La primavera arranca con un calendario que vuelve a cruzar política y tribunales, una combinación que amenaza con alterar la hoja de ruta de
Moncloa . Este martes comienza el juicio por el caso de las mascarillas contra el exministro
José Luis Ábalos y su exasesor
Koldo García , abriendo un frente incómodo para el Gobierno en un momento en el que lo último que quiere son fisuras, puesto que el objetivo es la reagrupación. Apenas diez días después de que arranque el juicio,
Pedro Sánchez tratará de exhibir liderazgo internacional en
Barcelona junto a dirigentes progresistas de distintos países, con la vista puesta en reforzar su perfil anti-Trump y movilizar a la izquierda. Pero la coincidencia de ambos planos —proyección exterior y desgaste interno— anticipa una tensión que puede trastornar los planes de
Moncloa. El proceso judicial se prolongará hasta finales de mes, a las puertas de la campaña andaluza, donde el
PSOE de
María Jesús Montero aspira a ensanchar su espacio con un llamamiento de filas masivo . Pero la experiencia reciente invita al escepticismo: ya ocurrió con los primeros compases del caso Koldo, cuando la agenda política quedó subordinada al goteo de revelaciones . Si el juicio aporta nuevos elementos comprometedores, la estrategia de Sánchez para ensanchar el socialismo puede resquebrajarse, reactivando viejas fracturas en un partido que, una vez más, se enfrenta al riesgo de mirarse hacia dentro justo cuando pretendía proyectarse hacia fuera. El juicio arrancará con las declaraciones del hijo y de la expareja del exministro, así como del hermano de Koldo, Joseba García, tres testimonios con potencial suficiente para incomodar tanto al Gobierno como al partido . Frente a ello, la respuesta oficial se mantiene en el guion habitual: "no hay nada que esconder" y "quien la haya hecho, que la pague". Una fórmula defensiva que, más que despejar dudas, evidencia la necesidad de contener el desgaste. Por ahora, la única vía para contrarrestar este juicio es el caso Kitchen, en el que comparecerá como testigo el expresidente
Mariano Rajoy y están acusados antiguos altos cargos de su Gobierno y del
Partido Popular. En cualquier caso, esta estrategia los sitúa en el terreno del 'y tú más', sin capacidad para marcar la agenda política. Desde la Ejecutiva socialista niegan cualquier "nerviosismo" al respecto, aunque son perfectamente conscientes de que el calendario no juega a su favor. El proceso judicial irrumpe en un momento de especial relevancia para el
PSOE, en plena preparación de una cita que pretenden convertir en escaparate nacional e internacional . El acto previsto en
Barcelona los días 17 y 18 de abril se concibe como un punto de inflexión, una oportunidad para proyectar liderazgo y reivindicar el papel de Sánchez como referente de la izquierda . Sin embargo, la coincidencia con el juicio introduce un factor de riesgo difícil de neutralizar. Lejos de reforzar ese relato, Sánchez se expone a no lograr contener la sombra de la corrupción . Si el llamado 'caso mascarillas' vuelve a cobrar impulso mediático y judicial, el Ejecutivo podría enfrentarse a un nuevo ciclo de presión que reabra viejas grietas. En ese escenario, no solo la oposición encontrará munición, sino que también sus aliados internacionales podrán observar de primera mano cómo este proceso judicial erosiona la credibilidad de Sánchez en un momento en el que busca proyectar liderazgo dentro y fuera de sus fronteras. Zapatero y el caso Plus Ultra Pero además del juicio del caso mascarillas, se prevé que en el mes de abril tengan lugar algunos hitos judiciales más imprevisibles que podrían suponer nuevos golpes para los socialistas. Es el caso de la causa Plus Ultra, cuyo secreto de sumario podría levantarse el próximo mes . Por el momento, el secreto está prorrogado hasta el 28 de abril. Esta investigación judicial ha puesto el foco mediático sobre el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero , quien en los últimos años ha sido un importante activo electoral para el
PSOE , tras la detención de su íntimo amigo Julio Martínez Martínez. El nexo de Zapatero con este empresario al que la Policía Nacional detuvo a finales del año pasado es también económico. Una de las empresas de Martínez Martínez, Análisis Relevante, pagó a Zapatero 450.000 euros por servicios de consultoría y otros 198.000 euros a la empresa de las hijas del expresidente, Whathefav SL. Zapatero será, precisamente, uno de los ponentes estrella del acto previsto en
Barcelona a mediados de abril, lo que le permite esquivar las revelaciones que arroje la causa, aunque las mismas sí podrían empañar su papel en la campaña de
María Jesús Montero para las elecciones en
Andalucía. Montero y el caso SEPI El
PSOE ya recuperó al expresidente para la campaña de Castilla y León y pretende hacer lo propio en la de
Andalucía. Fuentes del entorno de
María Jesús Montero confirman que Zapatero tendrá una importante presencia en la contienda andaluza, junto con Sánchez o el presidente de la Generalitat, Salvador Illa . La intención de la exvicepresidenta es arrastrar a todo el aparato socialista a la campaña con el objetivo de intentar rescatar medio millón de votos que hoy los socialistas sitúan en la abstención. De ahí el llamamiento a filas generalizado en un contexto en el que las encuestas anticipan que el
PSOE podría volver a firmar su peor resultado en
Andalucía. Pero no solo Zapatero podría sacudir la precampaña: otra investigación, cuyo secreto se mantiene hasta el próximo 9 de abril, también acecha. Se trata del caso SEPI , instruido por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que a finales del año pasado llevó a la detención de la llamada "fontanera" del
PSOE, Leire Díez, del socio de Santos Cerdán, Joseba Antxon Alonso, y del expresidente de la SEPI, Vicente Fernández. Este expediente amenaza con desbaratar los planes de Montero de cohesionar al partido en torno a su candidatura. La primavera judicial amenaza con dar alergia a algunos de los sectores que Sánchez pretende reinsertar para expandir el espacio socialista.