domingo de Ramos y la de otros líderes como Macron, Meloni o aliados tradicionales como Estados Unidos, Viktor Orbán o Vox? R. Lo que miro es todo el relato, todas las conversaciones y toda la perspectiva de cómo se habla sobre
Israel y cómo se aprovecha la situación de una forma cínica. Es aprovecharse de lo que estamos sufriendo también en
Israel, pero meterlo en la política interna de España me preocupa. P. ¿No le parecen suficientes las veces que el presidente Sánchez ha condenado también los misiles
Iraníes? R. Yo no he visto una condena específica del daño de los misiles
Iraníes y los ataques y los impactos directos sobre la población civil en
Israel. Vi una declaración muy general. Pero en Arad, cuando tuvimos varios heridos, esos países que has mencionado, no solo aliados, condenaron ese ataque por parte de Irán. No escuchamos ese llamamiento claro por parte del Gobierno aquí en España. Lo que escuchamos es una condena contra el régimen
Iraní, una condena general, pero el foco sobre
Israel. Y no somos solamente los que pensamos así; el régimen
Iraní, ellos mismos están agradeciendo a España su política, es suficiente para entender cómo se analiza la postura del Gobierno español. Si hablamos de la sociedad civil de Irán, yo no vi llamamientos sistemáticos ni condenas contra las masacres que el régimen
Iraní está promoviendo contra su población. Nosotros sabemos que en diplomacia no solo importan las palabras, sino cómo se entiende el mensaje político. Y cuando los mensajes del Gobierno de España promueven felicitaciones de Hamás, el régimen
Iraní y los hutíes, me parece que es el momento de verificar esa postura. P. En Italia han convocado al embajador
Israelí para pedirle explicaciones, ¿se han puesto en contacto con usted desde Exteriores? R. Es parte del trabajo tener esas conversaciones y, a lo largo de los meses que llevo aquí, me han convocado ya varias veces. Para nosotros no es algo que nos preocupe. Sabemos que es una herramienta diplomática para hablar. Me parece que, desde ayer (el domingo), cuando se publicó esa noticia, y hasta esta mañana, ha surgido tanta información que la realidad ya ha cambiado. No sé si vale la pena hacer esa convocatoria (minutos después, la convocaron). Pero a mí me sorprendería de verdad que me convocaran sobre este tema; me sorprende que no vi ninguna condena hace 13 días cuando un misil
Iraní impactó directamente al lado del
Santo Sepulcro. En otra ocasión también cayó otro misil en las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén. En otra ocasión impactó al lado de la ciudad de Hebrón, matando a cuatro mujeres palestinas. ¿Dónde está la condena? A mí me parece, y por eso me sorprende, que haya una postura tan parcial. P. ¿Tiene constancia de que España ya no compra ni vende armas a
Israel o sigue haciéndolo por vías indirectas? R. Nosotros, como embajada, no tenemos toda la información de lo que hacen las compañías o el sector de defensa. Podemos saber lo que se ha publicado y, de eso, vemos que todavía hay diferentes relaciones. Pero nosotros no manejamos todos los negocios, tampoco en temas de defensa. Lo que sí vemos, y también se ha publicado, es que en la búsqueda de alternativas a la tecnología
Israelí a veces se elige una tecnología de nivel inferior. Me sorprende que el odio contra
Israel sea tan alto que se pondría a ciudadanos españoles en riesgo al utilizar una tecnología inferior. P. ¿Se refiere también a la lucha contra el terrorismo? R. No, hablo en general, también de seguridad ciudadana. Lo vimos con las pulseras electrónicas. El yihadismo y lo que vemos que está surgiendo aquí en España es parte de una lucha conjunta que tenemos en todo Occidente. Lo hemos visto publicado en las noticias en España: las instalaciones de Hezbollah, cómo están instalándose en España, el traslado de dinero a Hamás desde locales en Barcelona… Entonces habrá que preguntarse: ¿por qué se sienten tan cómodas las organizaciones terroristas actuando aquí en España? P. ¿Es mejor la relación de
