El gran error del presidente Trump ha sido pensar que la agresión a Irán es similar, en su planteamiento, desarrollo y efectos, a la de
Venezuela. Veamos primero, para entender que no es así, por qué y cómo decidió atacar a Irán, igual que lo hizo antes con
Venezuela. El porqué es, en principio, similar: controlar la producción de petróleo de ambos países, exportado en gran parte a
China y pagado por esta en yuanes, con la consiguiente erosión del dólar como moneda de referencia.Pero, en el caso de Irán, hay que añadir dos factores más de extrema importancia: 1) La voluntad norteamericana de reafirmar su posición de dominio en aquella zona, para que no se le abra allí un segundo frente, cuando llegue el momento de su inevitable enfrentamiento con
China en el Pacífico. 2) La inexorable determinación
Israelí de arrasar Irán, para aniquilar su influencia en la zona como presupuesto básico para la subsistencia del Estado de
Israel. AARON SCHWARTZ/EFEPese a la evidencia escandalosa de una disparidad enorme entre el caso de
Venezuela y el de Irán, el presidente Trump decidió aplicar a ambos países idéntica receta: 1) Descabezar el régimen, mediante el secuestro de Maduro, en
Venezuela, y la aniquilación in situ de la cúpula dirigente, en Irán. 2) Esperar, en ambos casos, la aparición de un quisling, es decir, de un traidor que se brinde a encabezar un gobierno títere, como lo hace
Delcy Rodríguez en
Venezuela. Y es ahí donde Trump cometió un error de consecuencias incalculables, pues, en Irán, no ha surgido este traidor, ni parece que vaya a surgir en breve plazo; razón por la que la guerra se enquistará, con dramáticas consecuencias económicas globales, que afectarán también a Estados Unidos.En 1973 los productores de petróleo árabes respondieron con un embargo energético al apoyo de Estados Unidos a
Israel en la guerra del Yom Kipur. El precio del petróleo se cuadruplicó. Hoy está pasando lo mismo, pues, desde que Trump y Netanyahu ordenaron atacar Irán, y Teherán respondió cerrando el estrecho de Ormuz, los precios del barril de petróleo se han disparado hasta provocar la mayor subida registrada en un solo día. El mundo está viviendo unas de las jornadas más volátiles del mercado petrolero de su historia, que han provocado pánico en los mercados y la improvisada y sorprendente respuesta de Trump, asegurando que la guerra está “prácticamente concluida”.Trump no entiende que hay gente que toma decisiones mucho más allá de su interés contableAnte esta situación gravísima, que causa asombro y temor por no haber sido prevista antes como inevitable, Trump da unas explicaciones absurdas. A un periodista del New York Post le dijo: “Tengo un plan para todo. Estarás muy contento”. Y a otro de la CBS, al insistirle sobre si la guerra acabará pronto, le respondió: “No lo sé, depende. La conclusión está en mi mente, en la de nadie más”. Ahí queda eso.¿Cómo se ha llegado a esta situación, que parece una tragedia bufa protagonizada por un payaso siniestro? Confluyen muchas causas, de entre las que destacan dos: Primera, la falta de discernimiento de Trump, incapaz por soberbia, ignorancia y obscena prepotencia, de tomar sus decisiones con prudencia y sin plegarse siempre a la presión
Israelí. Y, en segundo lugar, la infravaloración de la capacidad de resistencia de Irán, por creer que sus dirigentes son como los venezolanos, cuando no es así. Las sociedades de
Venezuela e Irán son muy distintas por tradición y cultura. La
Iraní tiene una identidad persa milenaria, una estructura conservadora y está marcada por su religión y valores.Cree el ladrón que todos son de su condición, y por eso Trump, que todo lo contabiliza en dinero, es incapaz de entender que hay gente que, por motivos laudables o por perversión del espíritu, es capaz de tomar decisiones que, acertadas o erróneas, van mucho más allá de su interés contable inmediato. Trump, en su vacuidad pretenciosa, no lo entiende, pero lo teme. Y, por ese temor instintivo y soterrado, no ve claro “poner botas” en Irán. Intuye que, una vez dado el paso, lo que sucedió en Afganistán sería, a su lado, un juego de niños. Es mucha Persia para Trump.