Cr�nica del juicioEspa�a es un vag�n lleno de Koldos, cada uno a su manera aporta lo suyo a la Koldificaci�n de los asuntos, hay establecido un Koldo canon del estado de las cosasLa ex mujer del ex asesor ministerial Koldo Garc�a, Patricia �riz.EfeActualizado Lunes, 13 abril 2026 - 16:22Audio generado con IAEn la cuarta sesi�n del juicio por la trama de mascarillas y sus sat�lites, resultaba ex�tico cada vez que alguien dec�a Don Koldo. Koldo ya no es un nombre, sino un adjetivo. Espa�a es un vag�n lleno de Koldos, cada uno a su manera aporta lo suyo a la Koldificaci�n de los asuntos, hay establecido un Koldo canon del estado de las cosas. La tendencia a atropellar la jerarqu�a o vulnerar el principio de autoridad est� relacionada con la posibilidad de domesticar el Koldo de cada uno, el animal espiritual que justifica algunos desmanes cotidianos. Espa�a puede leerse en braille desde la barriga de
Joan Laporta hasta la barriga del empresario
Claudio Rivas, cuyo testimonio ha sido el silencio. Ajeno a su influencia como mes�as del movimiento, Koldo, el enviado a la actualidad para entender algunas negruras, vio a su ex mujer hacer funambulismo con las palabras. Estaba ensimismado.Es un juicio administrado por las exs.
Patricia Uriz apareci� en el Supremo con peluca. Era media melena roja a juego con la trama all� juzgada: ten�a guardado el n�mero de tel�fono de la ex mujer oficial de �balos como Puta 1. Dice no reconocerse en los mensajes que alud�an al c�digo secreto de nuestros torrentes. Las chistorras, las lechugas y todo eso. �Qui�n podr�a reconocerse siendo tan Koldo? Despu�s de 24 a�os juntos, Koldo s� era para ella Don Koldo. A diferencia de lo que sufri� �balos al escuchar a J�sica Rodr�guez, hizo un retrato id�lico de su hombre. Comprar los caprichos del ministro, era adelantar dinero como hac�a siempre. Koldo tapaba a los amigos correosos como cajero para camuflar las fiestas entre semana o "pagar multas". Todo ten�a un sabor Koldo, el umami del nuevo bandolerismo: as� evitaba que las contrarias de sus amigos acabaran "mat�ndolos".Llev� al extremo su vocaci�n. Koldo era un Batman que, mientras su mujer daba el biber�n a la hija de ambos, gestionaba de madrugada la importaci�n de mascarillas porque "hab�a que salvar vidas". El incremento de patrimonio tambi�n era l�gico ya que hab�a recibido pr�stamos familiares o cogido algunos dinerillos en efectivo de los reembolsos con que Ferraz pagaba los gastos de �balos. Y sufr�a las consecuencias de su bonhom�a ajena al cinismo. No ten�an caja fuerte donde guardar tanto dinero con justificante, as� que lo custodiaban en sus cuentas corrientes.Patricia, adem�s, era la secretaria de todo. Organizaba la casa, gestionaba las visitas familiares a los viajes institucionales, encontraba los vuelos m�s baratos. �balos ten�a en Madrid un cortijo y la Koldo pareja trabaja para �l como matrimonio de guardeses. En ese momento, nadie entend�a por qu� Patricia hab�a dejado a un hombre tan extraordinario, al �ltimo hombre, a decir verdad. Es probable que Koldo tampoco haya ca�do todav�a.Antes, el empresario Manuel Salles, tan confundido como Koldo cuando cay� en la cuenta de que los viajes a Guinea Ecuatorial no eran de trabajo, defini� al Sancho Panza del ministro como algo m�s que un asesor. �Era Gandhi acaso? "El perfil del se�or Koldo no es el perfil de un asesor precisamente. Es se�or con mucha vida y que ha visto muchas cosas". Don Koldo.