Mayka NavarroBarcelona 09/04/2026 06:00 Actualizado a 09/04/2026 08:37 Los vecinos de
Pepe se echaron ayer a la calle para pedir a gritos que el hombre, de 66 años y con una larga lista de dolencias que le obligan a desplazarse en silla de ruedas y con oxígeno, sea puesto en libertad provisional. El martes, el titular del juzgado de instrucción 8 de
Barcelona ordenó su ingreso en prisión, solicitado previamente por la Fiscalía. Cuarenta y ocho horas antes, el domingo, el hombre asestó un navajazo en el corazón a un joven de 18 años que trató de arrancarle la cadena de oro que
Pepe llevaba al cuello.Fue
Paqui, la mujer del investigado, quien llamó al 112 para pedir la presencia urgente de la policía y una ambulancia. Todo sucedió muy rápido frente el número 1 del paseo de
Mollerussa del barrio de
Bon Pastor. Justo en ese punto hay unos bancos delante de un instituto que a primera hora de la tarde les toca el sol.
Pepe comió y bajó con su silla de ruedas, mientras
Paqui le echaba un vistazo como siempre desde la ventana.Lee tambiénEl hombre se encontraba solo cuando un joven se le acercó por detrás y le agarró la cadena de oro con la intención de arrancarla. “Mi marido se asustó”, relató después
Paqui a los primeros policías. El hombre declaró que pensaba que iba a morir ahogado y que por eso sacó la pequeña navaja que lleva siempre en el bolsillo -“para cortarse el tocino y las cosas del almuerzo”, aseguró la mujer-, y apuñaló a su atacante en el torso. A pesar de los esfuerzos de los sanitarios, el presunto ladrón murió allí mismo. Presentaba una única herida de arma blanca que le atravesó el corazón. Con varios antecedentes por robos, tenía 18 años, hubiera cumplido los 19 en junio, y entró en España siendo menor. Había nacido en
Argelia.El grupo de homicidios se hizo cargo de la investigación y detuvo a
Pepe, que durante dos días permaneció en el área de custodia de la comisaría de les Corts. El martes pasó a disposición judicial y el magistrado decretó su ingreso en prisión provisional comunicada.Pese a semejante historial médico y la ausencia de antecedentes, el fiscal solicitó prisión y el juez la decretó“¿Riesgo de fuga?”, se preguntaba ayer con amargura
Iván, uno de los dos hijos del matrimonio. Trabajador de la construcción, encofrador durante toda su vida, llegó al barrio de pequeño con su familia desde Granada y le concedieron la baja por larga enfermedad.
Paqui relataba ayer del tirón y entre sollozos las dolencias de su marido: en silla de ruedas, con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica que le obliga a estar conectado noche y día al oxígeno, una malformación de Chiari, que es un defecto estructural en la base del cráneo que condiciona su día a día con desmayos, además de cirrosis hepática y una hepatopatía crónica.Pese a semejante historial médico y la ausencia de antecedentes, el fiscal solicitó prisión y el juez la decretó.Consternados, un centenar de vecinos se concentraron para mostrar su solidaridad con
Pepe y su familia. La Fiscalía reaccionó asegurando que en la vista que se celebre en los próximos días para ratificar la prisión, ya con el juez instructor, se valorará el informe de vulnerabilidad de
Pepe que aporte su abogada y, según lo que diga, “se solicitará lo procedente”. El hombre permanece en la enfermería de la prisión de Brians 1 y ya hizo llegar a su mujer que necesita que le lleven cuanto antes su máquina de oxígeno para respirar. “Está muy nervioso”, dice
Paqui.“Lamentamos el fatal desenlace. Seguro que fue un accidente y se aclarará. Confiamos en la justicia”, dijo el hijo mayor a los vecinos. Estos corearon entre aplausos: “¡Libertad para
Pepe!” “¡Todos somos
Pepe!” “¡
Pepe, el barrio está contigo!” “¡No es asesinato, es defensa propia!”Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender