Ivan Comas i ParraBarcelona 11/04/2026 01:01 Actualizado a 11/04/2026 01:33 El mítico Carrefour de l'Arbre, el sector número 4 situado en el kilómetro 241,2 de la
París-Roubaix, es estos días un auténtico hervidero. Desde este jueves, los arcenes de este tramo legendario se han llenado de cicloturistas ansiosos por probar la vibración de la piedra, como hemos ido viendo en los vídeos de aficionados y corredores que han compartido en sus redes sociales.Es el frenesí previo a lo que se la conoce popularmente como el Infierno del Norte (l'Enfer du Nord, en francés), donde figuras como
Tadej Pogacar o
Pauline Ferrand-Prévot se abren paso a duras penas entre una multitud de aficionados que peregrinan hasta estos sectores para contagiarse del electrizante ambiente.Lee tambiénEn el corazón de este caos de polvo o lodo, según la meteorología, se erige el restaurante L'Arbre, un refugio de ladrillo rojo que observa la clásica del ciclismo mundial desde una ubicación privilegiada y que este año ha decidido transformar la dureza de la carrera en una obra de alta repostería. En septiembre de 2025, el chef
Benoît Bernard, de 55 años, tomó las riendas de este histórico establecimiento con un objetivo claro, ofrecer una cocina local que volviera a tejer un vínculo indisoluble entre el local y la mítica prueba ciclista.Detalle de 'Le Pavé du Paris-Roubaix'Cedida por Héléna HaulbertEs en sus cocinas donde la chef pastelera
Héléna Haulbert, de 26 años, ha materializado un homenaje a la prueba con un postre que ha llamado Le Pavé du Paris-Roubaix. Nacida en
Villeneuve-d’Ascq, Haulbert regresó a sus raíces hace solo tres meses tras formarse en la prestigiosa escuela
Ferrandi y trabajar en el hotel
Negresco de Niza, aportando la precisión técnica necesaria para transformar el simbolismo del adoquín en una pieza de alta gastronomía.El ambiente que rodea al restaurante acompaña esta creación. Para Bernard, este será su primer
París-Roubaix al frente del restaurante. En un reportaje reciente de
France 3, el chef reconocía estar asombrado por la magnitud del evento. “Hay auténticos locos, verdaderos apasionados. Esto forma parte de nuestra cultura”. El interior de su establecimiento, según las imágenes de la televisión gala, es hoy un templo dedicado a la carrera, donde las paredes respiran ciclismo a través de dibujos de François Boucq, caricaturas y fotografías históricas.Para ella, crear desde el epicentro de las clásicas es una experiencia única. “Sinceramente, ¡es un fin de semana aparte para nosotros! Hace ya dos días que la ciudad vibra [Roubaix] y, sin exagerar, es como en el ambiente de los grandes partidos de fútbol”, confiesa la chef a La Vanguardia ante la inminente llegada del domingo.
Benoît Bernard y
Héléna Haulbert a punto de degustar el pavé en la cocina de L'arbre ante las cámaras de France 3France TélévisionsEl chef
Benoît Bernard tenía claro su deseo de crear un homenaje gastronómico al Infierno del Norte, pero ha sido Héléna quien ha logrado materializarlo tras conseguir una réplica del trofeo oficial. “Cuando el chef me propuso interpretarlo en un postre, enseguida medí la magnitud del desafío: ¿cómo traducir un objeto tan bruto y mineral en una creación gourmet?”, explica Haulbert.Lograr el aspecto exacto de la piedra exige que cada pieza sea completamente moldeada a mano para respetar su forma asimétrica. El secreto, revela la chef, está en el “trabajo minucioso y artesanal” y en el uso de “polvo de carbón” para recrear con una fidelidad increíble el relieve del pavé.“Duro como un pavé”, bromea Haulbert que bajo ese aspecto inexpugnable, el postre es un reflejo del Norte y de la región Altos de Francia. La arquitectura de esta creación se basa en un bizcocho a la cerveza con un crumble de malta, acompañado de una mousse de achicoria que esconde en su interior un caramelo a la cerveza. A esto se le suman ingredientes icónicos como la vergeoise, la cerveza negra Célestin y la malta de la cervecería Thiriez, en Roubaix, suavizados con un toque de avellana. Haulbert define estos sabores como “fuertes, dulces y rugosos”, estableciendo un paralelismo poético con el carácter de la región y la misma aspereza del adoquín. Durante el reconocimiento de los 30 tramos de pavé de esta semana, Thierry Gouvenou (director de la carrrera) y miembros del equipo organizador de Amaury Sport Organisation (ASO) hicieron una parada en el restaurante. Degustaron el postre en primicia y, según relata la chef, quedaron completamente impresionados por la exactitud física, ya que “¡los platos vacíos hablaban por sí solos!”.Mientras los corredores se preparan para atravesar a toda velocidad por los verdaderos pavés este domingo, los amantes de la gastronomía tendrán que esperar unos días más. Le Pavé du Paris-Roubaix se incorporará oficialmente a la carta el próximo 15 de abril. Podrá degustarse, por ejemplo, dentro del especial Menu du Pavé. Aunque la intención del restaurante es que acabe siendo el postre insignia de la casa, la chef está convencida de que su creación “viajará mucho en fotos”, cruzando fronteras a través de las redes sociales para atraer a curiosos hasta L'Abre y “degustar su fabulosa cocina”.Visita del equipo Décathlon – CMA CGM, con Paul Seixa entre ellos, al restaurante L'Arbre con el pavé del Carrefour de l'Arbre a sus piesCedida por L'ArbreSin embargo, hay un detalle de este homenaje a la historia del ciclismo que nunca saldrá del Carrefour de l'Arbre, ya que su receta seguirá siendo un “absoluto secreto” confiesa sonriendo Haulbert. Para ella, formar parte de esta aventura y haber creado un postre tan simbólico de su región, ligado al patrimonio deportivo, es un motivo de “verdadero orgullo”.Equipo del restaurante L'Arbre en el Carrefour de l'Arbre. Al frente,
Héléna Haulbert y Benoît BernardCedida por L'ArbreRedactor y uno de los portadistas.Colegiado por el Col·legi de Periodistes de Catalunya.