El enfrentamiento entre
George Clooney y
Donald Trump vuelve a reactivarse tras semanas de aparente tregua. Esta vez ha sido la guerra iniciada por Estados Unidos contra Irán la que ha reactivado la tensión entre los dos, y ha devuelto al primer plano un conflicto que mezcla política y reproches personales.El detonante esta vez ha sido la amenaza de Trump de destruir “toda una civilización” si Irán no accedía a sus exigencias. Durante un discurso este miércoles 8 de abril ante 3.000 estudiantes en
Cuneo (Italia), George Cloonye, de 64 años, calificó esas palabras de “crimen de guerra”: “Algunos dicen que
Donald Trump está bien. Pero si alguien afirma que quiere acabar con una civilización, eso es un crimen de guerra. Se puede seguir apoyando el punto de vista conservador, pero debe haber un límite de decencia, y no debemos cruzarlo”, afirmó el actor ante los estudiantes.
George Clooney a principios de eneroMario Anzuoni / ReutersLa respuesta llegó desde la
Casa Blanca poco después de sus declaraciones, aunque esta vez no fue Trump quien habló, sino el director de comunicaciones,
Steven Cheung, quien arremetió contra el actor: “La única persona que comete crímenes de guerra es
George Clooney por sus películas horribles y su pésima capacidad interpretativa”, declaró en The Independent.Lejos de rebajar el tono, horas después de la respuesta por parte del Gobierno estadounidense, Clooney se pronunció a través de un comunicado enviado a Deadline: “Las familias están perdiendo a sus seres queridos. Niños han sido incinerados. La economía mundial está al borde del abismo. Este es un momento para un debate vigoroso al más alto nivel. No para insultos infantiles”, aseguraba el actor. “Empiezo yo. Se alega un crimen de guerra ‘cuando existe la intención de destruir físicamente una nación’, según lo define la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y el Estatuto de Roma. ¿Cuál es la defensa de la Administración? [Además de llamarme actor fracasado, con lo cual estoy de acuerdo, ya que protagonicé Batman y Robin]?”, bromeaba.
George Clooney haciendo de Batman en 'Batman y Robin' (1997) TercerosEl episodio es uno más que se inscribe a una larga cadena de desencuentros entre ambos. Trump ha dirigido reiteradas descalificaciones hacia Clooney, cuestionando tanto su carrera como su influencia política y calificándolo como “estrella de cine de segunda categoría” o “actor de tercera categoría”, entre otras. Mientras, el cineasta no se ha quedado callado y ha respondido con críticas abiertas y posicionamientos públicos en favor del Partido Demócrata.Uno de los últimos choques de Trump y Clooney se produjo a comienzos del 2026, cuando el presidente arremetió contra el actor y su esposa, Amal Clooney, tras conocerse su ciudadanía francesa. En su red social Truth Social -en la que no suele quedarse callado ante las polémicas en las que se ve implicado- afirmó que el hecho de que George y Amal Clooney hubieran conseguido la nacionalidad francesa era una buena noticia porque “son dos de los peores pronosticadores políticos de todos los tiempos”.
George Clooney y Amal Clooney en el 82º Festival de Cine de Venecia, en Venecia (Italia) Yara Nardi / ReutersA todo eso, añadió: “Se han convertido oficialmente en ciudadanos de Francia, que lamentablemente se encuentra en medio de un grave problema de delincuencia debido a su pésima gestión de la inmigración, muy similar a la que tuvimos con el somnoliento Joe Biden. ¿Recuerdan cuando Clooney abandonó a Joe durante una recaudación de fondos, solo para pasarse al bando de otra candidata estelar?”, escribió en referencia a la carta que publicó Clooney en The New York Times en julio del 2024. “Recibió más publicidad por su política que por sus escasas y mediocres películas. No era una estrella de cine en absoluto, era simplemente un tipo normal que se quejaba constantemente del sentido común en política”, concuyó Trump.En una entrevista concedida aVariety, publicada a finales de diciembre del 2025, Clooney se sinceraba y recordaba haber mantenido una relación de amistad con Trump antes de interesarse por la política: “Lo conocía muy bien. Solía llamarme mucho y una vez intentó ayudarme a ingresar en un hospital para ver a un cirujano de espalda. Lo veía en clubes y restaurantes. Es un gran tonto. Bueno, lo era”, afirmó.