Objetivo: salvar al
Partido Popular y a sus dirigentes de una causa penal. La consigna era clara. Había que evitar a toda costa que
Luis Bárcenas, el extesorero de Génova 13, entregara información que comprometiera al partido y, sobre todo, a su entonces presidente y líder del ejecutivo,
Mariano Rajoy.Para que el hombre que se encargó de las finanzas de la formación, quien guardó bajo secreto la caja A y la B, en quien se depositó toda la confianza para manejar el dinero que entraba por la puerta de atrás, se convirtiera en su peor enemigo, solo hizo falta un mes.En enero del 2013, Suiza envió al juez que investigaba el caso Gürtel,
Pablo Ruz, una comisión rogatoria en la que se desvelaba que el exguardián del dinero del PP había acumulado 22 millones de euros en cuentas de varias entidades bancarias helvéticas a espaldas del fisco español.Bárcenas se había enriquecido con el dinero que entraba en el partido de manera irregular, pero sin embargo el PP le dejó caer para aparentar que la formación y sus dirigentes eran ajenos a todo aquel embrollo. Es decir, el PP, con
María Dolores de Cospedal como secretaria general, pretendió que Bárcenas asumiera toda la responsabilidad.El juicio por la operación KitchenEmpieza el lunes con 10 acusados, entre ellos, el exministro del InteriorNo contaron con que el tesorero apuntó durante años cada donación que empresarios hacían al partido, que luego no se declaraban al Tribunal de Cuentas, y cada sobresueldo pagado a los dirigentes. No se necesitó más que unas pocas semanas para que esos apuntes salieran a la luz. Un aviso a navegantes.Todo estos datos son clave para entender por qué, después de que el PP despidiera a Bárcenas y este se llevara toda la documentación que acumulaba en su despacho de la sede nacional en marzo del 2013, toda la maquinaria se pusiera en funcionamiento. Había que evitar por todos los medios que entregara la información que tenía a Ruz.Si fue el ministro del Interior
Jorge Fernández Díaz quien lo propuso o fue idea del grupo policial liderado por
José Manuel Villarejo no está claro. Eso sí, el juez que destapó toda la maniobra parapolicial ha encontrado suficientes indicios contra el exministro; su secretario de Estado,
Francisco Martínez; el exdirector adjunto operativo de la Policía Eugenio Pino; varios comisarios como Villarejo, Enrique García Castaño –exento por enfermedad–, Marcelino Martín Blas, José Luis Olivera, y otros mandos policiales como Bonifacio Díez Sevillano y José Ángel Fuentes Gago, además de Andrés Gómez Gordo y el exchófer de Bárcenas Sergio Ríos. Todos ellos se sientan en el banquillo de la Audiencia Nacional a partir de mañana lunes.La operación parapolicialEmpezó en el primer trimestre del 2013 y acabó en mayo del 2015¿En qué consistió la llamada operación Kitchen según la investigación judicial? Lo primero que se hizo fue captar al chófer de la familia. Había empezado a trabajar en enero para Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias. Gómez Gordo, que había formado parte del equipo de Cospedal cuando era presidenta de Castilla-La Mancha fue el encargado. Debía dar todos los detalles sobre sus movimientos, sus contactos con su abogado, periodistas y, sobre todo, averiguar dónde escondía toda la documentación. A cambio, 2.000 euros mensuales, que empezó a cobrar en julio del 2013. Dejó de hacerlo en septiembre del 2015. Después de sus servicios, accedió a la Policía. Sus contactos serían García Castaño, alias el Gordo, y Villarejo.Apunte de la agenda de Villarejo referido al exnúmero dos de InteriorLa VanguardiaSegundo paso de la operación: vigilancias policiales. Utilizaron a todo el servicio dependiente de la UCAO, la unidad policial de las escuchas: en total, 52 agentes, ocho inspectores y ocho oficiales. En fondos reservados se emplearon 57.943 euros, sin contar con el uso de agentes y material policial.Justo antes de empezar las vigilancias, Ruz envió a Bárcenas a prisión, por lo que se limitaron a su esposa. Estuvieron activas desde julio del 2013 hasta febrero del 2014. En esas fechas ocurrió otro suceso que el juez no ha podido relacionar directamente con la operación: un hombre, Enrique Olivares, asaltó en octubre la casa de Bárcenas, con un revólver y disfrazado de cura, ató a su mujer y a su hijo y les pidió documentación. El chófer fue quien los salvó.Los pasos que urdió la tramaSe captó al chófer de Bárcenas, se vigiló a a su mujer y se espió al extesorero en prisiónDescubrieron, gracias al chófer, alias el Cocinero –porque debía entrar hasta la cocina de Bárcenas, de ahí el nombre de Kitchen–, que Iglesias tenía un local de pintura en la calle Díaz Porlier de Madrid. Sospecharon que ahí podía estar el material, y García Castaño entró, pero no se sabe todavía si obtuvo lo que buscaba. En octubre de ese 2013, el chófer robó dos teléfonos de Bárcenas y un pendrive. Después quedó con el Gordo en un Vips. Dos policías se encargaron allí mismo de copiar los correos electrónicos, datos y contactos, incluido el de Rajoy. Según la Fiscalía Anticorrupción, esa documentación fue entregada a Fernández Díaz.Nota incautada en la cárcel al preso con el que contactó BárcenasLa VanguardiaTercer paso de la operación: espiar a Bárcenas en la cárcel. Con un contacto en Soto del Real averiguaron que el extesorero encargó a un recluso informático que durante un permiso accediera a su nube para borrar un supuesto audio que había guardado de Rajoy, Javier Arenas y él mismo hablando de la financiación ilegal del partido. El operativo logró interceptarle a su salida y evitarlo. No obstante, hoy por hoy se desconoce si tal grabación existe y si la tiene alguien.Lo que sí se sabe es que García Castaño y Villarejo guardaban parte de la documentación y la utilizaron para lograr impunidad. Villarejo, además, intentó hacer negocio con ella. Presentó un proyecto a varios abogados defensores del caso Gürtel para lograr la nulidad total de la causa a cambio de 15 millones de euros.La operación se cerró en mayo del 2015. Tocaba legalizarla para evitar sospechas. Se introdujo en un fichero policial un parte informativo del operativo, justificándolo en la busca del dinero de Bárcenas en el extranjero. De esta manera se engañaría a la UDEF si detectaba movimientos sospechosos. En esa fecha, el nombre de Villarejo empezaba a salir en los medios. Se publicó que acumulaba 46 sociedades con 20 millones de euros. Acto seguido, se filtraron a la prensa los llamados papeles de Rosalía, información que después apareció en casa de Villarejo cuando dos años después, en noviembre del 2017, fue arrestado.La operación Kitchen quedó al descubierto justo cuando la Audiencia Nacional reconocía en la sentencia del caso Gürtel que existió una caja B en el seno del PP. Aquello acabaría con la presidencia de Rajoy.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusosJoaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo