Las montañas del sur de Líbano arrastran demasiadas guerras. Este pequeño territorio fértil -2.000 kilómetros cuadrados- es uno de los vecindarios más conflictivos de Oriente Medio, una región que ahora mismo se encuentra en estado de deflagración con Irán y todos sus aliados cruzando misiles con
Israel y Estados Unidos.Las aguas del golfo Pérsico quedan muy lejos del río Litani, la frontera natural a la que pretenden llegar las tropas
Israelíes dentro de territorio libanés para establecer una zona tampón. El 3 de marzo, tan sólo unas noches después del inicio de la ofensiva conjunta de Tel Aviv y Washington sobre el régimen de los ayatolás, la milicia más próxima ideológicamente a Teherán, Hizbulah, se sumó a la contienda con una oleada de proyectiles contra el norte de
Israel.El número de muertos asciende a 1.345 y 4.000 los heridosEn su declaración, el secretario general del Partido de Dios,
Naim Qassem, aseguró que el movimiento respondía al asesinato del líder supremo
Iraní, Ali Jamenei y a los bombardeos sobre las principales ciudades persas. El contraataque
Israelí no se hizo esperar: los suburbios de Beirut, el sur y el este del país (zonas de mayoría chií) están siendo atacadas a diario desde entonces.El número de víctimas mortales es casi tan alto como el de Irán,
UN país de 92 millones de personas, gigante en comparación con los cinco millones de libaneses. Más de 2.000 personas han fallecido en suelo
Iraní desde el inicio del conflicto hace más de
UN mes, mientras en Líbano los muertos ascienden a 1.345 y 4.000 heridos, según el último balance del ministerio de Salud libanés.Lee tambiénEn
UN tiempo récord, el 20% de la población -1,1 millones, según datos de Naciones Unidas- del país levantino ha sido desplazada de sus hogares. Las Fuerzas de Defensa de
Israel (FDI) han ordenado evacuar toda la región meridional, así como las barriadas chiís de Beirut, el bastión de mando de la milicia Hizbulah.Las calles de la capital se han inundado de tiendas de campañas, ya que los refugios de Beirut y de las principales ciudades del norte han llegado al máximo de su capacidad. El coordinador de ayuda de emergencia de la ONU,
Tom Fletcher, alertó de la posibilidad de
UN desastre humanitario en Líbano y denunció la estrategia
Israelí de “desplazamiento coercitivo” en el sur del país. “Los civiles, estén donde estén, en
Israel y en Líbano, deben ser protegidos”, insistió.
Tom Fletcher, coordinador de la ONU:“Los civiles, estén donde estén, en
Israel y en Líbano, deben ser protegidos”Por su parte, el ministro de Defensa
Israelí,
Israel Katz, reafirmó que el desarme de Hizbulah sigue siendo el principal objetivo de
Israel en Líbano, y que se llevará a cabo “por medios militares y políticos”, al margen de la cuestión
Iraní. Después de una reunión con mandos militares, subrayó que la estrategia
Israelí no ha cambiado y que se mantendrá la presión sobre la milicia chií.Según Katz, el Ejército
Israelí se encuentra en la fase final de su ofensiva terrestre, avanzando hasta una línea desde la cual Hizbulah puede todavía lanzar misiles antitanque contra comunidades del norte de
Israel. Katz anunció que las aldeas próximas a la frontera serán demolidas siguiendo el modelo aplicado en Rafah y Jan Yunis, en la Franja de Gaza.
UN proceso de demolición que empezó ya el jueves.El titular de Defensa aseguró además que
Israel mantendrá el “control de seguridad” en el sur del país hasta el río Litani y que no permitirá el regreso de los más de
UN millón de desplazados libaneses hacia sus hogares mientras no se garantice la seguridad de las localidades
Israelíes fronterizas.Lee tambiénKatz añadió que las fuerzas
Israelíes continuarán atacando a líderes y miembros de Hizbulah en todo el territorio libanés, y reiteró que el Ejército actuará “con contundencia” frente al lanzamiento de cohetes hacia
Israel. “Prometimos seguridad para las comunidades del norte, y eso es exactamente lo que haremos”, concluyó.Los combates se concentran ahora en las ciudades de Jiam, Kfarkela y Bint Jbeil. Todos estos enclaves quedaron ya arrasados durante la última contienda, en 2024. Entre las ruinas no quedan civiles, pero sí milicianos y una extensa red de túneles utilizada por la organización chií para almacenar armamento y lanzar cohetes al otro lado de la frontera.Se estimaba que la capacidad militar de Hizbulah había quedado mermada después de una sucesión de golpes: la muerte de su líder histórico Hasán Nasralah en septiembre de hace dos años, así como los continuos bombardeos
Israelíes sobre la infraestructura del partido, que continuaron incluso después de la firma del alto el fuego en noviembre de 2024.El Ejército libanés y el contingente de cascos azules en la región, fuera de juegoEn otro revés de la geopolítica, el corredor de suministro de armas desde Irán, quedó cortado tras la caída del régimen de Bashar el Asad en Siria pocos días después de la implementación de la tregua. Sin embargo, Hizbulah aplica ahora una estrategia de guerrilla para detener el avance de los soldados
Israelíes, que suman ya once muertos y decenas de heridos.En mitad de este cruce intenso de fuego, que amenaza con redibujar las fronteras de Líbano, aparecen dos actores completamente fuera de juego. Por una parte, el Ejército libanés, el cuerpo militar oficial del Estado, que se ha retirado de puntos claves del sur. Mientras, desde el gobierno, el primer ministro Nawaf Salam ha prohibido la actividad armada de Hizbulah, una decisión que no puede aplicar sobre el terreno dadas las limitadas capacidades de sus fuerzas regulares.Al sur del Litani también se encuentra el contingente de cascos azules de la ONU, una misión de paz neutral que, desde el año dos mil, tiene la imposible tarea de mantener a raya las hostilidades entre ambos enemigos. Sus tanques blancos y posiciones en la frontera son objetivo ahora de ataques, y tres soldados de nacionalidad indonesia fallecieron en una explosión, cuya autoría aún no ha sido confirmada.Tel Aviv augura
UN conflicto en Líbano más largo que la guerra en Irán. Sin embargo, las FDI llegan a la trinchera en
UN momento de agotamiento tras dos años de guerra en Gaza y con varios frentes abiertos en la región y en Cisjordania. En las últimas semanas el Ejército hebreo ha aumentado el umbral de reservistas movilizables hasta 400.000 en caso de que la ofensiva lo demande. La gran cuestión ahora es hasta dónde llegará
Israel en territorio libanés y cuánto tiempo decidirá quedarse. El país árabe acumula
UN historial de crisis económicas, tensiones internas y guerras que podrían acabar con la ilusión de los años 70 -previos a la guerra civil- en los que Líbano convenció al mundo de que era la Suiza de Oriente Medio.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo