EntrevistaGianmarco Bellini, era el piloto del Tornado que en 1991 fue abatido en Irak (junto a
Maurizio Cocciolone). En el momento de la entrevista, el aviador estadounidense abatido el viernes en Ir�n segu�a desaparecidoGianmarco Bellini, piloto italiano en 1991, es hoy general en la reserva.Alessandro FulloniCorriere della Sera Actualizado Lunes, 6 abril 2026 - 08:38"�Sabe qu� pens� la otra noche cuando supe del derribo del F-15? Volv� a ver un poco mi propia situaci�n de 1991, con mucha angustia. Esta ma�ana lo primero que hice fue comprobar en Fox News si, despu�s del piloto, hab�an encontrado al artillero del caza. Pero no... Aunque lo positivo es que tampoco lo han encontrado los
Iran�es. Eso da esperanza. Ahora quiz� est� pasando algunas dificultades f�sicas, pero creo que ha logrado encontrar la forma de evitar que lo capturen".
Gianmarco Bellini, de 68 a�os, general en la reserva, es el piloto del Tornado de la Aviaci�n Militar Italiana que en la noche entre el 17 y el 18 de enero de 1991 fue derribado -tambi�n el navegante y artillero
Maurizio Cocciolone- durante la primera misi�n de vuelo de la operaci�n Tormenta del Desierto en la Irak de
Saddam Hussein. Tras eyectarse en paraca�das, los dos aviadores fueron capturados. Fueron liberados, bastante maltrechos, unos tres meses despu�s, al terminar la guerra.General, si hoy estuviera en la piel del aviador perseguido, �qu� har�a?Obviamente, intentar�a mantener el escondite el mayor tiempo posible, racionando agua y alimentos. En cualquier caso, soy optimista: el adiestramiento para sobrevivir y escapar en caso de derribo es mucho m�s avanzado que en mis tiempos. Saben c�mo hacerse encontrar, pero s�lo en el momento adecuado.Volvamos a aquella noche. Despegue desde
Al Dhafra, en Emiratos �rabes...Era una misi�n a baja cota, la primera para todos. Ten�amos como objetivo un dep�sito de municiones en
Kuwait, en la frontera con Irak. En vuelo, ocho cazas Tornado nuestros y otros 25 aviones de la coalici�n. Pero el l�der tuvo enseguida un problema con el tren de aterrizaje y tuvo que regresar.�Qu� pensaron?Que algo no iba en la direcci�n correcta. El tiempo era p�simo y, por varios motivos, todos los aviones regresaron. Yo fui el �nico en engancharme al avi�n cisterna y continuar. Ped� autorizaci�n para proseguir, y me la concedieron. Fuimos los �nicos en alcanzar el objetivo y lanzar las bombas.Eso les vali� la admiraci�n de estadounidenses, brit�nicos y franceses... �Y luego?Los iraqu�es hab�an llenado la zona costera de artiller�a antia�rea. Nos impactaron de lleno en el estabilizador trasero y, tras descender hacia el mar, me di cuenta de que el Tornado era ingobernable. As� que orden� la eyecci�n. Nos capturaron poco despu�s; me encontr� con varias fracturas, una en la columna vertebral y otra en la mand�bula.�Fue golpeado?S�. Pero fue peor cuando me di cuenta de que estaba a merced de la voluntad ajena. Sin embargo, saqu� mucha fuerza de eso. Interrogado con m�todos brutales, me dec�a a m� mismo: "No puedo hacer nada, pero desde luego no me voy a arrodillar si entra un guardia".�Estaba solo en esa c�rcel-b�nker de Bagdad?Estaba en aislamiento; en otras celdas hab�a estadounidenses y brit�nicos. Despu�s de aquello nos reencontramos peri�dicamente, la �ltima vez el mes pasado, en San Antonio, Texas.Ex prisioneros almorzando...S�, exacto. Hace treinta d�as, con los estadounidenses, tambi�n estaba Rhonda Cornum, la doctora que formaba parte del equipo Combat SAR derribado en helic�ptero mientras buscaba a otro aviador desaparecido. Ellos tambi�n fueron capturados. La pr�xima reuni�n ser� en Londres, tambi�n con los aviadores brit�nicos, por el cuadrag�simo aniversario de la Tormenta del Desierto.General, hoy, �a qu� se dedica?Vivo en Estados Unidos, en Virginia Beach. Fui comandante de l�nea e instructor. Estoy casado y tengo cuatro hijos. Pero ya no vuelo. Soy un jubilado a tiempo completo.Su rostro y el de Cocciolone, difundidos por los medios, fueron el s�mbolo de aquellos d�as terribles. �Todav�a les reconocen?S�, y a menudo pasa que mi esposa me rega�a porque esquivo las preguntas. Entonces ella insiste: "Vamos, cuenta qui�n eres"... Pero yo soy as�.