Una confluencia de izquierdas con el eslogan “¡Viva España!”. Las risas acompañaron la propuesta lanzada por el cómico Marc Biarnés a
Gabriel Rufián e
Irene Montero en el auditorio de la UPF. El portavoz de
ERC se tapó la cara, y la delegación republicana se removió en su asiento. Fueron casi dos horas de risas, golpes patrióticos en el pecho y buenas intenciones. La confluencia es el destino de moda entre las izquierdas más allá del
PSOE para hacer frente a una debacle electoral adelantada por el tour de elecciones autonómicas.En pocas semanas,
Podemos se ha quedado fuera de los parlamentos de
Aragón y
Castilla y León –y ya son nueve–, ha retirado su veto a
Sumar y Montero muestra la mejor de sus sonrisas para borrar agravios e insultos. “Han pasado muchas cosas, pero lo que
Podemos hacer en el futuro es más importante” es su nuevo lema.El portavoz de
ERC en el Congreso,
Gabriel Rufián, en el acto de esta semana junto a Irene MonteroJordi Borràs / ACNUna confluencia sin concreciones como la que plantea Rufián, pero con aspiraciones electorales como pretende Montero, permite pasar de puntillas sobre las estructuras de partidos heridos y orillar prácticas que, una vez roto el amor, solo aspiran a una frágil conllevancia que permita la supervivencia electoral. Bajo un paraguas amable, los discursos políticos se mimetizan mejor con las preocupaciones de los votantes desafectos que ven ahora en la ultraderecha un refugio. Rufián y Montero defienden el valor de la unidad posible y no de la mejor unidad porque, al fondo a la izquierda, esperan agazapados partidos y egos.El abrazo de Rufián a Junqueras es tan fuerte que están a punto de darse la espaldaRufián lleva meses tensando la relación con la dirección de
ERC en lo que muchos creen un órdago. El diputado se reivindica como independentista, aunque la soberanía sea una aspiración en diferido, y asegura que seguirá en
ERC “hasta que me echen”. “Eso no va a pasar”, aseguran en la dirección, pero ya no hay medias tintas para desautorizarlo. Junqueras se abrazó a Rufián hace más de una década como si fuera un caballo de Troya republicano entre el electorado metropolitano de izquierdas. El abrazo fue tan fuerte que están a punto de darse la espalda al más puro estilo de Groucho Marx.En el consejo nacional de febrero, Junqueras advirtió que la insistencia de Rufián en la unificación de las izquierdas dañaba al partido. Incomoda a socios preferentes como
Bildu o el
BNG y no casa con la estrategia en Catalunya, donde
ERC aspira a disputar espacio electoral al PSC. Rufián no estaba presente, pero se dio por aludido porque dos meses después sigue preguntando en público –sin citar a Junqueras– por qué hace daño a su partido.Para Rufián, el eje del ciclo electoral no es otro que fascismo-antifascismo, “y ya está”, lo que excluye la reivindicación independentista, pero el decálogo del no a Rufián desplegado por el equipo de Junqueras desarma el nuevo Súmate que impulsa su portavoz en Madrid. “No somos la izquierda del
PSOE”, “nuestra prioridad es clara: Catalunya”, “
Podemos ayudar, pero no resolveremos las disputas de la izquierda española”, “queremos liderar todo el espacio de la izquierda en Catalunya. Sin migajas”...
Podemos no se ha presentado nunca en solitario en Catalunya. La coalición de izquierdas no independentistas ha sido lo habitual. El nombre no hace la cosa y va variando: Catalunya Sí que es Pot, Catalunya en Comú-Podem, En Comú Podem… En 2024,
Podemos no se presentó. Auge y caída del 2015 al 2025. Superado el procés , la frontera electoral más amplia de
ERC linda con el PSC, y los comunes son la piedra en el zapato. Impidieron con Ada Colau que Ernest Maragall fuera alcalde de Barcelona y desataron la crisis que acabó con Pere Aragonés perdiendo la presidencia de la Generalitat. La dirección de
ERC ha cambiado, pero las heridas por las pérdidas persisten.Rufián apela a la “responsabilidad histórica” de
ERC de frenar al fascismo obviando que Junqueras, desde la cárcel en el 2018, ya se comprometió con los gobiernos de izquierdas. La réplica de los cargos republicanos va del “esto acabará mal” al “ya sabes cómo es Rufián”. Ha ofendido hasta a los bibliotecarios catalanes con su “prefiero llenar tiktoks que bibliotecas”. Y es que Rufián se aferra a la supervivencia darwiniana: gana quien se adapta mejor a su entorno, y si su hijo mira TikTok…Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.