Los planes de
Renfe de buscar un socio en el sector del transporte en autobús para constituir una sociedad semipública capaz de asegurarle el servicio como alternativa al tren cuando la red esté cortada ha abierto las costuras de la principal patronal del sector,
Confebus, en la que los líderes del transporte de pasajeros por carretera,
Avanza y
Alsa, conviven con miles de pequeñas y medianas empresas. Las primeras tienen todas las de ganar a la vista de unos requisitos que favorecen a las grandes empresas, mientras las pymes creen comprometida su supervivencia misma y piden a
Renfe que "frene" en un proyecto en el que las grandes no descartan participar.La quiebra entre grandes y pequeñas empresas que se ha producido en el seno de la principal patronal del sector del autobús se venía gestando desde que
Renfe anunció sus planes y vivió un momento clave en en la asamblea anual de la organización, a finales de marzo. Allí, su presidente,
Rafael Barbadillo, lanzó el mensaje 'bomba': "
Confebus es contraria y solicita que se desista de esta iniciativa", dijo sobre una asociación entre
Renfe y una gran empresa de autobús que beneficiará previsiblemente a una de sus asociadas, porque solo diez, a lo sumo 11, cumplen los requisitos fijados para ello.Con distinto grado de inconformidad, las dos principales compañías del sector y socias de
Confebus ambas,
Avanza y
Alsa, se han desmarcado de una petición que también ha provocado malestar e incomprensión en el
Ministerio de Transportes, no por la oposición, ya conocida, al proyecto entre las pymes del autobús, sino porque pueda ser recogida por ellas también desde el punto de vista gremial."Están yendo por libre", de forma "no consensuada", apuntaban fuentes del sector sobre unas palabras sobre las que
Confebus y Barbadillo insistieron varios días después, al volver a difundir en redes sociales fotos de la asamblea anual y un mensaje que subía incluso de escalón, pidiendo a
Renfe ya no que "desista", sino "frenar la empresa de buses", es decir, sus planes de buscar un socio que la inmensa mayoría de las compañías de autobuses ven como una amenaza para su mera existencia.Brecha interna y bronca sectorialLas diferencias ponen al descubierto el alma doble de
Confebus, que en su creación en 2014 incorporó a las asociaciones territoriales de autobús agrupadas hasta entonces en
Asintra y a la organización de las grandes empresas,
Fenebus. Juntas sumaron más de 2.000 empresas que fuentes del sector explican que hasta ahora convivían en buen equilibrio, por la presencia territorial que aportan las primeras y el peso 'político' y presupuestario que aportan las segundas. Sin embargo, la búsqueda por parte de
Renfe de un socio que previsiblemente se quedará con la gran mayoría de los contratos para suplir el tren ante obras de Adif y cortes previstos, así como de los contratos de emergencia, pone en cuestión la "supervivencia" de pymes también activas en servicios discrecionales como el transporte escolar y el turístico. También los ven peligrar porque anticipan que el futuro socio de
Renfe podrá hacer "gratis o casi gratis" al tener asegurados los ingresos en la nueva sociedad participada.Es en este contexto en el que ha trascendido la ruptura entre grandes y pequeñas en
Confebus, cuando quedan apenas unos días para que
Renfe publique los pliegos de condiciones para ser su socio. Va más allá del agrio enfrentamiento previo entre esa patronal y Direbus y Fenadisme -estas sí, formadas en su totalidad por pymes- en minoría en la sección de transporte de pasajeros del Comité Nacional del Transporte por Carretera del
Ministerio de Transportes, por no haberse pronunciado antes en contra de la creación de una empresa semipública."La mayoría es la mayoría", explicaba hace unos días Barbadillo a este periódico sobre las diferencias en una organización de la que, recordó, forman parte "dos mil empresas", entre las que "
Alsa y
Avanza son dos más". "Era la opinión mayoritaria de
Confebus" en contra de los planes de
Renfe. "Grandes [empresas] hay una docena, pero la mayoría del sector son pymes", añadió."No es nuestra visión", aclara el director general de
Avanza, Valentín Alonso, que puntualiza que la posición expresada por el presidente de
Confebus no estaba acordada y advierte del peligro de intentar "detonar" un proyecto cuando todavía no se conoce en su totalidad.
