INTERNACIONALGuerra en Oriente Pr�ximoEl conflicto b�lico, que incluye el disparo de misiles
Iran�es contra la ciudad, limita la celebraci�n. Ir�n intensific� sus ataques en la jornada de la Pascua jud�a que empez� el mi�rcoles por la nocheIssa Kassissieh, un cristiano palestino, sostiene una cruz y una rama de palma frente a las puertas de la
Iglesia del Santo Sepulcro.REUTERSSal Emergui Jerusal�nActualizado Mi�rcoles, 1 abril 2026 - 22:43La primera Semana Santa que el sacerdote polaco
Jakub Bogacki experimenta en Jerusal�n est� envuelta por la emoci�n del lugar, la fe de los rezos, la tensi�n de las alarmas ante misiles bal�sticos disparados por Ir�n y la triste resignaci�n por las restricciones debido a la guerra."Est�bamos celebrando la misa del Domingo de Ramos con espa�oles que trabajan aqu� en Jerusal�n cuando son� la sirena. Dado que la Capilla de las Hermanas est� a un nivel id�ntico al del refugio bajo tierra nos quedamos ah�", cuenta sobre una vivencia diferente a la esperada cuando hace dos meses lleg� a la Casa de Santiago gracias a una beca. "Mi sue�o era celebrar la Semana Santa aqu� con los peregrinos y los franciscanos", admite Bogacki a EL MUNDO antes de ir al
Monte de los Olivos movido, comparte, "por un impulso interior muy fuerte de estar este d�a en el lugar desde donde Jes�s baj� a Jerusal�n".El estallido de la guerra le sorprendi� en Jeric�. "Est�bamos en una salida arqueol�gica por la zona del
Mar Muerto. Con las sirenas, volvimos enseguida a Jerusal�n, aunque con algunas dificultades porque muchas carreteras estaban cerradas", recuerda el tambi�n estudiante de arqueolog�a en el Studium Biblicum Franciscanum."Hay que vivir siempre con esperanza y preparado porque como dijo nuestro Se�or no sabemos cu�ndo nos llega el d�a y la hora", a�ade d�as despu�s de que partes de misiles bal�sticos
Iran�es-interceptados- impactaran cerca de los Lugares Santos aumentando as� la preocupaci�n de su familia en
Polonia. "En Jerusal�n no hay miedo colectivo y la vida diaria no ha cambiado mucho aunque no hay turistas ni peregrinos", aclara con un espa�ol aprendido en sus tres a�os de estudios de Teolog�a B�blica en la Universidad San D�maso en
Madrid."Tuve la suerte de llegar tres semanas antes de la guerra y as� pude ir todos los d�as a la Bas�lica del Santo Sepulcro", explica.La escalada iniciada con la ofensiva estadounidense e
Israel� contra el r�gimen de Ir�n ha afectado la celebraci�n p�blica durante gran parte del Ramad�n, que empez� 10 d�as despu�s del inicio de la guerra, y ahora lo hace con la Semana Santa y, desde este mi�rcoles por la noche, la Pascua jud�a. En plenas celebraciones, Ir�n aument� ayer de forma considerable sus ataques contra
Israel, lo que llev� a los jud�os
Israel�es a realizar los preparativos y la cena de Pesaj entre sirenas y refugios. En una de las salvas de misiles (en su mayor�a interceptados) durante la jornada, de las m�s intensas desde el inicio de la guerra junto a los proyectiles de Hizbul�, resultaron heridas 14 personas en Bnei Brak, cerca de Tel Aviv.Los establecimientos de la Ciudad Vieja de Jerusal�n, cerrados.SAL EMERGUIJerusal�n vive una d�cada compleja y repleta de desaf�os desde que el coronavirus (2020-2022) y luego la guerra desatada tras el ataque del 7 de octubre del 2023 ahuyentaron a peregrinos y turistas. La Semana Santa del 2023 abri� una peque�a ventana de esperanza, que acab� cerr�ndose como ahora las tiendas palestinas en la Ciudad Vieja. Los candados, las persianas bajadas, el inusual silencio y la lluvia componen un paisaje descorazonador. El clima no agu� la fiesta porque desde hace tiempo no hay mucho que festejar en estas tierras.Se a�oran las procesiones como incluso la dificultad que hace a�os exist�a para abrirse camino en unas callejuelas llenas de personas que paseaban, rezaban, compraban, vend�an o vigilaban. "Son d�as dif�ciles. Esperamos que la guerra acabe y vengan d�as felices", nos comenta la palestina Manar acompa�ada por Ali, que recuerda que el conflicto b�lico impidi� realmente vivir la fiesta del final de Ramad�n en la Ciudad Vieja. "Tambi�n para los cristianos es dif�cil no poder celebrarlo como antes", a�ade.Bien lo sabe el p�rroco fray Rami Asakrieh destacando la centralidad del Santo Sepulcro en las celebraciones de Semana Santa. Las medidas tomadas durante la guerra llevan a que no se puedan realizar rezos en este santuario como tampoco en el Muro de las Lamentaciones y la Mezquita Al Aqsa, tal y como confirma este dirigente religioso ante una puerta, hoy cerrada, que conduce a la explanada del Santo Sepulcro.�En la Ciudad Vieja, es dif�cil tener refugios porque es un �rea muy peque�a, pero en nuestro convento en San Salvador hay uno�, indica. �Son a�os dif�ciles para Jerusal�n, coronavirus, guerras... Todo ha afectado. Las tiendas est�n cerradas, no hay turistas ni peregrinos...�, resume.El Santo Sepulcro centr� la atenci�n internacional a ra�z de la decisi�n policial de evitar la entrada del Patriarca Latino de Jerusal�n, el cardenal Pierbattista Pizzaballa y el custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo. Basada en las restricciones impuestas por la guerra en los centros religiosos, la medida en Domingo de Ramos provoc� muchas condenas.
Israel rectific� pactando con el jefe de la Iglesia cat�lica en Tierra Santa, seg�n comunic� el Patriarcado Latino, "el acceso para los representantes de las Iglesias con el fin de llevar a cabo las liturgias y ceremonias, y de preservar las antiguas tradiciones pascuales en la
Iglesia del Santo Sepulcro". "Naturalmente, y a la luz del actual estado de guerra, las restricciones vigentes sobre las reuniones p�blicas permanecen en vigor por el momento", a�adi� confirmando la retransmisi�n en directo para los fieles.En una semana en la que los cristianos conmemoran los �ltimos d�as de Jes�s en Jerusal�n, donde sit�an su crucifixi�n y resurrecci�n, los jud�os recuerdan la liberaci�n de su pueblo de la esclavitud de Egipto. Entre ellos, Ronny L. Musan, un jud�o ortodoxo de Jerusal�n que desde hace a�os est� en estrecho contacto y cooperaci�n con los cristianos. Con una sonrisa contagiosa, reivindica el rezo por la paz en la ciudad. �Creo que si los jud�os rezan por los cristianos y los cristianos por los jud�os y ambos por los musulmanes, habr� paz en Jerusal�n�, dice, convencido de que �el camino a la paz es abrir nuestros corazones a los otros; no hay otra soluci�n que el amor�."Desde Jerusal�n, deseo que al final el esp�ritu vencer� todos los problemas en el mundo porque todos somos hijos de Dios. Nos quiere a todos igual", concluye antes de perderse en los vericuetos de la Ciudad Vieja y silenciosa.