Israel con Marruecos que con España? R. A mí no me gusta comparar. Cada relación tiene una historia, otro potencial, otro futuro. Tal y como yo veo la relación entre España e
Israel, no es solo la historia de los judíos españoles que hicieron historia aquí, sino que veo los valores y el Mediterráneo que compartimos, la importancia que le damos a la familia. Hemos hecho tantas cosas en 40 años de relación diplomática: agricultura, universidad, medicina… Las relaciones entre las personas son importantes y pueden ser más. Yo siempre quiero enfocarme en eso. Ahora estamos en un momento difícil, no lo estoy negando, pero me acuerdo de lo que hicimos y siempre tengo presente lo que todavía podemos hacer. P. ¿Qué posición adoptaría
Israel en un conflicto entre España y Marruecos, firmante de los Acuerdos de Abraham? R. Me parece que es una pregunta hipotética que no vale la pena porque ahora también, en la operación contra el régimen
Iraní, vemos la colaboración entre países de Europa que entienden la amenaza. A mí me parece que la idea, al final, es cómo trabajamos juntos para mantener nuestras democracias, nuestra vida, nuestro ecosistema y nuestra paz, el derecho a vivir. P. ¿Qué novedades hay sobre el plan de paz en Gaza? R. Lo último fue que había un encuentro de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) y Hamás lo ha rechazado otra vez diciendo que no se van a desarmar. P. Netanyahu lleva décadas poniendo el foco en el sur de Líbano. ¿Está aprovechando
Israel la guerra para rediseñar el mapa de Oriente Próximo a costa de la seguridad de todo el mundo? R. Una y otra vez en la historia hemos demostrado que incluso podemos devolver territorios más grandes que el territorio de
Israel para tener un acuerdo de paz. Lo hicimos con Egipto, con Jordania, hicimos acuerdos, las negociaciones que hicimos con el liderazgo de la Autoridad Palestina cuando era relevante. Hemos demostrado que cuando hay un socio podemos hablar y la base de todo esto es hablar, es entender que lo mínimo que pedimos es vivir. Una parte fundamental del alto el fuego con Hezbolá es el desarme, que no se logró hacer, pero los
Israelíes no podemos vivir con esa amenaza. Escuchamos también lo que dice la población en Líbano. Es la primera vez que en Líbano hay un Gobierno que quiere librarse de esa amenaza que es Hezbolá. Miremos la realidad: en Líbano, los libaneses no quieren a Hezbolá; los palestinos no quieren a Hamás; los
Iraníes que salen a la calle no quieren al régimen
Iraní. ¿Dónde están todos los defensores de los derechos humanos aquí en España? ¿Dónde están las manifestaciones ayudando a todas esas poblaciones? P. Netanyahu lleva muchos años alertando de que Irán está a semanas o meses de conseguir la bomba nuclear. ¿Por qué deberíamos creerle ahora? R. De lo que puedo compartir y lo que hemos publicado, después de ver toda la inteligencia… nos pueden creer. Pero no solo lo está diciendo
Israel, lo hablamos con varios países de Europa, con Estados Unidos. Sabemos que el objetivo de Irán es seguir desarrollando esas capacidades mientras lo están ocultando. Sabemos que se están aprovechando del canal diplomático de las negociaciones para tener más tiempo y seguir avanzando esos proyectos. Sabemos que a lo largo de los años han dicho que no quieren una bomba nuclear, pero ya lo ha dicho la Agencia Internacional de Energía Atómica: si no quieren, ¿por qué están desarrollando estas capacidades? Las que tienen hoy en día ya superan lo que tendría que incluir cualquier programa de paz. P. ¿Mintió el responsable contraterrorista de EEUU, Joe Kent, cuando dijo que Irán no representaba una amenaza inminente? R. Separo lo que entienden los diferentes países sobre una amenaza inminente. Para
