Donald Trump ha insistido esta noche, en un anticipado discurso a la nación en horario de máxima audiencia, en que Estados Unidos está “a punto de cumplir los objetivos centrales” de su guerra de Irán y “finalizará el trabajo muy rápidamente”, en un plazo de dos a tres semanas, en las que su ejército “golpeará con extrema dureza” al régimen
Iraní, que asegura que ya ha sido “derrotado” y “no representa una amenaza”.El presidente de Estados Unidos,
Donald Trump, se dirige a la nación desde el Cross Hall de la Casa Blanca. POOL / EFEEn su primera alocución dirigida al pueblo estadounidense desde que inició la llamada Operación Furia Épica, para la que las principales cadenas de televisión han interrumpido su programación, se esperaba algún anuncio importante, pero simplemente ha repetido los mensajes que lleva lanzando en los últimos días. Inmediatamente después, se ha registrado una caída en las bolsas norteamericanas y un nuevo aumento en el precio del barril de Brent.El presidente trata de justificar la guerra ante el pueblo argumentando que Irán estaba cerca de obtener la bomba nuclearDurante 19 minutos, desde la Casa Blanca, el mandatario ha celebrado las “victorias rápidas, decisivas y abrumadoras en el campo de batalla” y ha asegurado que “nunca en la historia de la guerra un enemigo ha sufrido pérdidas tan claras y devastadoras”. Ha tratado de justificar ante el pueblo la campaña de bombardeos junto a
Israel, asegurando que su primera opción era la diplomacia, pero Irán “se lanzó a obtener un arma nuclear como nunca antes se había visto”. Este argumento es falso, pues EE.UU., Rusia,
China, Reino Unido, Francia,
Israel, India, Pakistán y Corea del Norte tienen en su poder arsenal nuclear, mientras que Irán nunca ha producido la bomba atómica.Entre otras justificaciones, ha dicho que el “régimen fanático” de Irán ha gritado “muerte a América y a
Israel durante 47 años” y también “mató recientemente a 45.000 de sus propios ciudadanos que estaban protestando”, una cifra que ha aumentado respecto a los 32.000 de los que habló el 28 de febrero, cuando anunció el inicio de la operación. Sin embargo, pese a sus argumentos contra el régimen, Trump ha asegurado que su objetivo “nunca fue el cambio de régimen, pero el régimen ha caído”; otra contradicción, pues el primer día de la guerra animó a los ciudadanos del país a “tomar el control de sus instituciones”.En el último mes, el presidente ha dado una ambigua serie de declaraciones contradictorias sobre los objetivos, la duración y la necesidad de esta guerra. En su última actualización de la lista de metas, ha citado el desmantelamiento de la capacidad del régimen para “amenazar a EE.UU. o proyectar su poder” mediante recursos propios o milicias aliadas, así como la eliminación de su marina, su fuerza aérea, sus misiles y su base industrial de defensa. “Lo hemos logrado todo”, ha asegurado, añadiendo que “nunca se había visto nada igual” y prometiendo que “vamos a terminar el trabajo, estamos muy cerca”.Lee tambiénCon esta retórica triunfal, el mandatario ha sobreestimado los resultados de la operación: el régimen
Iraní sigue en pie, liderado por el hijo del difunto líder supremo Ali Jamenei, y los restos del gobierno están más determinados a luchar hasta el final; Irán mantiene su ambición de desarrollar un programa nuclear; sus milicias aliadas en la región, como Hizbullah, siguen atacando a
Israel, y su arsenal de misiles balísticos y drones no ha sido eliminado por completo, aunque sí degradado. Pese a todo, como Trump nunca dejó claro su objetivo, ahora puede declarar victoria sin que parezca contradictorio para algunos de sus fieles votantes.En realidad, más allá del triunfalismo, hay argumentos para defender que Washington ha quedado en una situación más vulnerable tras la ofensiva. La Operación Furia Épica ha durado más de un mes y ha dejado un Oriente Medio más inflamado e inestable; ha generado disrupciones sin precedentes en el suministro global de energía por el bloqueo del estrecho de Ormuz; ha disparado el precio del petróleo hasta máximos del 2022 y desplomado el S&P 500; ha supuesto una astronómica inversión de decenas de billones de dólares y mermado el arsenal norteamericano, y ha fracturado todavía más la alianza transatlántica entre Europa y Estados Unidos, cuyos supuestos aliados no fueron avisados con antelación y ahora son obligados a asumir en el estrecho de Ormuz la carga de un caos del que decidieron no participar.La misión, según ha dicho Trump, se alargará “dos o tres semanas” más, aunque inicialmente dijo que iba a durar “cuatro o cinco”, y está a punto de cumplirse la quinta. El mandatario, que prometió en campaña que no iba a entrar en nuevas guerras, ha justificado esta porque cree que será de corta duración. Pero no han faltado nuevas amenazas si no se alcanza un acuerdo con el “nuevo régimen
Iraní” con el que asegura que está negociando, y al que no ha puesto cara ni nombre. “Si durante este período no se llega a ningún acuerdo, tenemos la vista puesta en objetivos clave. Vamos a atacar cada una de sus plantas generadoras de electricidad con gran dureza y probablemente de forma simultánea”, ha afirmado, sugiriendo que podría cometer nuevos crímenes de guerra: “Haremos retroceder a Irán a la Edad de Piedra”.El mandatario amenaza con cometer crímenes de guerra si no hay acuerdo: “Haremos retroceder a Irán a la Edad de Piedra”Durante el fin de semana, llegaron nuevos refuerzos militares a la región, unos 2.500 marines en buques de guerra, y ya han comenzado a desplegarse otros 3.000 paracaidistas de élite de la 82ª División Aerotransportada. Una implicación mayor de las tropas estadounidenses, ya sea con la toma de la isla de Jarg –estratégica para la exportación de petróleo de Teherán– o la incursión en territorio
Iraní, comprometería a EE.UU. a un conflicto de larga duración y de consecuencias inciertas, que pondría en riesgo las vidas de miles de soldados.“Es muy importante mantener este conflicto en perspectiva”, ha dicho el presidente, tratando de calmar a unas bases indignadas porque rompió una de sus principales promesas de campaña. “La participación estadounidense en la Primera Guerra Mundial duró un año, siete meses y cinco días. La Segunda Guerra Mundial duró tres años, ocho meses y veinticinco días. La Guerra de Corea duró tres años, un mes y dos días. La Guerra de Vietnam duró diecinueve años, cinco meses y veintinueve días. Irak se prolongó ocho años, ocho meses y veintiocho días. Llevamos 32 días en esta operación militar, tan poderosa y tan brillante, contra uno de los países más poderosos, y ese país ha sido destrozado y esencialmente ya no representa una amenaza”.A pesar de las previsiones de numerosos analistas, el presidente no ha hablado en su discurso sobre su amenaza de abandonar la OTAN por lo que considera un apoyo militar insuficiente de los países aliados, especialmente en la misión para reabrir el estrecho de Ormuz. Su única referencia a este asunto ha sido cuando ha afirmado que EE.UU. es “completamente independiente” del petróleo de Oriente Medio, por lo que los aliados “que sí reciben petróleo a través de Ormuz deben hacerse cargo y tomarlo” por sí mismos: “Nosotros les ayudaremos, pero ellos deben tomar la iniciativa en proteger el petróleo del que dependen tan desesperadamente”.