Avanza comparte con
Renfe el punto de vista de que la contratación de autobuses para sus planes alternativos de transporte es "ineficiente" y está dispuesto a "ver" qué tiene en mente en el proceso de apertura de interés que hay en estos momentos sobre la mesa. "Lo que hemos transmitido a
Renfe es que encantados de explorar eso que quieren montar", dice Alonso, que pide esperar a conocer los pliegos del proyecto. Si entonces se desvela que "lo que quiere es montar un Enatcar 2 y competir con el sector del autobús, estamos en contra", dice en referencia a la empresa pública, completamente dependiente del entonces Ministerio de Fomento que se creó para lo mismo en 1998 y que, entre la "ruina" económica y sospechas de "corrupción" -"las ruedas más caras las compraba Enatcar", recuerdan en el sector- el Gobierno terminó vendiendo a
Alsa un año después.
Alsa se alinea con las palabras del presidente
Confebus, cuando apostó por continuar con licitaciones o acuerdos marco por los que hasta ahora las empresas prestan servicios de autobús para
Renfe cuando lo requiere en lugar de crear una empresa pública, pero no comparte su petición de que debería abandonar unos planes que aquí también insisten en que no se conocen todavía en su totalidad. Sin conocerse aún los pliegos de la empresa mixta anunciada, resulta imposible pronunciarse sobre si
Alsa acudirá o no al concurso, apuntan desde esta compañía, que piden esperar a que se hagan públicas las condiciones para estudiarlas y decidir si se postula para convertirse en socia de
Renfe. Hasta entonces,
Alsa recuerda que es una empresa privada que tiene sus mejores clientes en la Administración pública, con quienes trabaja bajo distintas fórmulas jurídicas y tipos de contrato que en cada momento deciden las administraciones.Detalles después de Semana SantaEstá previsto que justo después de Semana Santa
Renfe facilite los pliegos definitivos de las condiciones que deberán cumplir las empresas que han mostrado interés por asociarse en la empresa participada (al 51% y 49% respectivamente) con la que se quiere asegurar que en los próximos años contará con entre los 200 y 300 autobuses que calcula que necesitará cada día para trasladar a sus pasajeros en tramos que no puedan cubrirse en tren. Principalmente, por la gran cantidad de obras que Adif tiene previsto realizar en los próximos años pero también para cubrir incidencias e imprevistos. Para ello y a falta de conocer todos los detalles, como el capital social que deberá aportar, busca un socio entre compañías de autobuses que dispongan de al menos una flota de 500 autobuses, hayan facturado 75 millones en los últimos tres años y con capacidad operativa en Barcelona, Madrid, Comunidad Valencia y, en Andalucía, al menos en las provincias de Sevilla, Málaga, Córdoba o Granada.Dos de las tres asociaciones del sector del autobús no han esperado para impugnar las condiciones ya conocidas, por lo contencioso- administrativo en España y ante la Comisión Europea por una posible quiebra de las leyes comunitarias que garantizan la libre competencia. Por su parte,
Confebus se reserva una eventual impugnación hasta conocer los pliegos, algo que le ha costado agrias discusiones con otras asociaciones del sector que lo han hecho y, de nuevo, una grieta entre sus dos almas, las asociaciones territoriales de pymes y las grandes empresas. Fuentes del sector dan por seguro que, a pesar de la oposición mayoritaria,
Renfe y el
Ministerio de Transportes llevarán a cabo sus planes de crear una empresa semipública que ya antes de empezar ha levantado a casi todo el sector y lo ha dividido entre las pocas empresas que podrán optar a la condición de socio y la mayoría restante. Mientras
Alsa y
Avanza apuestan por esperar a ver los pliegos, el grueso de
Confebus, con su presidente a la cabeza, cuestionan abiertamente los planes de
Renfe, aunque también están a la espera a conocerlos del todo después de Semana Santa porque cree que los actos de impugnación que ya han hecho otras asociaciones del sector "no tienen recorrido". No obstante, la dirección de
Confebus deja claras sus dudas sobre los detalles que ya se conocen del proyecto de
Renfe. Por ejemplo, qué pasará al cabo de los 10 años que, prorrogable otros cinco años más, durará su asociación con una empresa del sector, con la que comprará nueva flota. O qué ocurrirá su hay un problema en un territorio en los que no era obligatorio que tuviera presencia.