En Ferraz han dispuesto de más de dos años para calibrar el desgaste potencial que puede acarrear entre su electorado la imagen del exministro
José Luis Ábalos sentado en el banquillo del
Tribunal Supremo. Han sido 25 meses desde que estalló el caso
Koldo y el partido optó por apartar a Ábalos de sus filas. Hoy, en la cúpula socialista consideran amortizado el impacto político del escándalo y confían en que, salvo la irrupción de nuevos elementos comprometedores, ni el juicio ni una eventual condena de Ábalos erosionen ya de forma significativa a la izquierda. Eso sí, nadie se atreve a descartar que Ábalos saque a la luz nuevos asuntos capaces de salpicar al partido. En la Ejecutiva, admiten tener sus "suposiciones", pero las reducen a simples "cotilleos" que podrían salir en el juicio. La realidad es que se respira una calma tensa: el
PSOE ya no tiene el control de la narrativa . El exministro se enfrenta a una posible condena de prisión de enorme magnitud —24 años pide la
Fiscalía, 30 como solicita el
PP en su condición de acusación popular—, lo que mantiene la puerta abierta a revelaciones que podrían obligar a la dirección a volver a poner en marcha la maquinaria para contener más desgaste político. Pero desde la cúpula de Ferraz aseguran estar preparados, de hecho, desde hace meses que se sitúan "en el peor escenario": la condena de Ábalos. Confían en que, incluso si se materializa, el impacto sobre la izquierda ya estaría contenido y no provocaría más desgaste político. "Ya está exprimido", señala otra voz de peso en Moncloa. Si en algo afecta, será en muy poca "medida" y a nivel electoral en Andalucía. Más que nada, porque "todo afecta", argumenta esta voz de peso en el Ejecutivo de Sánchez, que trata de quitar hierro al asunto. De momento, este primer día de juicio no le ha causado grandes dolores de cabeza al Gobierno.
Francina Armengol y Ángel Víctor Torres, en condición de ex presidentes autonómicos, declararon en el arranque que no ordenaron comprar mascarillas a la empresa de la trama; el hermano de
Koldo,
Joseba García, reconoció haber ido dos veces a la sede del
PSOE a recoger sobres con dinero que, según él, correspondían al pago de gastos del partido que había efectuado su hermano. Por su parte, la expareja de Ábalos,
Jésica Rodríguez, confirmó también que cobró de las empresas publicas
Ineco y
Tragsatec, en las que supuestamente fue enchufada, sin ir a trabajar. En definitiva, un daño que parece ya contenido, aunque lo cierto es que el juicio apenas acaba de comenzar. Por eso hay voces de peso en el
PSOE que admiten no fiarse de que esta dinámica se mantenga. No es una posición generalizada, de hecho, en el Gobierno se muestran más confiados: creen que difícilmente se revelará algo que supere lo ya expuesto . Entre la cautela y el optimismo, el
PSOE contiene el aliento sin desentenderse de que el peligro real aún puede emerger del banquillo. En cualquier caso, la estrategia para afrontar todo esto sí está consensuada. La Dirección actual del
PSOE no asumirá responsabilidades políticas. Así lo trasladó este martes la ministra portavoz, Elma Saiz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, y también lo confirman fuentes de Moncloa. Entienden que las decisiones "ya se tomaron" en su momento cuando apartaron a Ábalos del partido . Ahora insisten en que es "tiempo de la Justicia" y que el
PSOE ya "cortó por lo sano". Además, sobre la culpa in vigilando también tienen clara su posición: la confianza entre Sánchez y Ábalos se "rompió" cuando se destapó el caso
Koldo. "Nadie puede prever los comportamientos de todas las personas que nos rodean", aseguró la ministra portavoz, Elma Saiz, este martes mientras el exministro estaba en el Supremo.