Zohreh lleva en su mano una almohada llena de polvo: “es de mi hija”, dice al señalar que está cubierta con una funda con impresiones de la cenicienta. Minutos antes la recuperó de dentro de los escombros de lo que fue su casa hasta la madrugada del martes 7 de abril, cuando un misil impactó en su edificio en el centro de Teherán, junto a una sinagoga de la capital
Iraní. El objetivo, se rumorea en la calle, era uno de sus vecinos que pertenecía a la
Guardia Revolucionaria.El edificio de
Zohreh y parte del lugar de culto judío quedaron destruidos mientras que las construcciones de alrededor sufrieron grandes daños. Algunas quedaron inhabitables. “Yo no creo que se haya acabado la guerra, ni me importa. Mi vida es miserable”, dice la mujer que minutos antes discutía con su hija adolescente cuando intentaba remover escombros para buscar algunos de sus objetos favoritos. “No me han ofrecido dónde vivir [las autoridades-, por ahora no tenemos nada”, confiesa.Su familia se había refugiado en el norte del país desde el comienzo de la guerra, pero no así otros en la calle. Dos personas murieron. La sensación de pérdida y desesperanza que se vivía en la tarde del miércoles en este callejón estrecho de Teherán no coincidía con los partes de júbilo de las autoridades
Iraníes que el miércoles celebraban el cese al fuego, pero especialmente la decisión de
Donald Trump de negociar a partir de los diez puntos propuestos por Irán para poner fin a la guerra de manera definitiva.Según la versión publicada en Irán, entre los temas a trabajar se encontraban la retirada de Estados Unidos de las bases de la región, el permiso para que enriquecer uranio, el control de Teherán sobre el
Estrecho de Ormuz y el compromiso de acabar con las agresiones contra Irán y grupos de la resistencia. Desde la Casa Blanca, por su parte, aseguraban que esa no era la versión que había sido aceptada por el presidente Trump.“Humillante paso atrás”, fue el destacado de la televisión
Iraní en la madrugada cuando se conoció la decisión de Trump faltando solo una hora y media para cumplirse el plazo que había dado a Irán para abrir el
Estrecho de Ormuz o de lo contrario “destruir una civilización en una noche”, como escribió el lunes.Barcos pesqueros se dirigen al
Estrecho de Ormuz aprovechando el alto el fuego entre Estados Unidos e IránUncredited / Ap-LaPresseEn la mañana los mensajes de victoria dominaban las redes sociales. “Irán demostró ser inflexible e invencible”, sentenció el jefe del sistema judicial Hossein Mohseni Ejei mientras que Mohsen Rezai, comandante de la
Guardia Revolucionaria y asesor del Líder escribía: “después de tres reculadas el jactancioso se vio obligado a aceptar a negociar”.Este júbilo, sin embargo, parecía desvanecerse entre los seguidores de la república Islámica que han tomado las calles del país desde el comienzo de la guerra para dar apoyo al sistema y las fuerzas militares. “Yo no entiendo por qué tenemos que negociar con Estados Unidos que nunca cumple lo que promete”, dijo Mostafa Mohamadi, que trabaja como voluntario repartiendo té en uno de los chiringuitos levantados en la plazoleta Valiasr de Teherán. Allí se reúnen decenas de seguidores del sistema desde el 28 de febrero.ReaccionesLos mensajes de victoria dominaban las redes sociales: “Irán demostró ser inflexible e invencible”, sentenció el jefe del sistema judicial Hossein Mohseni EjeiEste hombre insistía que muchos como él apoyaban la idea de que Irán tenía que luchar hasta lograr expulsar a los Estados Unidos de las bases en la región. Que tenían que cobrarse la venganza por el asesinato del líder supremo, Ali Jamenei. “Pero acepto la decisión de nuestro lider, Mojtaba Jamenei, quien fue quien aceptó negociar”, dijo. En ciertos círculos se aseguraba que la decisión final de aceptar el cese al fuego la había tomado el nuevo líder a quien no se le ha visto en público, ni siquiera escuchado, desde que fue elegido para reemplazar a su padre.El presidente Masoud Pezeshkian se dirigió a este sector de la población para convencerlos de que Irán estaba en lo correcto. Aseguró en sus redes sociales que la razón por la que Estados Unidos había aceptado negociar sobre los principios deseados por Irán era gracias a la sangre derramada del líder Jamenei y a la presencia de la gente en las calles. “A partir de hoy debemos permanecer juntos”, les insistió. En la noche miles de personas se congregaron en diferentes partes de Teherán para celebrar la “victoria”.Mujer
Iraní participa en los actos del duelo de 40 días del líder asesinado Ali Jamenei, ayer en la plaza Engelab de TeheránJaime León / EFEEsto sucedía cuando en la ciudad volvía a trabajar la defensa aérea, posiblemente por presencia de drones, y cuando el alto el fuego peligraba como consecuencia de los ataques israelíes contra Hizbolah. “Los ataques en el Líbano deben detenerse inmediatamente”, sentenció la
Guardia Revolucionaria mientras agencias de noticias que tienen vínculos con esta fuerza se contradecían entre ellas. Mientras Fars aseguró que se habían detenido el tránsito por el
Estrecho de Ormuz como respuesta a los ataques, Tasnim informó que Irán estaban considerando retirarse por completo del alto el fuego.Horas antes Irán había denunciado un ataque contra refinerías en las islas de Ladan y Siri en el Golfo Pérsico.“Estoy confundida”, sentenció Fátima, que caminaba en la tarde de ayer con su madre por la plazoleta de Palestina en Teherán. “Siento miedo de que se haya detenido la guerra porque creo que las autoridades nos presionaran más, pero al mismo tiempo siento descanso de que no haya ataques”, contó la joven de 24 años que, como muchos, cree que este cese al fuego solo será un parón en la guerra. Ni los que apoyan al sistema ni los que se le oponen creen que ha terminado.