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SUN · 2026-04-12 · 20:53 GMTBRIEF NSR-2026-0412-65083
News/El celador que asesinó a 11 ancianos en /La doctora Amalia Montealegre, la última víctima en salvarse…
NSR-2026-0412-65083·ES

La doctora Amalia Montealegre, la última víctima en salvarse del vagón 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cadáveres, hierros y cristales, pensé que me quedaban dos horas de vida"

La doctora Amalia Montealegre, de 31 años, es una sobreviviente del accidente de trenes ocurrido el 18 de enero en Adamuz, Córdoba, que causó la muerte de 45 personas. Ella viajaba en el vagón 2 del Alvia y sufrió múltiples fracturas.

Andros LozanoEl MundoFiled 2026-04-12 · 20:53 GMTRead · 13 min
La doctora Amalia Montealegre, la última víctima en salvarse del vagón 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cadáveres, hierros y cristales, pensé que me quedaban dos horas de vida"
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La doctora Amalia Montealegre, de 31 años, es una sobreviviente del accidente de trenes ocurrido el 18 de enero en Adamuz, Córdoba, que causó la muerte de 45 personas. Ella viajaba en el vagón 2 del Alvia y sufrió múltiples fracturas. Dos semanas antes de la entrevista, Amalia recibió el alta voluntaria y se encuentra en Huelva recuperándose con el apoyo de su madre y tía. A pesar de las lesiones, asiste a rehabilitación tres veces por semana con la esperanza de volver a caminar y ejercer la medicina. Amalia aún no ha recibido la indemnización prometida por el gobierno ni la aprobación de su seguro para cubrir los gastos de rehabilitación. Ella comparte su testimonio del accidente y agradece el apoyo recibido por su familia, amigos y los equipos de rescate.

Confidence 0.95
§ 04

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Son cerca de las 12 del mediod�a del pasado mi�rcoles 8 de abril. Han transcurrido casi tres meses del accidente entre dos trenes, un Iryo y un Alvia, a su paso por la localidad cordobesa de Adamuz —ocurri� el pasado 18 de enero-.El siniestro, que ahora investiga un juzgado de Montoro (C�rdoba), se sald� con la vida de 45 personas. Hace dos semanas que la doctora Amalia Montealegre, de 31 a�os, pidi� el alta voluntaria para seguir con su recuperaci�n en su casa de Huelva, donde vive desde hace cuatro a�os. Trabajaba como m�dico en el ambulatorio de Cartaya.Amalia recibe al reportero de Cr�nica durante algo m�s de dos horas, a caballo entre una cafeter�a, donde desayuna un t� y un cruas�n relleno de pistacho, y su piso de alquiler en el centro de Huelva, a la espalda del Ayuntamiento de la ciudad.Le acompa�an su madre, Inmaculada, que se ha tenido que dar de baja en su trabajo, y su t�a Ana Bel�n. La primera se ha convertido en inseparable de su hija. La segunda va y viene todo lo que puede desde Toledo para visitar a su sobrina. Amalia se mueve por la calle en silla de ruedas.Tiene fracturas todav�a por soldar en medio cuerpo: clav�cula, sacro, om�plato... Aunque espera volver a caminar con ambas piernas, no sabe si podr� hacerlo con seguridad por las lesiones que sufre.Ese, dice, es su gran prop�sito, caminar. El otro, volver a trabajar en su pasi�n, la medicina. Para conseguirlo, est� yendo tres d�as por semana a rehabilitaci�n.Ella misma se lo est� costeando porque todav�a no ha recibido de la indemnizaci�n que prometi� el Gobierno y porque su seguro le pide mil y un documentos para aprobar el pago de ese tipo de servicios.Tras consultarle, permite a EL MUNDO ofrecer en primera persona el relato de su vivencia desde que descarril� el tren en el que iba a bordo hasta hoy. �Yo conf�o en ti�, le dice al periodista que firma este reportaje, dos d�as despu�s del encuentro, a trav�s de un mensaje telef�nico. S�lo pide algo a cambio: �Quiero agradecer a mi