Me subo en un avión rumbo a Estados Unidos y no sé si en estas diez horas de vuelo su presidente será capaz de amenazar con destruir otra civilización milenaria. Porque te acostumbras a acabar con civilizaciones milenarias, y la primera te sabe mal, pero luego ya le coges el gusto.Todo queda en amenaza, como la segunda amarilla a
Koke. La guerra de Irán, como los Atlético-Barça, se nos está haciendo bola. Muchos han quedado retratados por su seguidismo a Trump. Recuerden la imagen del primer ministro alemán escuchándole rajar de
Pedro Sánchez cuando parecía que lo de Irán iba a ser
Venezuela II, y el germano no movió una ceja. Martín TognolaLo de Sánchez con Irán debería enorgullecer a todos los de la banderita en la muñeca. Seguro que en la intimidad se emocionan viendo como un buen español no se doblega. Encima el hombre se graba uno de sus TikTok en la Moncloa y nos cuenta que colecciona Quijotes. Y luego se graba otro, igual no hacía falta, con la camiseta de la roja, que ya no es roja. No lo soportan. Les da rabia que alguien que no es de los suyos demuestre ser el más español de todos los presidentes que hemos tenido. Ríete tú de Aznar. Mucho poner los pies encima de la mesa y hablar con acento de anuncio de Fritos de maíz, pero a la hora de la verdad, como un corderito detrás del jefe yanqui. No soportan que Sánchez coja la avanzadilla de plantarle cara a Trump, que parezca que se va a quedar solo, y luego todos le sigan el rollo, por una guerra que tenía que durar menos que lo que le queda a Rufián en ERC.Estos días el salto que supone pasar de la información internacional a la nacional da vértigo. De una guerra de civilizaciones que podría pasar a la historia de la humanidad, saltas a la Kitchen, al ministro Fernández Díaz y al cura que entró en casa de los Bárcenas, a Ábalos y sus amigas, a Koldo y su hermano. Todo ello observado y juzgado por magistrados de élite como
Manuel Marchena, que han pasado de salvar a España de la ruptura territorial a comprobar que lo único que se rompe en este país son las relaciones amorosas de Ábalos. Al magistrado le deben de entrar ganas de cogerse unos billetes para pasar el fin de semana ni que sea en el estrecho de Ormuz y olvidarse de todo. Por cierto, un juez del Supremo ¿cobra igual por el juicio del procés o el del fiscal general del Estado que por el de Ábalos? Es solo una pregunta. Pero no seguiré por ese camino que por menos te envían la UCO a tu casa.Si Sánchez fuese de derechas, sería el héroe de los pulseritas rojigualdasSi Sánchez fuese de derechas, sería el héroe de los pulseritas rojigualdas. Un presidente español convertido en referente mundial, con una planta de anuncio de Emidio Tucci, que juzgan a su ex mano derecha por corrupción y parece que ni le salpica, que hace crecer el empleo, que calma a los independentistas con una amnistía que en los casos más sonados no se aplica. Si jugase en su equipo, lo adorarían. Por eso necesitan cantarle: “
Pedro Sánchez, hijo de puta”.Se vuelve a hablar de España fuera de aquí. De su presidente y su no a la guerra. De su tele pública que se borra de Eurovisión porque participa Israel. Su estrella futbolística, musulmán, de origen africano, con solo 18 años, ya es un icono a escala mundial. Con unos miles de energúmenos que cuando juega la selección nacional corean con ardor guerrero: “Musulmán el que no bote”. Un país laico, que en Semana Santa se paraliza para pasear figuras religiosas por las calles de cientos de pueblos y ciudades. Y donde un abogado defensor de un ministro le pregunta a una mujer que si era puta. Deben de pensar como Aitana Sánchez-Gijón. ¡De qué vais! ¿Pero quiénes sois vosotros?