Históricamente, el ecommerce de moda ha operado bajo una premisa casi incuestionable: más eficiencia logística equivale a menos impacto ambiental. El problema es que, cuando se mide con rigor, esa ecuación no siempre se cumple. La integración entre tienda física y canal digital (lo que hoy se define como modelo omnicanal) está empezando a demostrar justo lo contrario: que la infraestructura existente puede ser una palanca real de descarbonización. Es el caso de
Tendam (Women'secret,
Springfield,
Cortefiel,
Pedro del Hierro,
Hoss Intropia, Slolove, High Spirits, Dash and Stars, OOTO, HI&BYE, Milano y la cadena de outlet Fifty), cuyo modelo omnicanal integra la red de tiendas físicas dentro de la operativa digital para reducir desplazamientos innecesarios, optimizar la gestión de pedidos y devoluciones y, en consecuencia, recortar de forma medible la huella de carbono asociada al ecommerce de moda. Un estudio científico sitúa a
Tendam como referencia en sostenibilidad medibleEl punto de partida no es discursivo, sino empírico. Un estudio publicado en la revista académica
Sustainability analiza 3.106 casos reales en 11 ciudades, midiendo emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por tipo de servicio. El análisis deja poco margen a la duda: el modelo omnicanal de
Tendam presenta una menor huella de carbono que el ecommerce tradicional. El trabajo incorpora variables como la escala de la ciudad, su densidad, la distancia entre puntos de venta y el grado de uso de la recogida en tienda. ¿Las cifras? El modelo omnicanal genera entre 400 y 500 gramos de CO₂ por servicio, mientras que los operadores pure player generan entre 1.500 y 3.000 gramos. El modelo omnicanal de
Tendam presenta una menor huella de carbono que el ecommerce tradicionalLa diferencia se explica por la propia naturaleza del modelo. Cuando un cliente recoge su pedido en una tienda urbana, desaparecen varios desplazamientos: el del repartidor hasta el domicilio, el segundo intento si no hay nadie, el transporte de vuelta si se devuelve. Todo eso desaparece cuando la tienda funciona como punto de recogida y devolución.
Springfield: cuando la red de tiendas reduce emisiones en lugar de generarlasEl caso de
Springfield ilustra a la perfección el modelo omnicanal del grupo. Su red de tiendas, ubicada mayoritariamente a pie de calle en entornos urbanos, funciona como una extensión natural del ecommerce, actuando como infraestructura logística, además de punto de venta. Cuando un cliente compra online y elige recogida en tienda, el pedido viaja desde el centro logístico junto con la reposición habitual de stock. De esta forma, comparte ruta con el inventario de la tienda, al no requerir desplazamientos a domicilio. Tienda
Springfield iStock Una vez recibido, el cliente recoge el pedido cuando le viene bien. Si la prenda no le vale, la devuelve en la tienda y pasa a formar arte del stock físico de inmediato. Por lo tanto, no viaja al almacén central, reduciendo considerablemente el número de desplazamientos. También redistribuye la carga logística hacia un sistema más descentralizado y menos intensivo en transporte. El dato clave: 400 g de CO₂ por servicio frente a los 1.500–3.000 g del ecommerce puroLa diferencia aparece en los números. Según el estudio, un servicio omnicanal puede situarse en torno a los 400 gramos de CO₂, mientras que el ecommerce puro oscila entre los 1.500 y 3.000 gramos por pedido. La brecha no es menor. A escala urbana, conlleva una reducción sustancial del impacto acumulado, sobre todo en ciudades donde la proximidad a tienda permite desplazamientos peatonales o de corta distancia. El tamaño de la ciudad también influye: cuanto mayor es la densidad comercial, mayor es la eficiencia del modelo. En ciudades como Barcelona o Madrid, donde hay más tiendas de ropa
Springfield cuenta con mayor presencia física, el cliente se desplaza a pie o en transporte público a la tienda de su zona. Aplicado a miles de pedidos mensuales, el impacto acumulado se mide en toneladas de CO₂ que dejan de emitirse usando la infraestructura física existente, haciendo de este un modelo de distribución de moda sostenible. El gran cuello de botella del sector: devoluciones y logística inversaEl problema del ecommerce de moda no está en el envío. Está en las devoluciones. La logística inversa en moda concentra una parte importante del impacto ambiental, muchas veces invisible para el consumidor. En modelos puramente digitales, las devoluciones implican transporte adicional, clasificación centralizada y, en no pocos casos, destrucción de producto. Este último factor tiene un coste ambiental y económico difícil de sostener. En cambio, en el modelo omnicanal, todo el proceso de venta, devolución y reintroducción en stock se realiza en un mismo punto. Por qué la omnicanalidad es una ventaja competitiva (y no solo reputacional)El modelo omnicanal de
Tendam responde también a una cuestión económica. La propuesta de
Springfield en sostenibilidad presenta las siguientes ventajas: Ventajas del modelo omnicanal Menos transporte, menos coste: menos kilómetros recorridos significa menos gasto en combustible, mantenimiento y personal. Menos destrucción, mayor margen: reintegrar productos devueltos al stock físico en lugar de destruirlos mejora el margen de beneficio Más proximidad, mejor experiencia: los clientes valoran la comodidad de recoger y devolver en tienda, al no depender de horarios. Infraestructura ya amortizada: la red de tiendas físicas de
Springfield ya existe, por lo que no hace falta invertir en su construcción. La red física deja de ser un coste para convertirse en infraestructura que reduce emisiones y facilita la experiencia de compra.
Tendam ha reducido la huella de carbono del ecommerce de moda hasta un 87% integrando tienda física y canal digital. La huella de carbono de
Springfield es la prueba de que ese modelo funciona a escala real, en ciudades reales, con clientes reales.