Israel es una amenaza existencial. Después de los ataques de junio, el régimen está moviendo la infraestructura bajo tierra para que no se les pueda atacar. Y eso es lo que hizo que el calendario sea más urgente. Foto: D. G. P. Netanyahu dijo tras la guerra de los 12 días que se habían destruido las infraestructuras nucleares de Irán. ¿Nos mintió entonces? ¿Por qué deberíamos creerle ahora? R. Son impresionantes las capacidades que tienen. No todo se atacó en la guerra, en la operación de junio, y todavía hay mucho trabajo por hacer si hablamos, por ejemplo, del uranio que tiene Irán, el proyecto balístico. Una cosa es atacar instalaciones, pero también está el conocimiento que hay en el sistema
Iraní. P. El régimen de los ayatolás está lejos de caer. La Guardia Revolucionaria
Iraní ha ganado peso en la cúpula y la guerra ha servido de excusa para silenciar las protestas internas y aparcar las negociaciones sobre el programa nuclear. ¿Qué le hace pensar que este escenario es más seguro para
Israel? R. Es que, para mí, después de años de seguir el régimen
Iraní, el pensamiento que hay a veces en Occidente de que hay un líder que quizá sea más moderado… no me parece que en este caso exista esa palabra. Vimos el control de las fuerzas revolucionarias, el Basij, Ali Larijani (expresidente del Parlamento
Iraní)… cuando alguien dice que es moderado o reformista, lo dudo. Yo ya tengo miedo y ya estamos bajo amenaza a lo largo de tantos años. Vimos los ataques en Buenos Aires contra la embajada y contra la comunidad judía, en Bulgaria, las amenazas contra todas nuestras embajadas en el mundo… El régimen
Iraní controla tantas amenazas contra nosotros en la región, sus vínculos con otros países… Aquí en Europa se entiende mucho el peligro de la guerra de Rusia contra Ucrania. Los drones que Rusia está usando son drones
Iraníes. No podemos seguir viviendo así, bajo esta amenaza. P. ¿Estados Unidos e
Israel tienen hoy la misma estrategia? R. Tenemos varios objetivos y empezamos esta operación porque tenemos el mismo entendimiento de que había que actuar y estamos coordinados sobre cómo se tiene que hacer. Tenemos una coordinación muy buena en todos los niveles con el Gobierno de Estados Unidos y el Ejército. P. Si las presuntas negociaciones entre Estados Unidos e Irán llegasen a buen puerto, ¿
Israel quedaría satisfecho? R. No se puede hablar cuando no se sabe toda la información. Nosotros hemos empezado esta operación por la falta de otras opciones. La amenaza era inminente y teníamos que actuar, aunque otra vez nos ponía en riesgo. P. ¿Le llama “operación” y no “guerra” por algo? R. Legalmente, es un conflicto armado activo. Irán ya nos atacó hace años. Nosotros estamos ahora actuando o respondiendo a esos ataques. Espero que se termine pronto. Lo que veo en las noticias en España es que se olvidan de la población
Israelí. Se olvidan de que tenemos que vivir con esa amenaza. Yo hablo varias veces con mi familia y mi padre ya tiene 80 años. No pueden ir ya al refugio, están agotados. Estamos buscando un apartamento para que se muden con un refugio. Ahora tienen un refugio en el edificio, pero viven en el séptimo piso y no les da tiempo a bajar. P. ¿Cómo se explica que uno de los ejércitos más poderosos del mundo, como el de
Israel, no sea capaz de acabar con los episodios de violencia de los colonos en Cisjordania sobre la población civil palestina? R. Son dos cosas que voy a separar. La violencia y mantener la ley es parte importante de cada democracia. Ahora, cuando hay fenómenos de gente que rompe la ley, es algo que nos preocupa y el primer ministro sacó diferentes órdenes sobre cómo se tiene que actuar contra esas olas de violencia. Es algo que dentro de
Israel tenemos que mejorar