madre, a mis t�os, a mis amigas, a los bomberos, a los sanitarios y a los polic�as todo lo que hacen por m� y todo lo que hicieron�. As� contin�a su testimonio..."El accidente fue como un fogonazo. Todo ocurri� muy r�pido. Yo iba sola en el vag�n 2 del Alvia, asiento 8, pegada a la ventana, creo. No recuerdo qu� iba haciendo en ese momento, aunque s� que justo antes hab�a estado escribiendo por el m�vil porque le acababa de enviar un mensaje a mi amiga y su respuesta, uno o dos minutos despu�s, nunca me lleg�.De repente, comenzamos a dar vueltas de campana, m�s vueltas y vueltas. Me intent� agarrar a algo que era un asiento y ese asiento luego fue el que yo ten�a en la pierna atrap�ndome, fue justo la pierna que me parti�.Amalia Montealegre, ya en planta del hospital, fue operada de urgencia para estabilizarla. En la imagen es visible el da�o aparente que sufre en el muslo de su pierna derecha.CEDIDAEL MUNDOEl vag�n se dio la vuelta entera, el techo era nuestro suelo y el suelo, el techo. Esos segundos, no puedo calcular cu�ntos, se me hicieron eternos hasta que todo se fren� de nuevo. Todo el mundo chillando, era horrible.La gente estaba chillando superhist�rica. Eran gritos de dolor. Aunque estaba muy desubicada, yo les dije que era sanitaria. "No os mov�is", les ped�. Porque hab�a alguien debajo de m� que me estaba moviendo la pierna y me estaba doliendo much�simo.Me toqu� la pierna derecha con el brazo que ten�a liberado y pens� que me hab�a fracturado la pelvis. Me dije: "Bueno, tengo dos horas para no morirme. En plan, como en dos horas no me saquen, pues me muero, ya est�", porque con una fractura de pelvis te desangras en ese tiempo."RESPIRAR FLOJITO Y NO DORMIRME"Yo, la verdad, no me puse hist�rica. No s� por qu�, quiz�s porque soy m�dico y tienes un aplomo de no asustarte ya con ciertas cosas. Sab�a que ten�a que no dormirme y que respirar flojito, no dormirme y respirar flojito. Como me costaba respirar, pensaba que pod�a sufrir un neumot�rax y que si respiraba fuerte me iba a ahogar.Luego, yo qu� s� el rato que pas�, se empezaron a escuchar sirenas. No puedo calcular cu�nto tardaron en llegar los equipos de rescate porque perd� la noci�n del tiempo. Pero la gente, obviamente, se fue callando.Al principio eran gritos de p�nico y dolor. "�Socorro, socorro, sacadnos de aqu�!". Pero esas voces se fueron acallando. La gente se empez� a morir all� mismo, aguantaron lo que pudieron.No s� si alguien sali� del vag�n andando o no. Sinceramente, no lo s�. No s� cu�ntos supervivientes hubo en mi vag�n, creo que s�lo dos personas m�s aparte de m�, pero qui�n sabe...Todo qued� a oscuras. El tiempo que pas� ah� dentro fue horroroso, pudieron ser tres horas como cinco, no lo s�. Adem�s, se me perdi� el reloj, sali� volando, imagino.Hay un momento en el que o�a c�mo la gente se estaba muriendo, o�a sus estertores, respirando ya para morirse... Adem�s, llegu� a un punto de perder la esperanza. Empiezas a o�r sirenas, ves que no vienen a por ti y ya dices: "Pues nada, me muero, �sabes?".Gente con la que yo hablaba dej� de hablar, �me entiendes? Tampoco sirvi� de nada que dijera que era m�dico. Es l�gico. Hab�a gente aplastando a gente. Yo tuve la suerte de sobrevivir porque me qued� arriba.La doctora, el pasado mi�rcoles 8 de abril, en la puerta de su piso de alquiler en Huelva.ANTONIO POZOARABE PRESSEso se convirti� en una capa de gente y otra capa y otra capa y otra capa... Y, entre medias, maletas, hierros, asientos, cristales, de todo... Lo m�o fue suerte porque el vag�n se qued� doblado con la mitad mirando hacia el cielo. La gente que se qued� en la parte de abajo est� muerta.Yo, por lo que me dijeron despu�s los bomberos, me qued� al l�mite de haberme quedado abajo y haberme muerto. Entonces, sinceramente, tuve suerte.No sab�a la magnitud del