La cápsula
Orion de la misión
Artemis 2 amerizó la madrugada del sábado (hora española) en el océano Pacífico de modo impecable y con total éxito, poniendo así punto final a la más mediática operación espacial hecha por la
NASA en décadas. Los cuatro tripulantes de la nave se encuentran ya de nuevo en la Tierra, después de haber vivido un momento histórico al protagonizar el sobrevuelo lunar que marca la primera gran campaña de observación científica humana de la Luna desde la era Apollo.La nave completó el trayecto sin problemas, ya que, sin duda, el regreso a nuestro planeta era el momento más peligroso de la misión. La cápsula
Orion impactó, sin margen de error, contra la atmósfera a unos 40.000 km/h, lo que generó una bola de plasma a miles de grados alrededor de la nave, cuya única protección era su escudo térmico.El otro momento culminante de este viaje espacial se produjo, como decíamos, el pasado día 6 cuando, tras un esperado apagón de comunicaciones durante 40 minutos, mientras la nave espacial se adentraba detrás de la Luna, la tripulación restableció el contacto con el control de la misión para a continuación comenzar su viaje de regreso a casa después de aventurarse lo más lejos de la Tierra –exactamente 406.771 kilómetros– que nadie haya hecho jamás, rompiendo el récord establecido en 1970 por el
Apollo 13. Los cuatro astronautas –
Reid Wiseman,
Victor Glover,
Christina Koch y
Jeremy Hansen– no ocultaron su asombro y emoción tras su sobrevuelo de siete horas alrededor de nuestro satélite –del que estuvieron a una distancia de 6.545 kilómetros– y todas las observaciones que este les permitió efectuar.La misión ha validado con éxito los sistemas esenciales para poder llevar astronautas a la LunaEl comandante de la nave, Wiseman, se mostró especialmente impresionado por la magnitud de la misión, y afirmó que “los humanos tenemos que seguir adelante. Tenemos que explorar. Tenemos que ir más allá, expandir nuestro conocimiento, expandir nuestros horizontes, y cada vez que damos un paso más, el mundo parece un poco más pequeño y un poco más manejable”.Ese era justamente el espíritu y el objetivo de esta misión: probar la nave y sus sistemas antes de un futuro alunizaje. La idea central que marca el rumbo del programa de la
NASA es asentarse de forma continuada en la Luna. Pero ello no ocurrirá antes del 2028. Hasta entonces, las misiones Artemis anteriores seguirán centradas en probar sistemas y preparar cada fase del viaje. Ese calendario marca una espera larga antes de volver a ver a una tripulación sobre la superficie lunar.Esta misión ha evidenciado también los frutos de la colaboración entre la
NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). De hecho, Europa ha proporcionado la energía que ha hecho posible el viaje. Construido por la industria europea a través de Airbus, el módulo de servicio europeo de la ESA es el corazón de la propulsión de la nave
Orion, y cuenta con 33 motores que han guiado, dirigido e impulsado a la tripulación de forma segura hacia la Luna y de regreso. Con el tercer y cuarto módulo de servicio europeo ya entregados y en fase de pruebas para futuras misiones Artemis, Europa continúa suministrando el hardware necesario para que la humanidad pueda viajar a la Luna y regresar a casa.Europa ha construido los motores que han hecho posible el viaje alrededor de nuestro satéliteLa
Artemis 2 ha sido un claro ejemplo de lo que supone trabajar en equipo y recordar que, aunque unas agencias espaciales hagan más ruido que otras o sean más mediáticas, las que trabajan en la sombra son tan o más indispensables para el éxito del proyecto. Por eso hay que poner en valor que ha sido Europa la que, literalmente, ha empujado a los cuatro astronautas hacia la Luna. Sin embargo, pese a esa colaboración estrecha, el nuevo plan de la
NASA en la Luna deja en el limbo a los astronautas europeos, ya que la agencia espacial estadounidense ha cancelado la estación orbital Gateway, adonde debían ir los tripulantes de la ESA.La carrera espacial está marcada por el objetivo estratégico de ver qué país se hace con el control del espacio. Si en 1969 se vivió la pugna entre EE.UU. y la URSS, ahora se reproduce entre EE.UU. y China. La
NASA llevaba un año sin director y con recortes presupuestarios hasta que Trump dijo que quería llegar a la Luna en el 2028 para adelantar a los chinos y todo se aceleró. Ahora ya ha puesto como objetivo Marte.El final feliz de esta misión
Artemis 2 pasa a la historia como un eslabón trascendental de la cadena que debe hacer posible que el hombre se asiente en la Luna, porque ha validado sistemas críticos como el soporte vital y la navegación en espacio profundo en condiciones reales. “Esto es solo el comienzo”, ha dicho el director de la
NASA.
Artemis 2 ha hecho historia por muchos motivos, pero quizá el más significativo ha sido devolver a la humanidad la emoción por la exploración espacial.