Los cuatro astronautas de la misión
Artemis 2 serán los primeros que lleguen al entorno de la Luna desde que se canceló el programa Apolo en 1972. Sobrevolarán la cara oculta del satélite pero no alunizarán. Su misión es equivalente a la Apolo 8 de 1968, que llevó por primera vez a una tripulación a la órbita de la Luna para preparar el alunizaje de
Neil Armstrong y
Buzz Aldrin al año siguiente. La razón principal por la que la
NASA ha tardado tanto en regresar es que enviar astronautas a la Luna es extremadamente costoso y nunca hasta ahora ha habido un motivo para volver que justifique la inversión.Imagen virtual de la cápsula Orión de la misión
Artemis 2 sobrevolando la Luna ESA/D. Ducros1. El fin del programa ApoloLa cancelación del programa Apolo, cuando aún había otras tres misiones previstas hasta 1975, creó un problema existencial para la
NASA. ¿Qué hacer a partir de ahora? El objetivo de Apolo había sido más político que científico. La tecnología de los cohetes para lanzar misiles había empezado con la Segunda Guerra Mundial y la hegemonía en el espacio se había convertido en estratégica para el ejército. La Unión Soviética había situado el primer satélite en órbita en 1957 (el Sputnik) y el primer astronauta en 1961 (
Yuri Gagarin). Un mes después del vuelo de Gagarin, el presidente Kennedy anunció el objetivo de enviar astronautas a la superficie de la Luna antes del final de la década. En plena Guerra Fría, EE.UU. aceleró en la carrera espacial y no escatimó medios.Lanzamiento de la misión Apolo 11 a la Luna con un cohete Saturno VOtras FuentesLa
NASA, creada en 1958, recibió 25.400 millones de dólares a lo largo del programa Apolo (equivalentes a 257.000 millones de 2023). El programa llegó a emplear a 400.000 personas en la época de máxima actividad. Se ha estimado que participaron 20.000 empresas y centros de investigación de todos los estados. Cada lanzamiento de un cohete Saturno V (sin contar lo que se había invertido en su desarrollo) costaba el equivalente a 995 millones dólares de 2024. Una vez ganada la carrera espacial la administración Nixon, decidió que no tenía sentido mantener un programa tan costoso. Llegaron los recortes.2. La era del shuttleSe decidió sustituir los Saturno V por una flota de cohetes reutilizables y menos potentes. Irían a la órbita terrestre baja, donde se construiría una estación espacial. Se los llamó shuttles (o transbordadores) porque se impuso el relato de que el acceso al espacio se convertiría en rutinario. Y tenían la ventaja de mantener contratos y puestos de trabajo en muchas de las empresas que habían participado en Apolo. Alrededor de mil empresas de más de 40 estados participaron en cada lanzamiento de los shuttles, que entraron en servicio en 1981.Explosión del shuttle Challenger 73 segundos después de despegar en 1986APPero resultaron ser demasiado peligrosos. La tragedia del Challenger en 1986, en la que murieron siete astronautas por la explosión del cohete durante el despegue, se interpretó como un fallo subsanable. La del Columbia en 2001, en la que murieron otros siete astronautas cuando la nave se desintegró al reentrar en la atmósfera, reveló que cualquier misión podía sufrir un fallo catastrófico.3. El bandazo de ConstellationCon la decisión de retirar los shuttles, la
NASA se reencontró con su viejo problema. ¿Y ahora qué? La administración Bush optó en 2005 por “el retorno a la Luna no más tarde de 2020” con la perspectiva de enviar una misión tripulada a Marte en la década de 2030. Lo llamó programa Constellation. Como el programa Apolo se había desmantelado tres décadas antes, habría que diseñar y construir nuevos cohetes con la potencia suficiente para llegar a la Luna, así como una nueva cápsula para los astronautas y un nuevo módulo de alunizaje.El proyecto duró solo cuatro años. La administración Obama descubrió en 2009 que el programa era inviable sin un aumento sustancial de presupuesto, canceló Constellation y redefinió una vez más las prioridades de la
NASA. En lugar de ir a la Luna, se enviaría una misión tripulada a un asteroide y más adelante, a mediados de la década de 2030, otra a la órbita de Marte. Se cambiaron los cohetes previstos en el programa Constellation por el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) que se utilizará en las primeras misiones del programa Artemis.El cohete SLS de la misión
Artemis 2, el 30 de marzo en su torre de lanzamiento en Florida BILL INGALLS / AFPEl SLS se diseñó a partir de elementos del shuttle, con lo que se renovaron contratos con empresas y puestos de trabajo, una constante en la historia de la
NASA. Como el SLS se convirtió en un instrumento para canalizar dinero federal hacia los estados, en Washington fue apodado como Sistema de Lanzamiento del Senado, pues los senadores lo apoyaban para ser reelegidos, según ha informado The Economist. Cada lanzamiento del SLS tiene un coste estimado de 4.100 millones de dólares.4. Trump quiere la LunaCon la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017, volvieron a cambiar los objetivos de la
NASA. Se canceló la misión tripulada a un asteroide y se recuperó el objetivo de volver a la Luna. El nuevo programa espacial recibió el nombre de Artemis, hermana gemela del dios Apolo en la mitología griega y un guiño a la época gloriosa de la
NASA. El plan inicial preveía que los astronautas regresarían a la superficie de la Luna en 2024, lo que sería un broche de oro a la presidencia de Trump si era reelegido para un segundo mandato.Pero Biden derrotó a Trump en las elecciones de 2020 y, aunque mantuvo el programa Artemis, el calendario se retrasó. El primer lanzamiento del cohete SLS, inicialmente previsto para 2016, no se hizo hasta 2022. También se retrasó el desarrollo de los módulos de alunizaje, que en este momento aún no están a punto, y el de los trajes que los astronautas deberán llevar en la Luna. La pandemia de la covid frenó el trabajo y no ayudó. Y no había la presión para avanzar deprisa como había ocurrido durante el programa Apolo. La emergencia de China como nueva potencia espacial ha reavivado ahora el sentido de urgencia. El programa chino prevé enviar una misión tripulada a la superficie lunar en 2029 o 2030. El nuevo director de la
NASA, Jared Isaacman, anunció el 24 de marzo cambios en el programa Artemis para conseguir el objetivo de que dos astronautas de EE.UU. alunicen en 2028, último año del mandato de Trump. Que el calendario se pueda cumplir dependerá del éxito de la misión
Artemis 2 que debe despegar mañana.Hay una diferencia clave respecto al programa Apolo. En la carrera espacial de EE.UU. con la URSS, enviar astronautas a la Luna se veía como un objetivo casi imposible y conseguirlo fue todo un éxito. En la nueva carrera con China, ya se sabe que es posible, por lo que no suscita el mismo entusiasmo y no conseguirlo será un fracaso. Periodista de La Vanguardia especializado en ciencia y salud desde 1990. Coordinador del canal de información científica Big Vang. Colaborador de LaSexta, TV3 y RAC1. Ha sido miembro del Comité Científico Asesor de Covid-19 de la Generalitat de Catalunya