accidente, pese a que no me desmay� en ning�n momento. De repente, vino un primer bombero. Lleg� y dijo: "Hola, soy Rafa, soy bombero, �hay alguien vivo?". Y �l y sus compa�eros empezaron a hablar con gente que estaba viva.Al principio, no ten�an las herramientas suficientes. Como era un sitio bastante inaccesible, llegaron a pelo, sin nada, caminando. Yo ya estaba s�per deca�da. Hablaba, pensaba que me estaban escuchando, pero no se me escuchaba. Hasta que se acercaron bien y ya s� me oyeron decirles que estaba viva.Empec� a decirles lo que cre�a que ten�a roto, en plan "tengo una fractura de pelvis, tengo el brazo roto, no puedo mover tal..." . Rafa y otro compa�ero se metieron como pudieron y fueron los que vieron la gente que hab�a viva y que pod�an sacar. Luego, all� dentro, llegaron a ser cinco bomberos en total. Uno de ellos, Fran, que luego ha contactado conmigo, fue el que me sac�, realmente.Esos cinco chicos estuvieron durante horas haciendo de todo por intentar sacar a la gente. Eso s� es heroico. S� que luego han necesitado ayuda para digerir lo que vieron y vivieron aquella noche.Rafa me dec�a: "Aguanta, vamos a hacer todo lo posible por sacarte. Tienes que seguir despierta". Y luego llegaron los m�dicos del 061. Como yo estaba metida entre un mont�n de cad�veres y cosas, se metieron por un agujero. La m�dico del cero se meti� entre medias. Recuerdo hablar con ella y decirle lo que iba teniendo. Me dec�a: "T� tienes que aguantar porque no podemos sacarte ahora mismo".Ten�a un asiento entero encima. Estaba atrapada completamente con mil cosas. Aparte de eso, ten�a a gente debajo que pod�a estar viva. Hubo un momento en el que empec� a ponerme muy mala, empec� a vomitar.Yo dije: "Me voy a morir". Empec� a decirles: "O me sac�is ya o me muero, estoy en shock".Estaba sentada encima de gente con el asiento en las piernas y luego as� tumbada, hacia delante, como recostada sobre algo met�lico. Necesitaron ir a por una cizalla porque no pod�an evacuarme. Cuando me intentaron sacar por primera, de repente se cay� sobre mi cabeza una l�mina de metal que dentro llevaba un mont�n de cables del tren.Fue lo que me cort� parte de la oreja derecha de cuajo. Entonces tuvieron que volver a parar y comprobar si los cables ten�an electricidad o no. Cuando me quitaron todo eso de encima, consiguieron sacarme del tren.Fui la �ltima persona viva a la que sacaron del vag�n 2 del Alvia. Antes sacaron a otras dos. Por ejemplo, vi c�mo se mor�a un se�or mientras lo sacaban de donde hab�a quedado atrapado.Vi c�mo les hac�an reanimaciones a algunas personas que no estaban saliendo y que se mor�an all� mismo, esperando a quien pudiera salvarlas. Una vez que me sacaron, me pusieron una tabla espinal y empezaron a intentar cogerme v�as, ponerme medicaci�n, pero estaba hipotensa, con la tensi�n por los suelos, no ten�a sangre porque me hab�a desangrado.Se me hab�a partido el f�mur, que sangra much�simo tambi�n, pero no la cadera. Recuerdo que ten�a mucho fr�o y coger una v�a con el cuerpo helado es muy dif�cil. Era imposible, no me pod�an coger v�as.Si no me llegan a sacar cuando me sacaron, yo me hubiera muerto all�, seguro. De hecho, a d�a de hoy no s� c�mo estoy viva porque la fractura del f�mur se qued� como a dos mil�metros de cortarme la femoral. Me hubiera muerto en segundos y ni me hubiera enterado. Fue una suerte incre�ble.Luego, para poder subir la monta�ita, el terrapl�n ese que hab�a junto a las v�as, se cre� una cadena de personas que se iban pasando la tablita en la que yo iba hacia arriba, hacia arriba, hacia arriba...Dibujos de rostros de mujer pintados por la propia Amalia Montealegre.ANTONIO POZOARABA PRESSIba viendo un mont�n de caras que me iban diciendo "hola, hola". Cuando me volvieron a parar en el suelo, arriba de la monta�ita, donde me esperaba la