Actualizado Martes, 7 abril 2026 - 00:10El auge de medicamentos adelgazantes como
Ozempic,
Mounjaro o
Wegovy empieza a reflejarse en algo tan cotidiano como el contenido del carrito de la compra en Espa�a. La preocupaci�n por el peso, el control del apetito y la adopci�n de h�bitos m�s saludables ha dejado de ser una cuesti�n estrictamente individual para influir ya en las decisiones diarias de consumo. En este contexto, estos tratamientos est�n presentes en aproximadamente el 6% de los hogares, con un volumen de gasto estimado en torno a 5.400 millones de euros, seg�n datos de
Worldpanel by Numerator. En estos hogares se observa adem�s un cambio claro en el comportamiento de compra, con una ca�da del 3,8% en el volumen de la cesta y del 3,1% en el gasto en el �ltimo a�o, lo que sugiere una huella creciente de este fen�meno en el d�a a d�a del gran consumo.Este cambio se refleja tambi�n en la composici�n de la cesta de la compra. En los hogares con usuarios de GLP-1 disminuye el peso de categor�as asociadas al consumo indulgente, como las tabletas de chocolate (-17,9%), las patatas fritas y otros fritos (-13,5%), el vino (-12,5%) o la cerveza (-11,4%). En paralelo, ganan relevancia productos m�s b�sicos o percibidos como saludables, entre ellos frutas, huevos o aceite de oliva, con incrementos que en algunos casos alcanzan el 24,8%. Este desplazamiento apunta a una sustituci�n progresiva hacia opciones m�s equilibradas, en un contexto marcado adem�s por una mayor inclinaci�n general hacia una alimentaci�n m�s saludable. Seg�n datos de
Kantar, el 51% de los espa�oles se�ala el control del peso como una de sus principales preocupaciones, el 47% afirma intentar limitar el consumo de ultraprocesados y el 43% reconoce reducir la ingesta de dulces. Estos datos refuerzan una tendencia hacia h�bitos de compra m�s conscientes y orientados a la salud, con diferencias por edad que reflejan distintas formas de entender el bienestar.Desde el punto de vista demogr�fico, estos consumidores se concentran principalmente en la clase media, que representa el 32,1%, y en el tramo de edad entre 50 y 64 a�os, que alcanza el 35,2%, una proporci�n superior a la que este grupo tiene en el conjunto de la poblaci�n espa�ola, situada en el 32,4%. A continuaci�n se sit�a la franja de mayores de 65 a�os, que supone el 31,5% de los usuarios, en l�nea con el envejecimiento progresivo de la poblaci�n. En cuanto a la distribuci�n geogr�fica, casi uno de cada cuatro usuarios se localiza en Andaluc�a, seguida del �rea de Levante, con un 16,8%, y el �rea metropolitana de Barcelona, con un 11,7%.Desde su llegada a Espa�a en 2019, tras su aprobaci�n en Europa un a�o antes, los tratamientos basados en GLP-1 han pasado de estar vinculados principalmente a la diabetes tipo 2 a consolidarse como un fen�meno en expansi�n, impulsado por su efecto en la p�rdida de peso y por una demanda creciente. Esta evoluci�n se refleja en el aumento del gasto farmac�utico asociado a su principio activo, con crecimientos anuales del 78% en 2021, del 44,5% en 2022, del 42% en 2023 y del 36,2% en 2024. Estas cifras evidencian tanto una mayor prescripci�n como un inter�s creciente por parte de los consumidores. En este contexto, un estudio de JP Morgan publicado este a�o plantea que el n�mero de usuarios podr�a alcanzar los 30 millones en 2030 en Estados Unidos, lo que equivale al 9% de la poblaci�n total del pa�s.Un estudio publicado en la revista JAMA Network Open, basado en el an�lisis de casi dos millones de tiques de compra de m�s de 1.100 participantes en Dinamarca, muestra que las personas que inician tratamientos con f�rmacos GLP-1 tienden a comprar productos con menos calor�as, az�cares, grasas saturadas y carbohidratos, y algo m�s de prote�na. Tambi�n se reduce la compra de ultraprocesados, lo que apunta a una dieta m�s ajustada y de mejor calidad.En paralelo, el fen�meno tambi�n plantea implicaciones sobre la rentabilidad de determinadas categor�as. Seg�n Joan Riera, Client Service Director de
Worldpanel by Numerator, el cambio de h�bitos en estos consumidores tiene un impacto directo en la rentabilidad de categor�as como los ultraprocesados y las bebidas alcoh�licas. Esta visi�n refuerza la idea de que, aunque su alcance todav�a es parcial, su efecto ya resulta significativo en segmentos concretos del gran consumo.Sin embargo, desde la patronal de distribuci�n Asedas subrayan que el porcentaje de poblaci�n que utiliza estos tratamientos a�n no alcanza un nivel suficiente como para provocar por s� solo cambios estructurales en los h�bitos de compra del conjunto de la poblaci�n, por lo que su impacto global sigue siendo, por el momento, limitado.