La cuarta jornada de la misión
Artemis 2 transcurre con una sensación de control y expectativa creciente mientras la nave
Orión se aproxima al entorno lunar. Aún bajo influencia gravitatoria terrestre durante este domingo, la cápsula se prepara para cruzar en la madrugada del lunes un umbral invisible pero decisivo, la esfera de influencia de la
Luna, donde la dinámica del vuelo pasará a estar dominada por el satélite.Desde el
Centro Espacial Johnson, la
NASA insiste en que todo evoluciona según lo previsto. El rendimiento del cohete
SLS, clave en esta fase inicial, ha superado las expectativas. Las maniobras de encendido previstas hasta ahora han sido canceladas. “La precisión de inserción fue del 99,92%. Ha sido un pleno”, resumió
John Honeycutt, responsable del programa
SLS, en la última conferencia de prensa diaria.El astronauta de la
NASA y comandante de
Artemis 2,
Reid Wiseman, mira por una de las ventanas de la cabina principal de la nave espacial Orion, observando la
Tierra, mientras la tripulación viaja hacia la
Luna.NASAEnsayo en tiempo real en el espacio profundoEl día a día a bordo refleja ese equilibrio entre rutina y ensayo. La tripulación ha continuado con pruebas médicas, verificación de sistemas y ensayos operativos. Entre ellos, destacan simulaciones de emergencia como la reanimación cardiopulmonar en microgravedad o la comprobación de sistemas de comunicación autónomos capaces de reconectar la nave con la
Tierra en caso de pérdida de orientación. También se han realizado pruebas de pilotaje manual para evaluar el comportamiento de la nave fuera de la órbita terrestre.En paralelo, un problema menor en la ventilación del sistema de residuos líquidos, probablemente causado por la formación de hielo, ha obligado a modificar la orientación de la nave para exponer el sistema al Sol. Se ha logrado una evacuación parcial del contenido, mientras la tripulación utiliza sistemas alternativos.Cronología del sobrevuelo lunarLa mirada está puesta en la noche del 6 de abril, cuando
Orión iniciará su sobrevuelo lunar. En horario peninsular español, la fase científica comenzará a las 20:45, cuando las ventanas principales de la cápsula apunten directamente hacia la superficie.Durante aproximadamente seis horas, la tripulación observará la
Luna desde una distancia mínima de unos 6.540 kilómetros —muy superior a los apenas 110 kilómetros de las misiones
Apollo—. Esa distancia permitirá ver el disco lunar completo, incluidos los polos, razón por la cual la
NASA asegura que los tripulantes de
Artemis 2 “podrán ver partes del otro lado que nunca antes habían sido vistas por ojos humanos”.El punto de máximo alejamiento de la
Tierra llegará a las 01:05 de la madrugada del martes (19:05 EDT), cuando la nave alcance unos 407.000 kilómetros de distancia, superando el récord de
Apollo 13.Habrá también un momento de silencio. A las 23:47,
Orión quedará oculta tras la
Luna durante unos 40 minutos, provocando un apagón de comunicaciones con la red de espacio profundo. Un fenómeno previsto, heredado de la era
Apollo, que recuerda la fragilidad de la conexión en el espacio profundo.Ciencia con mirada humanaMás allá de la ingeniería,
Artemis 2 introduce un enfoque que combina tecnología y percepción directa. Kelsey Young, responsable de la Dirección de Misiones Científicas de la
NASA, ha insistido durante la última conferencia con los medios en que el valor diferencial de la misión reside en la capacidad humana para interpretar lo que ve. “Los seres humanos pueden detectar matices de color y textura que tienen significado científico inmediato.”Durante el sobrevuelo, la tripulación aplicará el entrenamiento geológico recibido en
Tierra. Deberán describir cráteres de impacto, flujos de lava solidificada, fracturas y relieves, pero también algo más difícil de capturar con instrumentos: variaciones sutiles de color y brillo que permiten inferir la composición del terreno y su evolución.La astronauta de la
NASA y especialista de la misión
Artemis 2, Christina Koch, mira por una de las ventanas de la cabina principal de la nave espacial
Orión.NASATras el sobrevuelo, los astronautas participarán en sesiones específicas con el equipo científico en
Tierra para reconstruir colectivamente lo observado, como haría cualquier equipo de geólogos tras una campaña de campo.El sobrevuelo culminará con un eclipse solar observado desde la nave. Durante cerca de una hora, la
Luna ocultará el Sol, permitiendo analizar la corona solar desde una perspectiva única y buscar destellos de impactos de micrometeoritos en la superficie lunar, un fenómeno difícil de observar desde la
Tierra pero relevante para entender los riesgos en futuras misiones.Vivir lejos de la TierraMientras se acerca ese momento, la vida a bordo ofrece una imagen más íntima del viaje. La tripulación describe una rutina marcada por la adaptación a alimentos rehidratados, agua flotando en esferas y un cielo donde las estrellas solo aparecen cuando la luz deja de dominar el entorno.El comandante
Reid Wiseman describía así la visión de la
Luna: “No soy dado a exagerar, pero es lo único que se me ocurre. Veo Tycho, las montañas al norte, Copérnico, Reiner Gamma… es como todo lo que habíamos entrenado, pero en tres dimensiones. Es absolutamente increíble.”Más allá de la experiencia visual, Glover introdujo una reflexión más amplia. “Puede parecer que lo que hacemos es especial porque estamos lejos de la
Tierra, ustedes están en otra nave espacial llamada
Tierra, creada para darnos un lugar donde vivir en el universo, en el cosmos. Es un oasis en medio de la nada. Esto es una oportunidad para recordar quiénes somos y que estamos en esto juntos.”