INTERNACIONALGran AngularEn la regi�n hay entre 20 y 24 millones de migrantes procedentes del sur de
Asia, un tercio de la poblaci�n totalUnos trabajadores descansan en
Dubai sentados en un muro con el perfil de la ciudad de fondo, durante un descanso.AfpLucas de la CalCorresponsal en
Asia Actualizado Domingo, 5 abril 2026 - 02:07En la madrugada del 28 de febrero, cuando los misiles de Ir�n comenzaron a caer sobre
Abu Dhabi en respuesta a los primeros ataques estadounidenses e
Israel�es, muchos trabajadores migrantes del sur de
Asia estaban completando sus turnos nocturnos o descansando en campamentos cercanos a infraestructuras cr�ticas.
Rajesh Kumar, electricista de 34 a�os procedente de la regi�n
India de
Uttar Pradesh, se encontraba en una estaci�n el�ctrica a las afueras de la capital de Emiratos �rabes Unidos cuando escuch� la primera explosi�n."Al principio pensamos que era un transformador. Luego vimos el cielo iluminado", cuenta. Rajesh y otros seis compa�eros -todos indios y banglades�es- se refugiaron detr�s de unos contenedores met�licos. Segundos despu�s, un misil interceptado, que iba dirigido a una base militar estadounidense, cay� a pocos metros. "Sent� el calor en la cara. Pens� que me hab�a quedado ciego", dice. "Cuando abr� los ojos, uno de mis amigos sangraba por la cabeza. Si hubi�ramos estado 10 metros m�s cerca, no lo contamos".A Rajesh le gustar�a regresar a
India. Pero su pasaporte est� en manos de su empleador, un reflejo de un sistema que limita la movilidad de los trabajadores migrantes y les impide abandonar el pa�s sin permiso. Adem�s, en su aldea de
Uttar Pradesh, su familia depende de los 400 d�lares mensuales que env�a. "Mi madre me llam� llorando cuando vio las noticias", dice. "Me dijo que volviera. Pero �volver para qu�? All� no hay trabajo. Aqu� hay guerra, pero al menos seguimos manteniendo un salario".Durante d�cadas, el Golfo P�rsico fue para millones de trabajadores asi�ticos una oportunidad laboral para enviar dinero a casa. Fueron ellos quienes hicieron posible el desarrollo acelerado de las las Petromonarqu�as �rabes: carreteras, rascacielos, refiner�as, puertos, aeropuertos. Muchos trabajan en empleos esenciales que mantienen las ciudades en funcionamiento, construyendo edificios, limpiando oficinas, repartiendo comida y vigilando aeropuertos. Un modelo econ�mico que se ha sostenido por mano de obra barata y, en muchos casos, explotada. Ahora, la guerra no solo ha puesto en suspenso el pulso energ�tico global, sino tambi�n las vidas de estos migrantes.En la regi�n hay entre 20 y 24 millones de trabajadores procedentes del sur de
Asia (seg�n estimaciones de la Organizaci�n Internacional del Trabajo), un tercio de la poblaci�n total. En los seis pa�ses que forman la organizaci�n Consejo de Cooperaci�n del Golfo -Arabia Saud�, Emiratos �rabes Unidos, Qatar, Kuwait, Om�n y Bahrein- los extranjeros son mayor�a: 35 millones sobre una poblaci�n total de 62 millones. La columna vertebral de esa masa laboral procede sobre todo de
India (nueve millones), Pakist�n (cinco millones) y
Bangladesh (cinco millones), seguidos de Nepal y Sri Lanka.En los Emiratos, de ocho fallecidos por ataques
Iran�es, cinco son trabajadores del sur de
Asia. En Om�n, los tres muertos reportados son indios. En Arabia Saud�, las �nicas v�ctimas mortales registradas hasta ahora han sido un ciudadano indio y otro banglades�. Muchos analistas asi�ticos tienen claro que no se trata de da�os colaterales: son quienes estaban m�s expuestos al encontrarse trabajando en infraestructuras energ�ticas y log�sticas (refiner�as, dep�sitos de petr�leo o terminales portuarias) que se han convertido en objetivos estrat�gicos."Un dron impact� en una unidad de almacenamiento justo delante de nosotros. No pudimos dormir durante d�as. Pens� que ser�amos los siguientes", contaba esta semana un paquistan� llamado Hamza en una entrevista con Al Jazeera. Para �l, como para el resto, marcharse no es una opci�n. La mayor�a de estos migrantes arrastra grandes deudas tras llegar a la regi�n pagando a intermediarios o agencias de empleo, algunas de las cuales operan como redes de tr�fico de personas. Adem�s, sus salarios sostienen a familias enteras en pa�ses donde las oportunidades escasean. "Es peligroso seguir aqu�, pero si dejamos de trabajar, en casa no comen", resum�a Hamza.Dibas, migrante nepal� de 29 a�os, trabajaba en el turno de noche como guardia de seguridad en el Aeropuerto Internacional Zayed de
Abu Dhabi. Muri� por el impacto de un misil
Iran� interceptado. "Vi la noticia de que hab�an muerto tres personas: un nepal�, un paquistan� y un banglades�. En los medios de comunicaci�n se mostr� una foto de la v�ctima de Nepal, pero no era mi hijo. Poco tiempo despu�s, las autoridades confirmaron que en realidad s� era �l", cuenta en una entrevista con la cadena australiana ABC Cham Bahadur Shrestha, el padre de Dibas.El joven nepal� proced�a de una aldea en las escarpadas colinas de la provincia de Gandaki, en el centro de un pa�s donde, por las limitadas oportunidades laborales y los salarios bajos, trabajar en el extranjero se ha convertido en una salida para millones de familias. Las remesas representan m�s de una cuarta parte de la econom�a de Nepal. Miles de j�venes como Dibas abandonan sus pueblos para trabajar en obras de construcci�n en Qatar, conducir taxis en
Dubai o vigilar oficinas en
Abu Dhabi.Abusos laboralesDesde Human Rights Watch recuerdan estos d�as la especial vulnerabilidad de estos trabajadores debido al sistema kafala de Oriente Pr�ximo -un sistema de patrocinio que otorga a los empleadores un control casi absoluto sobre la situaci�n migratoria y laboral de los trabajadores migrantes-, que adem�s facilita el abuso y la explotaci�n. "Restringe la movilidad laboral, permite a los empleadores confiscar sistem�ticamente los pasaportes y castiga a quienes abandonan a sus jefes, incluso para escapar de abusos, con el riesgo de deportaci�n y detenci�n", se�ala el grupo en un comunicado reciente.En los �ltimos a�os, este esquema ha estado en el centro de denuncias internacionales por graves violaciones laborales y derechos humanos. Durante la construcci�n de los estadios del Mundial de F�tbol de Qatar 2022, organizaciones como Amnist�a Internacional documentaron condiciones extremas: jornadas de hasta 14 horas bajo el sol, pagos retrasados, alojamientos insalubres y, en varios casos, muertes por agotamiento o golpes de calor que fueron invisibles para las autoridades locales. Las investigaciones tambi�n subrayaron c�mo la retenci�n de pasaportes y la precariedad de los contratos imped�an a los trabajadores reclamar sus derechos.Aunque Qatar introdujo reformas en 2020 para limitar la confiscaci�n de pasaportes y permitir la renuncia del trabajador sin permiso del empleador, activistas internacionales alertan de que en la pr�ctica los abusos persisten, sobre todo entre los migrantes con menos formaci�n o en sectores como la construcci�n, la limpieza y la log�stica.Crisis energ�ticaMientras estos trabajadores quedan ahora atrapados en el epicentro del conflicto, sus pa�ses de origen sufren adem�s otra consecuencia directa de la guerra: la crisis energ�tica derivada del bloqueo del Estrecho de Ormuz. En Pakist�n, por ejemplo, los apagones se han intensificado y el coste de la electricidad ahoga a las familias.
Bangladesh ha tenido que racionar combustible, mientras Sri Lanka, a�n recuper�ndose de su colapso econ�mico y de la destrucci�n que dej� a su pas� un devastador cicl�n a finales del a�o pasado, vuelve a ver colas en las gasolineras. Incluso en
India, el pa�s m�s poblado del mundo, hay escasez de bombonas de gas.Los trabajadores de estos pa�ses que residen en el Golfo, que conforman la columna vertebral de las ciudades y la industria, representan un flujo constante de remesas que sostienen econom�as enteras en las citadas naciones del sur de
Asia. Seg�n estimaciones del Banco Mundial: 103.000 millones de d�lares anuales desde el Golfo hacia los cinco pa�ses asi�ticos con m�s trabajadores en la regi�n. Este es otro hilo del que pende todo el sistema. S�lo
India recibe unos 50.000 millones; Pakist�n, m�s de 38.000 millones, cerca del 10% de su PIB. Varios economistas alertan de que, si la guerra provoca una recesi�n en el Golfo o despidos masivos, el impacto ser� inmediato y devastador en estos pa�ses asi�ticos.Otra pata del conflicto es que tambi�n est� poniendo en riesgo la imagen de las naciones del Golfo como oasis favorables a los negocios internacionales. Un modelo que adem�s se sustent� en una delicada estrategia diplom�tica: mantener relaciones econ�micas con Ir�n mientras se fortalec�an las alianzas militares y pol�ticas con Occidente, que miraba hacia otro lado en cuestiones de derechos humanos. Los ataques
Iran�es a infraestructuras energ�ticas y el bloqueo de Ormuz han expuesto los l�mites de ese equilibrio y plantean dudas sobre si la regi�n podr� seguir proyect�ndose como un centro global de estabilidad y prosperidad.Expertos en migraci�n en
Asia llevan a�os advirtiendo de toda esta vulnerabilidad estructural. La dependencia de mano de obra extranjera en el Golfo y la dependencia de remesas en el sur de
Asia son dos caras de la misma moneda. En tiempos de bonanza, el equilibrio se mantiene. En tiempos de guerra, se resquebraja.