Poco después de las elecciones municipales del 2023, en
Junts se pusieron ya deberes para el siguiente ciclo electoral. Una de las personas que forma parte del engranaje municipal de la formación, tras la decisión del
PDECat de bajar la persiana –en septiembre de ese mismo año, tras devenir fuerza extreparlamentaria tanto en el Parlament como en el Congreso–, señalaba que el objetivo, con la vista puesta en la contienda del año que viene, era atraer a la veintena de alcaldes y a los alrededor de 200 concejales que no se habían enrolado a
JxCat durante su opa al partido de David Bonvehí en los meses previos.
Aliança Catalana no era entonces un fenómeno creciente en los sondeos como sí lo es hoy, pero la meta para las municipales del 2027 no ha cambiado. Es la misma que se esbozó hace tres años: Reagrupar a todos los actores de la diáspora convergente en
JxCat. “Esa será la clave”, señala un dirigente del partido, en la línea de lo que defendió el expresident
Artur Mas hace unas semanas. Añade que la intención es presentar más listas que en el 2023 y recuperar algunas plazas, sobre todo capitales de comarca y volver a ser el partido con más alcaldías.Para lograr ese objetivo, en algunos casos basta con revalidar lo acordado hace tres años, pero los posconvergentes también intentan ampliar el perímetro porque en el ámbito municipal todo suma, entre otras cuestiones, para los entes supramunicipales. Hace unas semanas ya se firmó una nueva versión del pacto con
Impulsem Lleida y con
Impulsem Penedès, aunque la relación no siempre ha sido fácil tras la entente de algunos de sus diputados provinciales con el
PSC en la Diputación de Barcelona, también está todo encauzado a falta de la firma protocolaria. Además, en el último congreso de
Junts, en octubre del 2024, se incluyó en la dirección a
Jaume Casañas, exalcalde de Cunit y dirigente de
Impulsem Penedès. A ello hay que sumar la confluencia con
Demòcrates de Catalunya, los herederos soberanistas de Unió Democràtica de Catalunya, con Antoni Castellà al frente.Tras los acuerdos con Impulsem,
JxCat trabaja para sumar con los ediles y alcaldes del
PDECat y ConvergentsTambién está previsto que haya entente en la mayoría de municipios con Convergents, la formación del exconseller Germà Gordó, fundada en el 2017. Esta fuerza extraparlamentaria iba de la mano del
PDECat en el anterior ciclo electoral y ante las autonómicas del 2024 ya mantuvo conversaciones con
JxCat para apoyar la candidatura de Carles Puigdemont, pero no fructificaron.En las municipales del año que viene, en cambio, Convergents concurrirá con
Junts en casi todos los municipios donde tenían previsto presentar una lista, en unos 60. Ahora tienen 24 concejales, un consejero comarcal y dos alcaldías; una bajo el paraguas de
Junts, con Miquel Trilla, en Prat de Comte (Terra Alta), y otra en Sant Jaume dels Domenys (Baix Penedès), con Magí Pallarès. En este último caso, los de Gordó se enfrentaron en las urnas a los de Puigdemont, un escenario que no se repetirá.Con Ara Pacte Local, el paraguas que empleó el
PDECat en el 2023, no hay una fórmula global de entente y los acuerdos serán caso por caso. En algunos municipios se da por imposible que haya entente, bien por motivos personales, bien por motivos históricos, como es el caso de Reus (Baix Camp) –donde Ara siempre fue rival del convergente Carles Pellicer–, o bien por el panorama actual como sucede en Montblanc (Conca de Barberà), donde tienen la alcaldía aunque ganó