ambulancia, alguien me estaba dando la mano.Le dec�a: "Tengo mucho fr�o, tengo mucho fr�o". Y �l me contestaba: "Tranquila". Me pusieron mantas encima. Segu�a estando congelada. Ese se�or era el jefe de la polic�a local de Adamuz. Era uno de los que estaba en esa cadena humana.LA LLAMADA a su madre: "ESTOY BIEN"Al final de esa cadena humana, me subieron a una ambulancia que estaba ocupada por dos ni�os. Eran una ni�a que se hab�a partido una pierna y un ni�o que al que no le hab�a pasado nada. Me pusieron medicaci�n intramuscular, siguieron intentando ver si me tomaban la tensi�n, pero era imposible.Desde all�, llamaron a sus padres. Dejaron a los cr�os en el hospital de campa�a de Adamuz. A m�, como no eran capaces de estabilizarme, me dijeron que me ten�an que llevar ya al hospital. Entonces me cambiaron a la camilla y me llevaron hacia C�rdoba.De camino, le dije al m�dico: "Oye, yo no soy una ni�a, pero �me puedes dejar llamar a mi madre para que sepa que estoy viva?" El m�dico llam� a mi madre. En ese momento varios de mis familiares ya hab�an salido en coche desde Talavera de la Reina, de donde soy yo, en direcci�n a Adamuz, porque no me localizaban. El m�dico puso el altavoz de su tel�fono y le escuch� hablar con mi madre. Levantando la voz, le dije que no corriera por la carretera. "Estoy bien, mam�. Estoy viva".Sab�a que se hab�a producido un accidente de tren porque ve�a gente muerta, cad�veres alrededor del tren cubiertos con s�banas, pero yo no era consciente de que se produjo un choque de dos trenes con tant�sima gente muerta.Cuando llegu� al hospital, viv� lo que yo he hecho otras veces. Desde abajo, tumbada, ve�a las cabezas acercarse, tocarme, decir: "Neumot�rax, abdomen agudo, fractura abierta de f�mur, hay que meterla al quir�fano urgente... Vamos a cogerle una v�a central". Fue en ese momento cuando me pusieron la anestesia y me qued� dormida. Ya no supe m�s m�s hasta que me despertaron, ya en la UCI, dos d�as despu�s de estabilizarme.No pod�an hacer una operaci�n con una persona que le faltaba tanta sangre. Primero, te estabilizan. Me pusieron unos fijadores externos en la pierna derecha. Son unos hierros por fuera para estabilizar la fractura. Luego, pues ya se plantean la operaci�n, cuando est�s estable.Pero al ingresar, lo primero que hicieron es meterme en la UCI, me intubaron y y rezaron para que saliera adelante. Pas� una semana hasta que me operaron de la pierna.En el hospital viv� una situaci�n denigrante. Cuando estaba en la UCI y a�n no hab�a visto a mi familia, las enfermeras me despertaron y me dijeron que me iban a lavar el pelo porque ven�an las autoridades. Creo que era martes, dos d�as despu�s del accidente.Imag�nate, t� est�s de drogas hasta el culo, te hablan de tal, pero t� est�s all� en un viaje incre�ble, �sabes? Yo ten�a el pelo con sangre, con trozos de mierda porque el ba�o del tren revent� y todav�a me quedaba entre el pelo un trozo de pendiente con oreja en medio.De repente, abro los ojos y veo a tres personas all�. Una se�ora rubia me dice: "�Sabes qui�n soy? Soy la alcaldesa de Huelva". Yo pens�: "�Qui�n le ha dado permiso a esta gente para que me visite, que estoy en la UCI desnuda, vale, tapada, pero desnuda...? �Qu� cojones!".Despu�s de m�s de dos meses entre el hospital de C�rdoba —el Reina Sof�a— y el de Huelva —centro privado del grupo Quir�n—, he decidido pedir el alta voluntaria y venirme a casa. Fue un alta pactada. Tengo amigas enfermeras que vienen a hacerme las curas y yo puedo inyectarme algunas medicaciones en casa."tengo pesadillas, grito en la noche..."Ahora, todo es una puta mierda, realmente. Todo el mundo me dice que tengo que dar gracias por estar viva. Yo s� que son frases hechas y con buena voluntad. Qu� le voy a pedir a la gente que me ve y se para a darme �nimos o me llama para