Crisis es oportunidad, dice el cliché, y Volodímir Zelenski puede dar fe de ello. El presidente ucraniano está aprovechando la guerra de Irán para tejer nuevas alianzas en Oriente Medio que le permitan depender menos de la ayuda de Occidente, la cual últimamente flaquea más de la cuenta.El pasado domingo, el mandatario visitó por sorpresa
Damasco para reunirse con su homólogo sirio,
Ahmed el Sharaa. Durante el encuentro, ambos líderes se comprometieron a reforzar su cooperación en materia de seguridad. “Hablamos sobre la situación en la región y las perspectivas para mejorarla”, explicó Zelenski en redes sociales tras la cita, que también sirvió para discutir el papel de Ucrania como proveedor de alimentos.El camino para el entendimiento entre los dos dirigentes estaba allanado: durante la guerra civil siria, Ucrania proporcionó ayuda militar en forma de drones y asesores a los rebeldes del
HTS, el grupo islamista que entonces lideraba El Sharaa. Con ese apoyo, Kyiv buscaba propinar un golpe a Rusia, el principal aliado del régimen de Bashar el Asad, quien hoy reside en uno de los barrios más exclusivos Moscú.El viaje exprés de Zelenski a
Damasco se produjo un día después de que el presidente ucraniano se viera en Estambul con
Recep Tayyip Erdogan, y cuando había pasado poco más de una semana de una gira por Oriente Medio que incluyó reuniones con las máximas autoridades de cuatro países: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Jordania. Esos encuentros sirvieron para llegar a acuerdos de defensa “históricos” –palabras de Zelenski– con los que Kyiv busca reforzar su imagen de potencia militar.Acuerdo beneficiosoA cambio de su ayuda militar, Kyiv espera recibir misiles, energía y financiaciónEn un contexto de gran inestabilidad geopolítica, Ucrania se presenta ante sus interlocutores como un socio fiable y sólido. Pocos países pueden presumir de su experiencia en el terreno bélico –desde luego, ninguno en Europa–. Sus drones interceptores son su mejor carta de presentación: es el arma que codician las petromonarquías que ahora son objeto de los ataques de Teherán. Los estados del Golfo han comprobado que los sistemas de defensa aérea proporcionados por Washington no son los más adecuados para hacer frente a la amenaza de los drones
Iraníes: utilizar misiles Patriot que cuestan millones de dólares para derribar los Shahed
Iraníes –cuyo coste no supera los 50.000 dólares– es como matar moscas a cañonazos.Gracias a los acuerdos suscritos con Zelenski, los países árabes tendrán acceso a los eficientes interceptores ucranianos, así como a software y otras herramientas tecnológicas desarrolladas por Kyiv en el marco de su lucha contra Rusia.A cambio, Ucrania espera recibir varias cosas. Por un lado, misiles antibalísticos, los cuales escasean en su arsenal –de hecho, la guerra de Irán puede agravar todavía más esa carestía, ya que el Pentágono ha anunciado que sopesa redirigir parte del armamento destinado a Kyiv a Oriente Medio–. Por otro, energía, un recurso vital si se tiene en cuenta que las infraestructuras de gas ucranianas figuran entre los objetivos principales del ejército ruso. Y luego, financiación, más necesaria que nunca, puesto que Estados Unidos hace tiempo que cortó su grifo y el paquete de préstamos de 90.000 millones de euros prometido por la Unión Europea ha sido bloqueado por Hungría.Para Zelenski, forjar estos acuerdos con los países árabes era una prioridad. El presidente ucraniano es consciente de que la misma guerra que ha dado impulso a sus nuevas alianzas en Oriente Medio tiene consecuencias negativas para su país: Estados Unidos ahora está centrado en su campaña militar en Irán y parece haberse olvidado por completo de la contienda europea; mientras que Rusia ha visto cómo se han levantado las sanciones sobre su crudo, por lo que vuelve a disponer de una importante vía de ingresos para sufragar sus operaciones bélicas.“Tenemos que reconocer que hoy no somos la prioridad”, lamentaba Zelenski el pasado sábado en una entrevista a la agencia de noticias AP.Los próximos meses se presentan además complicados en el campo de batalla: cada año, con la llegada de la primavera, el Kremlin ha acelerado su ofensiva. Ucrania necesita contar con los recursos suficientes para pararle los pies a su enemigo. De ahí que su presidente haya abrazado la diplomacia de los drones.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.