JxCat, o Manresa (Bages), donde dan apoyo a Esquerra. También en Aitona (Segrià), Gallifa (Vallès Occidental) o Vic (Osona), es difícil que haya cuerdo. Pero en otros lugares como Lloret (La Selva), la Bisbal del Penedès (Baix Pendès), Puigcerdà (Cerdanya), Matadepera (Vallès Occidental) o Molins de Rei (Baix Llobregat) sí lo habrá. Y no se descarta que haya más casos, puesto que la salida de Marc Solsona del Ayuntamiento de Mollerusa (Pla d’Urgell) puede facilitar un pacto. En Girona hay conversaciones con su candidato del 2023, Carles Riba, que había estado vinculado a Convergència y lideró Ara Girona.Todo responde a un mismo patrón, también en Manresa, donde se ha negociado con un exmiembro de Convergència que pasó por el Front Nacional de Catalunya y que ahora es independiente en el consistorio con su marca Avenç Nacionalista, Sergi Perramon, pretendido por
Aliança Catalana.En otros casos como Martorell (Baix Llobregat) o Tortosa (Baix Ebre), donde existe una marca propia de los dirigentes locales del espacio posconvergente, también se da por hecho que se repetirá la fórmula del 2023. De hecho, en el primer caso la cosa está más madura y
JxCat prevé celebrar en esa ciudad su convención municipalista anual con Xavier Fonollosa, que tiene mayoría absoluta, a la cabeza.En Sabadell, en cambio, se puede dar otra casuística totalmente distinta. Diversas voces apuntan desde hace tiempo que podrían presentar de candidato al ex número uno de Esquerra Gabriel Fernández, que era crítico con Oriol Junqueras y dejó la formación republicana hace unos meses aunque se mantiene como concejal no adscrito y ha montado una plataforma propia. En la quinta ciudad de Catalunya hay una guerra abierta entre la dirección local, comandada por Francesc Baró, y su grupo municipal, con Lluís Matas y Katia Botta, a quienes se forzó a salir del gobierno de la socialista Marta Farrés y a quienes se reclama ahora el acta de concejal. Uno de los dirigentes que ve bien esa fórmula es Agustí Colomines, encuadrado en el sector de izquierdas de
JxCat, que tiene un pacto estable en el ámbito catalán pero no en el ámbito municipal. De todos modos, se buscarán fórmulas de colaboración donde sea posible entre MESCat y posconvergentes. En
JxCat hay quien considera que el crecimiento de Aliança que pronostican las encuestas puede propiciar de manera colateral que los posconvergentes se garanticen más alcaldías, puesto que el último concejal que se llevaban en algunas ocasiones formaciones de izquierdas que facilitaban un tripartito y pactos alternativos si va para los de Sílvia Orriols impedirá esa fórmula. La alcaldesa de Ripoll y diputada asegura que no pactarán con otras formaciones si eso implica rebajar su programa. Hay que tener en cuenta que en el ámbito local el sistema no es como en los parlamentos. Si no hay una mayoría absoluta alternativa, se elige como alcalde a la persona más votada.El área metropolitana de Barcelona era la asignatura pendiente de CDC y lo es de los de Carles PuigdemontPor otra parte, la gran asignatura pendiente de
Junts está en el área metropolitana. En Barcelona –donde todavía no hay candidato–, de la mano del exalcalde convergente Xavier Trias,
Junts fue la fuerza más votada. Eso contrasta con lo que sucede alrededor de la capital catalana. No hubo efecto contagio y en la primera corona los posconvergentes se fueron de vacío, sin ningún concejal. El conocido como cinturón rojo ya era complicado para Convergència en su día y lo sigue siendo hoy para
Junts. El temor, en ese sentido y más que lo que pueda pasar en las capitales de comarca o en los municipios de la Catalunya central, es que Aliança, con candidatos desconocidos, concentre voto de protesta en esos lugares y consiga romper una barrera que los de Puigdemont no han franqueado.A su vez, Aliança aspira a arraigar en los comicios del año que viene y a consolidar su espacio político en el tablero catalán y para ello ha llamado a la puerta de dirigentes locales de
Junts, de Esquerra... y de Ara Pacte Local y otras formaciones independientes como en Berga (Berguedà). Pero de momento la nota dominante, pese a los fichajes que anuncian a bombo y platillo, es que les den calabazas.Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017