apoyarme. Nada, no puedo pedirles nada.Pero yo tengo pesadillas continuamente. Me despierto, hablo de noche, grito... Me he llegado a despertar 55 veces en la noche, seg�n dice uno de esos relojes que te mide la calidad del sue�o.S� que durante el resto de mi vida me va a costar meterme en un espacio cerrado. Estoy yendo a mi psic�logo de antes para que me ayude. Llevaba viviendo sola desde los 18 a�os, que me fui a estudiar fuera de casa. Y ahora, de repente, con 31, mi madre cambi�ndome el pa�al. �Es que el golpe es muy fuerte!Pero mira, si hay algo bueno en todo esto, es que me he dado cuenta de todo el mundo que tengo alrededor apoy�ndome. Mis amigas de la carrera han venido desde Oviedo en pleno temporal a verme. La gente ha cogido vacaciones para estar conmigo en el hospital. Yo estaba con pa�al y mis amigas se han quedado a dormir conmigo y me han tenido que cambiar, quitarme el v�mito, el pis, la caca...Son amigas para siempre. Ahora hablo mucho con dos chicas que iban en el tren y con las que coincid� en la UCI. Una no ten�a apenas heridas de cuello hacia abajo, pero ahora ve doble y le duele la cabeza todo el rato.Tuvieron que reconstruirle la cara. Se le qued� destrozada de los impactos. Iba en el Iryo. Como pod�a andar, ven�a a verme cada ma�ana a mi cama.Maceta recibida como regalo por la doctora tras sobrevivir al accidente de trenes de Adamuz.ANTONIO POZOARABA PRESSA la otra chica con la que hablo mucho le amputaron una pierna. Es de Paraguay, pero estaba trabajando en Espa�a. Ahora est� en M�laga. Me lamento mucho ante ellas porque ya no puedo hacer la vida que llevaba.Ten�a muchos planes. Me iba a Lanzarote, a �msterdam... A lo mejor me tiro un a�o y pico sin poder hacer nada de lo que hac�a antes. Hablar con gente que est� igual que t�, te reconforta un poco.He contratado a un abogado y �l se est� ocupando de todo. �l lleva la parte de la futura indemnizaci�n, de presentarse en la investigaci�n del juzgado de Montoro...Desde el primer momento prefer� no encargarme de nada porque no me apetece, la verdad. Tampoco leo, escucho ni veo nada sobre las novedades del caso. Me da igual qui�n tuviera la culpa ahora mismo. Eso ya se sabr� con el paso del tiempo.'LA VEGETARIANA'�Qu� curioso! Cada uno de los que �bamos en esos trenes tiene su historia. Fui unos d�as a Talavera, donde iba muy poco desde que vivo en Huelva, para recoger ropa de fiesta y unos zapatos porque estaba invitada a una boda el 7 de febrero, en Sevilla.Iba como testigo del enlace.Prefer� el tren por no pegarme la paliza de ida y vuelta en coche. Eran esos zapatos de fiesta que a una le encantan. Nunca han vuelto a aparecer. �Si no me hubiera vuelto en tren hacia Huelva, ahora...! Lo �nico que me han devuelto de todas mis pertenencias es el libro que iba leyendo a ratos en mi asiento. Iba dentro de una bolsa de tela. Es La vegetariana.Amalia muestra la p�gina del libro 'La vegetariana', t�tulo que le�a a ratos durante el trayecto en tren hacia Huelva. Es lo �nico que le han devuelto tras el accidente.ANTONIO POZOARABA PRESSM�ralo, todav�a tengo marcada la p�gina por la que iba. Me lo acabar� leyendo, pero ahora no puedo, es un libro inc�modo... Adem�s, est� sucio, con manchas de sangre, tiene cristalitos dentro.Ya no miro demasiado el horizonte. Ahora vivo d�a a d�a. Mi expectativa es recuperarme lo mejor posible. Me quedar� coja, seguramente, y me quedar�n secuelas, porque las futuras operaciones van a ser para intentar corregirlas. Yo quiero seguir trabajando en la medida de lo posible. Mi objetivo es volver a vivir sola. Sin necesitar ayuda. Sin mi madre, sin mi t�a y sin nadie. Quiero volver a tener una vida normal. O todo lo normal que se pueda�.
§ 06

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§ 07

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